Pasaron cinco minutos desde que él salió, sin saber a qué hora regresará. Fueron esos cinco minutos en que a Virginia se le pasaron cual diapositivas, cada grito, cada insulto, cada golpe. No era lo que Virginia esperaba del matrimonio.
Momentos después, suena el timbre del departamento. Como pudo, acomodó el desorden que había dejado su intento por defenderse de la golpiza.
Al abrir, se encontró a su vecina, una mujer mayor, que vivía sola en el departamento de al lado. Como es de esperar, las paredes de los departamentos entregados por el gobierno, no son del mejorar material, y de esta manera, la vecina de Virginia, fue partícipe de cada discusión, y de cada inconveniente ocurrido al otro lado de su pared.
Sin mediar una palabra, la mujer le alcanzó un papel, tenía anotados los teléfonos 427-377/ 421871. Debajo en mayúscula, “´Comisaría de Familia y Minoridad”.
Virginia tomó el papel, lo escondió en su campera y le pidió a su vecina que además de llamar a ese lugar, la acompañe al Hospital. Sin dudarlo esta vez, aunque con el temor que el marido de Virginia regrese al departamento, envolvieron a la beba en una manta y llegaron en colectivo hasta la guardia del Hospital de Rio Grande.
Después de casi una hora de espera, fueron atendidas por un médico clínico, que, ante las marcas plasmadas en la piel de Virginia, certificó la presencia de “lesiones”, según indicaba en el diagnóstico.
Ante la consulta del médico, acerca de que le había pasado, Virginia rompió en llanto y le dijo “mi esposo me golpeo”. El profesional, suspiro mediante, extendió el certificado.
Con el certificado en mano, las mujeres partieron hacia la Comisaria de Familia y Minoridad ubicada en el barrio Intevu de Río Grande.
En ese lugar, Virginia encontró contención, encontró profesionales, encontró un lugar donde poder recibir ayuda y dejar de padecer la violencia ejercida por el padre de su hija.
La comisaría de Familia y Minoridad es por sobre todas las cosas, una oficina, donde encontrará personal policial capacitado para encontrarse en esas áreas, y que, aunque no se cuenta con la totalidad de elementos necesarios, para brindar toda la atención a la víctima, trabajan de manera articulada con otras instituciones tales como los Juzgados de Familia y Minoridad.
En otros casos, se trabaja también con el equipo de trabajo del Ministerio de Desarrollo Social, o bien con el área de Desarrollo Humano del Municipio.
En este espacio, sin importar, la bandera política, se intenta que, las personas que llegan con un inconveniente, encuentren una mínima solución.
Si bien caso de Virginia, es ficticio, de acuerdo a diferentes relatos escuchados en cualquier momento y lugar en Río Grande, cuenta con todas las características de u suceso real.
Más allá que faltan herramientas para atención a víctimas y familiares de mujeres que padecen violencia en sus hogares, es importante tener presente que, el simple hecho de ofrecer acompañamiento y/o ayuda a una mujer golpeada es un gesto sumamente valorable.
Los adultos, padres y madres de familia, somos responsables de formar personas capaces de entender que las estadísticas en Argentina, son cada vez peores, e indican que año a año se incrementan las muertes de mujeres a manos de sus parejas, esposos y ex maridos, en pocas palabras a manos de hombres que las han considerado de su propiedad.
Según un informe publicado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación “El número de víctimas incrementó notablemente durante 2012. En la primera mitad del año el número alcanzó los 119 casos. El 60 por ciento son mujeres y el 30 por ciento niños y niñas. Desde la Oficina de Violencia Doméstica hicieron hincapié en la importancia de realizar la denuncia y volvieron a pedir por la incorporación de la figura de Femicidio al Código Penal.
Una problemática difícil de traducir en números como es la violencia de género resulta ser una tendencia que lamentablemente crece cada vez con más fuerza en el seno de la sociedad. Pese a que todavía muchas de las víctimas de esta práctica violenta no lo hacen público, un informe de julio de la Oficina de Violencia Doméstica (OVD), que depende de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, demuestra que hubo un incremento durante este año en comparación con los dos últimos años: hasta hace un mes se registraron 768 casos y, según la Casa del Encuentro, en la primera mitad de 2012 se dieron a conocer 119 femicidios.
En este mismo sentido, desde la comisaría de Minoridad y Familia aseguraron que las denuncias a lo largo de estos meses, se han incrementado, al principio se manejaban unas cinco denuncias al mes, mientras en el último tiempo, pasaron a tener unas 9/10 denuncias por lesiones, sin contar los casos en que solo se realiza una exposición.
Por Lorena Uribe.
