El Gobierno nacional decidió financiar a la provincia de Tierra del Fuego mediante el aumento del IVA a los artículos electrónicos importados o fabricados o ensamblados en todo el país, excepto en ese territorio. Ello significa 500 o 600 millones de pesos en impuestos a la tecnología e informática. Esta medida derrumba el proyecto del jefe de Gobierno Mauricio Macri de instalar un Distrito Tecnológico en el barrio de Parque Patricios con incentivos para las empresas que allí se instalen. El impuesto informático también exceptúa a la provincia de Santa Fe donde se fabrican las Notebooks y Netbooks.
Golpe a golpe, parece ser la estrategia elegida por el Gobierno de CFK, para cobrarse las deslealtades y traiciones que lo llevaron a la derrota el fatídico 28-J. Pero en este esquema de mantener a la sociedad en un estado de crispación permanente, inocentes y pecadores, deben beber de la misma medicina: las ansias de revancha.
Es lo que está ocurriendo con Mauricio Macri, quien quizá con un alto grado de ingenuidad, tras la debacle kirchnerista de junio pasado apresurado salió a entrevistarse con la jefa de Estado. En esa oportunidad planteó la necesidad de trabajar en conjunto. Qué Buenos Aires requería del trabajo mancomunado entre Ciudad y Nación para resolver problemas cruciales para la ciudadanía porteña. Nada de ello recibió respuestas.
Al contrario, en la última semana tomó estado público la aprobación en la Cámara de Diputados del proyecto del Poder Ejecutivo, donde modifica el Impuesto al Valor Agregado a todos los productos electrónicos importados o producidos en el país, en particular a los celulares con lo que prácticamente deja “inerme” el anunciado proyecto macrista de implementar el Distrito Tecnológico de Parque Patricios, un proyecto de fomento a las empresas de tecnología y comunicaciones para que se instalen y revitalicen la zona sur de la Ciudad.
Impuestazo tecnológico. El proyecto de CFK, eleva el IVA a los artículos electrónicos importados del exterior, o fabricados o ensamblados en todo el país, exceptuados los que fueran producidos en la provincia de Tierra del Fuego, para incentivar la producción nacional en ese único distrito austral.
Así es que todos los productos electrónicos que no se produzcan en Tierra del Fuego, como celulares, cámaras digitales, televisores y monitores LCD, entre otros, sufrirán un aumento del IVA, cuya alícuota pasará del 10.5% al 21%, un aumento directo e instantáneo de más del 10%. Al mismo tiempo se bajan los impuestos internos de la provincia para ese tipo de electrónicos, bajando más del 60%. Con ello, los celulares saldrían un 30% más caros. En cambio se dejó fuera de este “impuestazo” tecnológico a las Notebooks y Netbooks porque hay fábricas en Santa Fe.
Ingenuidad o imprevisión. El pasado 16 de abril, el jefe de Gobierno Mauricio Macri acompañado por la entonces vicejefa, Gabriela Michetti y el ministro de Desarrollo Económico, Francisco Cabrera, anunció la creación de un Distrito Tecnológico en el barrio de Parque Patricios. Según informó el titular del Ejecutivo en esa oportunidad, abarcaría 200 hectáreas del mencionado barrio como también el de Pompeya. En ese Polo Industrial se preveía la creación de 20 mil empleos en cuatro años y para alcanzar esa meta el macrismo fomentaría la radicación de empresas de tecnologías de la información y comunicación, software y profesionales, mediante rebajas impositivas.
El Gobierno estimaba que el distrito estaría funcionando a pleno en un plazo de 12 años, a través de una inversión 400 millones de dólares; mitad de los cuales serían aportados por el sector privado.
“El Distrito Tecnológico es uno de los proyectos más ambiciosos de esta gestión, con él esperamos posicionar a la Ciudad como la capital latinoamericana de la tecnología”, sostenía entonces el ministro Cabrera.
El plan consistía en atraer a las empresas dedicadas a la creación, gestión y comercialización de tecnologías de la información y comunicación, para ellas estaban destinados 120 predios disponibles en el polígono conformado por las avenidas Sáenz, Boedo, Chiclana, las calles Sánchez de Loria, Brasil, Alberti, Manuel García y la avenida Amancio Alcorta.
Se contemplaba ofrecerles alquileres bajos o una menor carga impositiva. Estarían exentas de los impuestos de Ingresos Brutos y ABL por 10 años. Tampoco pagarían el impuesto de sellos o el derecho de delineación y construcciones. También accederían a créditos preferenciales del Banco Ciudad. Además, el Ejecutivo mejoraría la infraestructura de la zona, incorporando mobiliario urbano y aumentando la seguridad e iluminación.
Para conocer la reacción del macrismo, Parlamentario entrevistó al impulsor de la propuesta legislativa del PRO, el diputado Roberto Destéfano, presidente de la Comisión de Desarrollo Económico, Mercosur y Políticas de Empleo, quien fue tajante al manifestar que “en realidad esto atenta contra todo el país, no sólo contra la ciudad de Buenos Aires; esto es un impuesto regresivo que atenta contra el consumo de un segmento del mercado que tiene una importante capacidad de generar empleo en la Argentina”.
“Imponer un impuesto al consumo que, de por sí, es un impuesto regresivo que golpea una actividad tan importante y de tanto dinamismo como es la tecnológica, es realmente gestionar a contramano de lo que todo el mundo realiza para afrontar la crisis económica y financiera que azota en todas las regiones del planeta”, agregó el diputado macrista.
“Esto es una clara señal de la poca institucionalidad que rige en la Argentina; no hay seguridad jurídica”, acotó Destéfano.
Asimismo sostuvo que “en el distrito tenemos 14 empresas comprometidas a instalarse; no creo que esto atente contra ello, ya que eran empredimientos que actuaban en generar más software que hardware, pero la realidad es que en lo concerniente a inversión internacional nuestro país quedará relegado nuevamente, es decir las inversiones irán a Chile o a Brasil y seguimos caminando para atrás”, enfatiza el legislador, quien fuera una pieza importante para alcanzar los consensos necesarios y aprobar el proyecto que para el PRO era la propuesta emblemática de su programa de desarrollo económico para la Ciudad.
Finalmente Destéfano expresó que “esto se implementa con un ánimo totalmente recaudatario, con este impuesto se van a recaudar entre 500 y 600 millones de pesos por año, uno tiene que mirar dos cosas en la economía: de dónde saca los ingresos y para qué los usa, si estamos generando un impuesto nuevo que encima es regresivo, por lo menos usémoslo para mitigar el hambre o por lo menos para que los índices de pobreza bajen”.
Para terminar le presidente de la Comisión de Desarrollo Económico, Mercosur y Políticas de Empleo de la Legislatura anunció que “estamos conversando con integrantes de otros bloques con el objeto de elaborar un proyecto de ley que por lo menos atempere el impacto de esta medida, analizando qué herramienta podemos utilizar para atenuar los daños que ocasionará a la Ciudad esta legislación”.
Cabe recordar que Mauricio Macri hizo el anuncio del lanzamiento del Polo Tecnológico el 16 de abril de 2009, sin embargo el proyecto del PEN ingresó a la Cámara baja el 8 de abril de este mismo año. ¿El bloque PRO de diputados no estaba informado de tan trascendente propuesta legislativa?
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