Los créditos al sector privado siguieron acelerándose: luego de haber cerrado el año pasado con una expansión interanual de 37%, al primer semestre de este año acumulan un alza de 45,6% i.a. El dinamismo de los créditos sigue explicándose por los mismos factores que impulsaron el boom del año pasado.
En primer lugar, el crecimiento económico en un contexto en que las expectativas de inflación superan el rendimiento del ahorro estimula a los agentes a endeudarse para consumir. La deuda de las familias, que volvió a los picos registrados en 2008, no condiciona aún la dinámica de los préstamos.
Además, las empresas siguen viendo al crédito para capital de trabajo como una opción atractiva, ya que las tasas de interés activas de adelantos y documentos siguen negativas en términos reales.
Los bancos también continuaron mostrando una creciente propensión a seguir otorgando préstamos. En relación a sus activos, el crédito al sector privado, que había ganado participación en 2010, a junio alcanzó los máximos niveles desde 2003. En los bancos privados, este proceso fue mucho más acentuado.
De esta manera, el crédito al sector privado siguió creciendo por encima del PBI y al primer semestre ya supera 14%, el mayor nivel desde la crisis de 2002.
No obstante esta recuperación, el crédito sigue bajo en relación a países no sólo desarrollados (allí los préstamos privados son 150% del PBI) sino también otras economías comparables (el crédito privado promedia 45% del producto).
Además, los préstamos al sector privado siguen ubicándose por debajo del promedio de la década pasada (17,7% del PBI), especialmente la segunda mitad de la misma (21,3% del PBI), o incluso que en los 80’s (20,2% del PBI).
Considerando también los préstamos otorgados al sector público, el crédito total alcanza 15,9% del producto, creciendo 1,8 p.p. en relación a igual período del año pasado y alcanzando el mayor nivel desde mediados de 2003. De todas formas, la exposición al sector público es históricamente baja.
Pese a la baja exposición que existe en la actualidad, el sector público es el más endeudado en relación a su propio producto (23,2%), muy por encima del sector privado. Dentro de estos últimos, sólo Electricidad, Gas y Agua y Agricultura superan el promedio total.
Los moderados niveles actuales del crédito privado en términos de los distintos productos sectoriales y la elevada preponderancia del endeudamiento externo en sectores clave como industria o producción primaria también muestran el elevado potencial que tiene el financiamiento al sector productivo.
Los préstamos al sector privado siguen creciendo por encima del PBI
En informes anteriores destacamos que el boom de crédito al sector privado se mantendría al menos durante el primer semestre de este año. Luego de haber cerrado 2010 con una expansión interanual de 37% i.a., los préstamos privados siguieron acelerándose mes a mes y a junio muestran un alza interanual de 45,6% i.a., la mayor tasa desde principios de 1993.
La aceleración de los préstamos continua siendo generalizada a todas las líneas, a excepción de tarjetas de crédito que se ralentizaron levemente (pasaron de crecer 49% i.a. en diciembre de 2010 a 45% i.a. el mes pasado). Como contracara, los préstamos prendarios, impulsados por el dinamismo que muestran las ventas de automóviles, duplicaron su tasa de expansión (de +33% i.a. en diciembre a +64% i.a. en junio).
Los mismos factores que explicaron la fuerte recuperación registrada en 2010 siguieron propulsándolo este año: en un contexto de crecimiento económico con elevadas expectativas de inflación (25%), el bajo rendimiento de los plazos fijos (9%-11%) y del dólar hace que los agentes quieran endeudarse para consumir. La presencia de las cuotas sin interés también siguió operando positivamente.
De hecho, el endeudamiento de las familias siguió creciendo en relación a sus ingresos: al primer trimestre las deudas asociadas al consumo e hipotecas representaban 1,66 veces los ingresos salariales anuales, ratio equivalente al nivel máximo alcanzado a mediados de 2008. De todas formas, el mayor endeudamiento aún no afectó la dinámica del crédito destinado a las familias.
Por otra parte, con un costo de financiamiento negativo en términos reales -ubicado entre 11% y 19% nominal- las empresas siguen viendo al crédito para capital de trabajo como una opción atractiva.
La propensión a prestar por parte de los bancos también siguió creciendo y actuando en pos de la notable performance del crédito privado. Por caso, puede verse que los préstamos privados, que a lo largo de 2010 habían pasado de 39,8% a 41,3% del activo neteado , siguieron creciendo en importancia en el primer semestre: la relación alcanzó 42,1%, el valor más elevado desde 2003.
En el caso de los bancos privados este proceso fue aún más acentuado: los créditos privados ganaron 6,6 p.p. en porcentaje de su activo neteado (de 44,8% a 51,4%) en 2010, al tiempo que en los primeros meses de este año el ratio también se expandió hasta alcanzar un nivel máximo (52,4%).
Además, la baja irregularidad de la cartera privada (1,8%, la mitad que a fines de 2009) estimula a las entidades a seguir prestando.
En términos del PBI, el crédito al sector privado siguió expandiéndose –por 5° trimestre consecutivo- y ya supera 14%, nivel que no se registraba desde mediados de 2002 (aunque en ese año el ratio estuvo muy distorsionado por el desplome del producto).
De todas formas, este nivel es bajo no sólo en relación a otras economías –desarrolladas e incluso emergentes- sino también a la propia historia. Por caso, según datos del Banco Mundial, el crédito al sector privado como porcentaje del producto en las economías de ingresos altos supera el 150%, mientras que en las de ingresos medios-altos (entre las que se incluye Argentina) el ratio ronda 45%.
Además, los préstamos privados siguen ubicándose por debajo del promedio de la década pasada (17,7% del PBI), especialmente la segunda mitad de la misma (21,3% del PBI), o incluso que en los 80’s (20,2% del PBI).
De todas maneras, la performance es heterogénea, ya que los créditos destinados al consumo (5% del PBI) ya superaron largamente los picos de la década pasada (3,4% del PBI) y de mediados de 2008 (4,2% del PBI), mientras que los destinados a empresas y otros representan 7,2% del producto, cuando promediaron 11% del PBI en los ’90. Finalmente los hipotecarios acumulan 14 trimestres consecutivos de caídas en relación al producto y hoy representan una cuarta parte del nivel que tenían en 2001.
Pese a la favorable dinámica del crédito privado y de los incentivos que existen hoy para que la misma continúe, es importante también trabajar en estirar los plazos de los mismos para que puedan canalizarse en mayor medida a la inversión reproductiva y a la compra de viviendas (el 75% de los créditos tiene un plazo residual inferior a los 2 años). Los Créditos del Bicentenario apuntan en este sentido, pero el monto a asignar representa apenas 4% del stock actual, y sólo se lleva adjudicado menos de 20% del total.
Más allá de la poca profundidad que muestra el sistema financiero en relación al pasado y a otras economías, el punto a destacar es que el sistema financiero local tiene mucho potencial. Los desafíos para este desarrollo pasan, en el corto plazo, por monitorear que las actuales turbulencias –la fuga de capitales se aceleró fuertemente y los plazos fijos cayeron en junio- no condicionen el actual dinamismo del crédito. En el mediano y largo plazo pasan se debería profundizar la intermediación y estirar el horizontes tanto de las colocaciones como de los préstamos.
El crédito al sector productivo tiene margen para seguir creciendo
Considerando también los préstamos otorgados al sector público, el crédito total alcanza 15,9% del producto, creciendo 1,8 p.p. en relación a igual período del año pasado y alcanzando el mayor nivel desde mediados de 2003. Cabe destacar, igualmente, que más del 75% del crecimiento en relación al producto se debe a la performance de los préstamos al sector privado.
De hecho el crédito al sector público (1,5% del PBI) se ubica en niveles históricamente bajos: por caso, promedió 2,1% en 1960-1979, 3,7% en los ’80 y 4,3% en la segunda mitad de los ’90 (8,3% en 2001). Más aún, hoy representa apenas 10% del stock otorgado, la mitad que a finales de la década pasada.
Dentro de los créditos al sector privado, el 36% corresponde a personas físicas y el resto a sectores económicos, de los cuales 60% son a sectores productores de bienes y 40% servicios. A modo de comparación, en el año 2000 el crédito al sector privado, se repartía en 30% para personas físicas y 70% a sectores económicos, con un mayor sesgo a los servicios que a los bienes (54% vs 46% respectivamente).
Pese a la baja exposición que existe en la actualidad, el sector público es el más endeudado en relación a su propio producto: el crédito al sector Administración Pública y Defensa alcanza 23,2% de su valor agregado bruto de producción (VAB), muy por encima del resto de las actividades privadas.
Dentro del sector privado, le siguen Electricidad, Gas y Agua (22,1%), y luego Agricultura, Ganadería y Pesca (17,6%). El resto de los sectores se ubica por debajo del promedio, siendo la industria (13,5%) el más cercano y las actividades inmobiliarias (2,9%) el más lejano. Estos niveles en relación al producto sectorial se ubican muy por debajo de los registrados en el pasado, mostrando el elevado margen existente para seguir fomentando el financiamiento al sector productivo.
Además, también se observa que el financiamiento otorgado por el sistema local sigue siendo bajo en relación al endeudamiento sectorial total. Por caso, en la industria la deuda total en relación a su VAB supera 50%, y sólo una cuarta parte proviene del sector doméstico: el 75% son financiaciones del exterior.
En el caso de la producción primaria (Agricultura, Minería y Petróleo) ocurre algo similar: la deuda total alcanza 45% de su VAB, y el 70% de la misma corresponde a financiamiento externo.
En suma, el bajo nivel de crédito privado en relación a la historia y otras economías, la baja exposición al sector público y los moderados niveles de financiamiento local en relación a la producción sectorial muestran el potencial de crecimiento que tiene el sistema financiero local.
Fuente:Ecolatina
Director:Economista Roberto Lavagna.
