Al respecto, agregó que “Un cementerio es un lugar sagrado, no sólo por el significado que a nivel religioso pueda dársele, sino también por el aspecto espiritual que implica para los familiares de los caídos en Malvinas durante la guerra de 1982. Ultrajar el lugar donde descansan las almas de los argentinos que antes que eso son personas y aun después de muertos merecen el respeto que toda dignidad humana requiere; es degradar la condición humana de quienes procedieron con esos actos injustificables”.
Para finalizar, López mencionó que “Esperamos que haya urgentemente una acción de parte del Estado Argentino y de la Cancillería frente a las autoridades británicas y al gobierno de Malvinas. Más allá de la confrontación que se dio últimamente y del reclamo irrenunciable por la soberanía de las Islas, hay algo que nunca debe faltar en las relaciones humanas y más aun en una situación así, y es la dignidad y el humanismo como condición indispensable para el entendimiento”.
