Recesión y alta inflación un cóctel muy dañino

Proyectamos que en 2009 la economía caerá por lo menos 3% y la inflación cerrará en torno de 14%. La recesión no ha desarticulado el problema inflacionario. Si bien el incremento de los precios se ha desacelerado, mantiene todavía una dinámica elevada. La novedad es que la erosión de los ingresos reales ya no responde exclusivamente a la inflación sino también al deterioro del mercado laboral. La combinación de inflación superior al dígito y contracción de la actividad es particularmente dañina para los desempleados pues no perciben ingresos y el costo de vida continúa en ascenso.

Otro grupo de riesgo son los empleados precarios o temporales. El poder de negociación salarial se reduce y los ajustes no superan la inflación.
Los cuentapropistas también verán particularmente afectados sus ingresos por la menor actividad y el freno del consumo interno.
El deterioro del mercado laboral no se revertirá en el corto plazo. Se ha congelado la creación de nuevos puestos y los despidos han sido intensos en los últimos meses.
La situación que atraviesa la Argentina –elevada inflación y recesión– ubica al país en una posición delicada respecto al contexto global.
La caída de la actividad argentina duplicará la retracción promedio del mundo y el nivel de inflación local continuará siendo muy superior.
La Argentina cerrará el año con estanflación. En similar situación se encuentra Venezuela, Rusia, Ucrania, Serbia, Kazajistán, Armenia, Angola y Seychelles.
El nivel de caída de la economía argentina se asemeja al desempeño de países como Ecuador y Venezuela –asociados al precio del petróleo– o a la estimación realizada para México antes del impacto de la gripe A –considerando además su dependencia al debilitado mercado norteamericano–.
La posición de la Argentina en términos de inflación dista del promedio mundial y más que duplica la proyección del conjunto de emergentes. Entre los países de la región sólo Venezuela mantiene un incremento superior.

Cuando la recesión no desarticula la inflación

Aunque la recesión se ha instalado el problema inflacionario sigue vigente. El incremento de los precios se ha desacelerado en el actual contexto recesivo, pero mantiene todavía una dinámica elevada (1% mensual) que afecta especialmente a los sectores más desprotegidos.
No es novedad que la suba de precios tiene efectos sociales negativos. Por caso, a pesar del fuerte crecimiento registrado en 2007 y el primer semestre del año pasado, la pobreza y la indigencia crecieron por la muy elevada inflación (especialmente en alimentos y bebidas).
Lo que cambió respecto de los últimos años, es que la erosión de los ingresos reales de las familias ya no responde exclusivamente al efecto de la suba de precios sino también al deterioro del mercado laboral.
Más allá de los datos oficiales, proyectamos que en 2009 la economía caerá por lo menos 3% y la inflación cerrará en torno de 14%. Vale destacar que según nuestros relevamientos, los precios minoristas treparon 23,5% el año pasado y el incremento real del PBI se ubicó cerca de 4%.

La combinación de inflación superior al dígito y contracción de la actividad es particularmente dañina para los desempleados pues no perciben ingresos y el costo de vida continúa en ascenso.
El segundo grupo de riesgo son los empleados precarios o temporales. El poder de negociación salarial de estos trabajadores es menor que en el sector formal y se reduce aún más en un contexto de suba del desempleo. En la mayoría de los casos los ajustes no superan la inflación y en algunos incluso se perciben menores ingresos nominales (recortes en las horas y los días trabajados y cambio de tareas).
Lamentablemente, el deterioro del mercado laboral no se revertirá en el corto plazo. El derrumbe de la inversión ha congelado la creación de nuevos puestos y los despidos -sin ser generalizados- han sido intensos y sostenidos en los últimos meses.
Por último, los cuentapropistas y hogares que dependen de la performance de pequeños comercios y empresas, también verán particularmente afectados sus ingresos por la menor actividad y el freno del consumo interno.

La comparación internacional no favorece

La situación que atraviesa la Argentina –elevada inflación y caída de la actividad– ubica al país en una posición delicada respecto al contexto global. Tal como hemos advertido , existen problemas internos no resueltos que profundizan los efectos comunes derivados de la crisis internacional.
De hecho, mientras que la mayor parte de los emergentes crecerá en 2009, la caída de la actividad argentina duplicará la retracción promedio del mundo (-3% vs -1,4%, respectivamente). Además, y no menos preocupante, el nivel de inflación local continuará siendo muy superior al del resto de los países.
Esta configuración de recesión y elevada inflación (superior a 10% i.a.) ubica a la Argentina entre las economías que cerrarán el año con estanflación. En similar situación se encuentra Venezuela, Rusia, Ucrania, Serbia, Kazajistán, Armenia, Angola y Seychelles.

En términos de crecimiento es importante señalar que la fortaleza de algunos emergentes, como China e India, contrarresta parcialmente el ciclo que sufren todas las economías avanzadas . Pero incluso varios países de la región mantienen buenas perspectivas, pese a la contracción generalizada de la demanda externa y de los flujos de capitales.
Particularmente, el nivel de caída de la economía argentina se asemeja al desempeño de países como Ecuador y Venezuela –que dependen fundamentalmente del precio del petróleo– o a la estimación realizada para México antes del impacto de la gripe A –considerando que 80% de sus ventas externas se dirige al debilitado mercado norteamericano–.
En cuanto a la inflación, la Argentina se ubica entre los países que cerrarán el año con mayor nivel de incremento. Si bien se registró una desaceleración, el ritmo de aumentos continúa siendo elevado por factores que aún no fueron disipados (inflación de costos, subas en tarifas, entre otros).
La posición de la Argentina en términos de inflación dista del promedio mundial y más que duplica la proyección del conjunto de emergentes. Entre los países de la región sólo Venezuela mantiene un incremento superior.
Sin embargo, la deflación que registran las economías avanzadas no representa un escenario superador. En el contexto recesivo la caída de los precios es un claro indicador del grado de debilidad de la demanda en esos países. En esta frágil situación se encuentra Alemania, Japón y los Estados Unidos.
En síntesis, la performance que presenta la Argentina respecto al resto del mundo no es alentadora y hay que trabajar arduamente para revertirla. La actividad se encuentra en torno de 5 p.p. por debajo del pico alcanzado en el tercer trimestre de 2008 y la inflación alcanza en junio 16,4% i.a., muy por encima de los valores de otros países.

Fuente:Ecolatina.

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