Ignorar el tema, o tenerle miedo no es útil a la hora de diagnosticar temprano un tumor mamario. La única forma de tratar el cáncer de mama con excelentes chances de control es que las mujeres se hagan los chequeos de rutina sin ningún faltazo. La otra condición, es que desde el Estado se garantice el acceso a centros de salud donde se realizan los estudios. Solo así se logra detectar tumores de hasta 1 centímetro, no palpables, sin diseminación axilar y con muy buen pronóstico.
A este objetivo se apunta durante octubre, declarado mundialmente como “Mes de lucha contra el cáncer de mama”, periodo en el que se destinan numerosos esfuerzos públicos, de ONG’s y privados a poner freno a una de las patologías más frecuentes entre las mujeres.
No obstante, se sabe que el momento de compresión mecánica de las mamas no es de los más agradables, pero lo cierto es que hasta el presente la mamografía es el método de diagnóstico de rigor para toda la población femenina a partir de los 40 años, junto con la palpación del profesional.
En la práctica cotidiana, los especialistas en diagnóstico por imágenes advierten que las quejas refieren a la impresión de ver y sentir la mama “aplastada” y a que la compresión mediante las paletas produce dolor.
Sin embargo, “cuando les ofrecemos a las pacientes que ellas regulen la compresión, la mayoría se comprime más de lo que lo hubiéramos hecho nosotros”, asegura el catalán Melcior Sentis, uno de los referentes de la imagenología, que estuvo en Córdoba participando de las XII Jornadas Nacionales de Mastología.
Con menos grado compresión y mayor calidad de imágenes, la tomosíntesis podría reemplazar a la mamografía. Se trata de un método diagnóstico que produce imágenes como una tomografía, “pero aún no se elimina la compresión, porque es necesaria para intentar convertir una esfera en una imagen más cilíndrica y que todo sea más homogéneo”, explica Sentis, responsable del Área de Radiología de Mama de la Unidad de Diagnóstico por Imagen de Alta Tecnología, de la Universidad Autónoma de Barcelona.
En tanto, Gisela Barujel, presidenta del Comité Organizador de las Jornadas y responsable del Servicio de Imágenes Mamarias de Conci-Carpinella, hace una aclaración sobre rumores infundados que circulan por Internet acerca de que la radiación mamográfica sería perjudicial para la tiroides. “En los últimos meses, tanto en Córdoba como en Buenos Aires y el resto del país, las pacientes han consultado y la propia Sociedad Argentina de Mastología lo desmintió”, señala.
“La dosis de radiación de la mamografía es mínima y es exclusiva para la mama y conviene realizarla frente al beneficio de contar con un diagnóstico precoz”, precisa. “No obstante –agrega–, para aquellas pacientes que lo solicitan, les proporcionamos un protector tiroideo”.
Plan de ataque. En tren de sopesar los pasos a seguir si a una mujer se le detecta una lesión, Sentis afirma vehemente que “en la mama nunca hay urgencias”. El especialista enfatiza que “por más avanzado que pueda ser un tumor, es mejor tener un buen mapa y el plan de ataque bien hecho y bien cartografiado, que empezar a hacer cosas y luego arrepentirse”.
Ese plan de tratamiento, “se logra con buen diagnóstico por imágenes (mamografía y ecografía y si es necesario resonancia magnética), un buen estudio de la axila y biopsia”.
A medida que la ciencia aporta más conocimiento sobre la biología de los tumores de mama, permite que avancen los tratamientos hacia blancos específicos y que sea menos necesario operar.
Los propios mastólogos expresan con beneplácito la novedad en su área de que “hay menos cirugía de mama”.
“La cirugía ha mejorado con la consolidación del tratamiento conservador, reduciendo la frecuencia de mastectomías y se avanzó también en la conveniencia de tener un diagnóstico previo con el uso de punciones dirigidas”, dice José Alfredo Boudou, presidente de la Sociedad de Patología Mamaria de Córdoba.
“Siempre vamos a necesitar cirugía para tratar el cáncer de mama, pero cada vez en menor medida”, sostiene Hiram Cody III, uno de los máximos exponentes de la mastología actual, integrante del Departamento de Cirugía de Mama del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center (Nueva York).
El soporte de los especialistas radica en que cuentan con más herramientas para decidir el mejor camino terapéutico, con desarrollos importantes en la hormono y quimioterapia, “lo que permite seleccionar cada vez mejor el tipo de cirugía para cada paciente y esto implica que se opere menos”, explica Cody.
Otro experto, el mastólogo argentino Gabriel Farante, integrante del Instituto Europeo de Oncología (Milán), coincide, al tiempo que expresa que “todo se orienta hacia terapias menos invasivas y más eficaces para cada caso”. “La idea –agrega– es conservar más, mutilando menos”.
En este sentido, una novedad es la radioterapia intraoperatoria, que ataca directamente el tejido tumoral. Su efectividad es tal que, según Farante, “logra en 10 ó 15 minutos durante la cirugía, lo que con la radioterapia convencional se realiza durante seis semanas, todos los días”. Además, esta posibilidad implica menos gasto y mayor confort, sobre todo para las pacientes que viajan para realizar su tratamiento. En la Argentina no se utiliza todavía, debido, principalmente, al costo del equipo.
La indicación de radiación intraoperatoria es para pacientes mayores de 50 años, con tumores menores a dos centímetros.
Así hacen la “mamo”
Si se va a realizar una mamografía por primera vez, le contamos los pasos del estudio.
–Comodidad. Debe desvestirse de la cintura hacia arriba y le proporcionarán una bata para cubrirse.
–Pudor. En general, el personal técnico que maneja el mamógrafo son mujeres.
–Procedimiento. Le van a ubicar la mama en la placa inferior del mamógrafo. Luego baja la placa superior, que comprime el seno durante unos segundos mientras se toma la imagen.
–Qué se siente. Puede sentir molestias, pero no dolor.
–Cuándo. Conviene evitar hacerse la mamografía la semana anterior a la menstruación y durante ese período.
–Archivo. Si tuviese mamografías anteriores, debe llevarlas para que los profesionales puedan comparar el estado.
Controle y prevenga
–A partir de los 20 años, examen clínico de mamas como parte de los controles ginecológicos.
–A los 35 años se recomienda una mamografía de base.
–Desde los 40 años, mamografía y examen físico de mamas una vez al año.
–Mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama (madre, hermana, abuela), realizar mamografía 10 años antes de la edad del diagnóstico del familiar más cercano. Por ejemplo: madre diagnosticada con cáncer de mama a los 42 años, la hija debe comenzar con las mamografías a los 32.
Sin temor, hay que controlarse las mamas
Sab 13 14:49 hs.-Octubre, mes de lucha contra el cáncer de mama. La mamografía es el estudio de rutina a partir de los 40. Si se detecta una lesión, el primer paso es estudiar en profundidad el caso y realizar un plan terapéutico específico. La cirugía es cada vez más conservadora.
