La recesión apuntala el superávit comercial

El superávit comercial de los primeros cuatro meses de 2009 registró un crecimiento de 43% i.a., alcanzando US$ 5.855 millones. Sin embargo, este excedente esconde una profunda caída de la actividad económica. A diferencia de años recientes, cuando las ventas y las compras al exterior crecían a tasas elevadas, el saldo comercial actual es producto de un brusco retroceso en las importaciones que supera incluso al de las exportaciones. La contracción refleja la caída de la actividad industrial, la retracción de la producción agropecuaria, el desplome de las inversiones y el freno del consumo interno, entre otras variables relevantes.

No es un hecho aislado que el derrumbe en las cantidades importadas del primer cuatrimestre (-33% i.a.) sea similar al registrado a fines de 2001, cuando la economía también transitaba una fase recesiva.
Entre enero y abril las cantidades exportadas continuaron con el retroceso iniciado en 2008. Se destaca en ese período el derrumbe de las ventas de manufacturas industriales que, en cantidades, cayeron 18% respecto al año pasado.
Si bien en el último mes las cotizaciones de los cereales y las oleaginosas recuperaron terreno –por la demanda de China, los bajos stocks mundiales y los efectos de la sequía argentina, entre otros factores– todavía distan de los récords del año pasado.
Las exportaciones también reflejan la peor cosecha en 10 años y la retracción de la demanda mundial, especialmente de productos industriales. En este sentido, la devaluación en países que presentan una oferta exportable similar genera una mayor competencia comercial.
Paradójicamente, mientras más se profundice la caída de la actividad más crecerá el superávit comercial, pudiendo incluso alcanzar el resultado de 2008 (US$ 12.600 millones).
El saldo comercial de 2009 se ubicará en torno de US$ 10.000 millones (-21% i.a.). Estimamos que las ventas externas totalizarán US$ 53.000 millones (-24% i.a.) y las importaciones alcanzarán US$ 43.000 millones (-25% i.a.).

Un ajuste que se parece al de 2001
El superávit comercial de los primeros cuatro meses de 2009 registró un crecimiento de 43% i.a., alcanzando US$ 5.855 millones. Sin embargo, este excedente esconde una profunda caída de la actividad económica.
A diferencia de años recientes, cuando las ventas y las compras al exterior crecían a tasas elevadas, el saldo comercial actual es producto de un brusco retroceso en las importaciones que supera incluso al de las exportaciones (-38% i.a. vs -22% i.a. en el primer cuatrimestre).
En este sentido, y en línea con los últimos indicadores económicos, la contracción de los flujos comerciales refleja la caída de la actividad industrial, la retracción de la producción agropecuaria, el desplome de las inversiones y el freno del consumo interno, entre otras variables relevantes.

En efecto, la trayectoria de las importaciones está relacionada casi linealmente con la variación del PBI . Por ello, no es un hecho aislado que el derrumbe en las cantidades importadas del primer cuatrimestre (-33% i.a.) sea similar al registrado a fines de 2001, cuando la economía también transitaba una fase recesiva.
Es importante señalar que las medidas aduaneras implementadas recientemente sobre las importaciones no explican por sí solas la magnitud de la retracción. Prácticamente la totalidad de las restricciones recaen sobre bienes intermedios y de consumo, sin embargo son las compras de bienes de capital y sus piezas –proxy de las inversiones productivas– las que más se resintieron (-40% y -35% i.a., respectivamente).
Por su parte, entre enero y abril las cantidades exportadas disminuyeron 9% i.a., continuando con la dinámica de fines del año pasado. El desplome no puede atribuirse sólo a las commodities, pues las ventas de manufacturas industriales cayeron 18% i.a.
Las importaciones y exportaciones, como componentes de la oferta y demanda agregadas, están evidenciando las fallas de la economía doméstica. Por el lado de las exportaciones, las dificultades van desde la menor producción agropecuaria hasta los problemas para vender productos industriales en un mundo con creciente competencia y demanda anémica. Por el lado de las importaciones, evidentemente, la recesión congela la demanda local de productos extranjeros ya sea para consumo o inversión.

El derrumbe de las importaciones apuntala el superávit

El saldo comercial estimado para el año se ubicará en torno de US$ 10.000 millones. Esta cifra implica una disminución de 21% respecto de 2008.

Un factor determinante en la caída del superávit es la baja de los términos del intercambio . En el primer trimestre retrocedieron 11,2% i.a. como consecuencia de una contracción en los precios de las exportaciones que triplicó a la baja en los precios de las importaciones.
Si bien en el último mes las cotizaciones de los cereales y las oleaginosas recuperaron terreno –por la demanda de China, los bajos stocks mundiales y los efectos de la sequía argentina, entre otros factores– todavía distan de los récords del año pasado.
Por otro lado, las exportaciones reflejan la peor cosecha en 10 años y la retracción de la demanda mundial, especialmente de productos industriales. En este sentido, la devaluación en países que presentan una oferta exportable similar genera una mayor competencia comercial.
Por estos motivos, estimamos que las ventas externas totalizarán US$ 53.000 millones, lo cual implica una disminución de 24% respecto al cierre del año pasado.
En cuanto a las importaciones, la caída del primer cuatrimestre (-38% i.a.) indica que la retracción será aún más fuerte de lo esperado. Esto se explica fundamentalmente por el rápido deterioro de la actividad: en el primer trimestre de 2008 la producción de bienes crecía 6% i.a. mientras que en los primeros tres meses de este año – y por segundo período consecutivo- cae 7% i.a.
En este marco no sorprende que, desde el máximo de mediados de 2008, las cantidades importadas de bienes intermedios –que captan las compras de productos necesarios en el proceso productivo– acumulen una caída mayor a 30%.
Puntualmente, la retracción en las importaciones de este tipo de productos se explica también por las restricciones aduaneras (concentran el 43% del total de las trabas impuestas). En el transcurso de 2009 se aplicaron más de 30 medidas entre salvaguardias, valores criterio y antidumping.
Por su parte, las compras de bienes de consumo y vehículos (en cantidades) registran una caída de 30% i.a. en el primer cuatrimestre. Esta cifra refleja el freno del consumo –especialmente de bienes durables– pero también el cierto impacto de medidas aduaneras (estos bienes concentran 32% del total).
En este contexto estimamos que las importaciones alcanzarán US$ 43.000 millones, con una disminución de 25% en términos interanuales pues en períodos de recesión las compras externas son una variable de ajuste.
Paradójicamente, mientras más se profundice la caída de la actividad más crecerá el superávit comercial. En consecuencia, si se reciente aún más la producción, la inversión y el consumo, el saldo comercial puede incluso alcanzar el resultado de 2008 (US$ 12.600 millones).

Fuente:ecolatina:especial para La Licuadora.

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