La construcción caerá en 2009

El freno de la economía local fue muy fuerte en el cuarto trimestre. Particularmente la construcción, que según nuestras estimaciones, registró una abrupta caída (-10,7% i.a.) en dicho período. El año cerró con un crecimiento en el sector de sólo 2,3% i.a. Asimismo, el empleo formal cayó 2,5% i.a., los despachos de cemento crecieron sólo 1,6%, el índice Construya 1,9% i.a. y los gastos de capital no subieron en términos reales. Las perspectivas de la construcción privada no son alentadoras por la erosión de los márgenes de rentabilidad, el incremento en el costo de capital, el deterioro en los ingresos reales y la creciente desconfianza de los inversores. En la medida que no se despeje la incertidumbre internacional y local los ahorros se canalizarán mayormente hacia activos seguros como el dólar en detrimento de las inversiones inmobiliarias. La demanda inmobiliaria continuará en descenso y la rentabilidad no alcanzará para estimular la oferta. Por todo esto, la construcción civil mantendrá en el mediano plazo la tendencia descendente iniciada a fines de 2008.

Ante la contracción de la construcción privada, la obra pública es el único motor que puede apuntalar la actividad en el sector. Por eso el gobierno anunció el Mega Plan de Obras Públicas que estipula un incremento de los gastos de capital de más de 150% en relación a 2008.
El impacto de la crisis local e internacional obliga a retrasar el ritmo de ejecución de las obras. Al primer bimestre, los gastos de capital registran un alza de 35,6% i.a., muy por debajo del incremento necesario para cubrir lo anunciado en el plan.
El acercamiento de los comicios acelerará el ritmo de ejecución de gastos de capital hasta el mes de junio. La caja fiscal es estacionalmente elevada en el segundo trimestre (vencimientos de Ganancias y Bienes Personales).
La coparticipación de las retenciones a la soja –recientemente anunciada por el gobierno- supone la constitución de un fondo destinado a obras públicas provinciales. Si bien la medida implica menor discrecionalidad a la obra pública y una mayor descentralización de los recursos el impacto final aún es ambiguo.
Este fondo podría justificar una sub-ejecución de las transferencias de capital a provincias para proteger la meta de superávit. De esta manera, el efecto neto sobre la ejecución agregada de obras públicas podría ser nulo.
En síntesis, si bien la obra pública se acelerará en el segundo trimestre no podrá mantener el ritmo en la segunda mitad del año (la recaudación crecerá moderadamente y hay pocas alternativas de financiamiento).
Un trimestre para el olvido
En el cuarto trimestre del año pasado la actividad cayó en varios sectores productivos. La construcción -que explica más de 6% del producto- no fue la excepción ya que -según nuestras estimaciones- se retrajo 10,7% i.a.
En ese período, los despachos de cemento cayeron 8,5% i.a. y el índice Construya –que mide el nivel de actividad de catorce empresas representativas del sector de la construcción residencial- bajo 15% i.a. Por su parte, los gastos de capital del Sector Público Nacional treparon 30%, cifra moderada si se considera la inflación.
Asimismo, si bien el crecimiento del empleo en el sector fue de los más dinámicos en los últimos años (los puestos de trabajo registrado pasaron de 130 mil en 2002 a 430 mil en 2007), la tendencia se ha revertido. Según el IERIC el empleo formal cayó 8,6% en el cuarto trimestre, cerrando el año con una baja de 2,5%.

Desde 2002 no se registraba una caída anual del empleo registrado en la construcción. Vale destacar además que la dinámica se observó en todo el país salvo en San Juan, Tucumán, Santiago del Estero, Entre Ríos y Capital Federal.
Por último, en base a indicadores confiables estimamos un crecimiento de la construcción de 2,3% en 2008 pues los despachos de cemento crecieron sólo 1,6% en el año, el índice Construya experimentó una leve suba de 1,9% anual y los gastos de capital no crecieron en términos reales (+18,5% nominal).

El sector privado no reacciona

Las perspectivas de la construcción privadas no lucen alentadoras. La erosión de los márgenes de rentabilidad, el incremento en el costo de capital (suba de tasas de interés), el deterioro en los ingresos reales y la creciente desconfianza de los inversores continúan consolidándose como los principales condicionantes del sector.
En este sentido los limitantes se han agravado por la profundización de la crisis financiera internacional, la sequía y el enrarecimiento del clima local.
Los primeros datos de 2009 confirman una abrupta caída en la actividad de la construcción: en el primer bimestre los despachos de cemento cayeron 10% i.a. y el Índice Construya (construcción residencial) se desplomó 20,5% i.a.

Además, los permisos de construcción han registrado una brusca reducción: en enero la superficie autorizada cayó 31,5% i.a. en un total de 42 municipios del país.
Por el lado de la rentabilidad sectorial continúa el deterioro pues los precios de los inmuebles se estancan y los costos, aunque desacelerándose, continúan aumentando.
Al respecto, la suba de la mano de obra alcanza 22% i.a. y el costo por m2 de la construcción creció 14,7% i.a. en el primer bimestre . Por otra parte, la última encuesta inmobiliaria elaborada por UADE muestra que el 62% de los encuestados espera estabilidad de precios en departamentos nuevos y 34% una caída.
La incertidumbre reinante en el ámbito local se ha plasmado en un abrupto descenso de la intención de compra de inmuebles. El índice de confianza del consumidor de Di Tella refleja en marzo la mayor caída de los últimos tres años (-49,4% i.a.) en la intención de compra de casas o autos.

Por último, en un contexto de deterioro de la actividad y caída de ingresos, los inversores contarán con menos recursos para destinar al mercado inmobiliario. Peor aún, en la medida que no se despeje la incertidumbre internacional y local, los ahorros se canalizarán mayormente hacia activos seguros y líquidos como el dólar.
En síntesis la demanda inmobiliaria continuará en descenso y la rentabilidad no alcanzará para estimular la oferta. Por todo esto, la tendencia descendente iniciada a fines de 2008 se mantendrá en el mediano plazo.

¿superávit o plan de obra pública?
En informes pasados mencionamos que, ante la contracción que registra la construcción privada, la obra pública era el único motor que podría apuntalar la actividad en el sector.
En efecto, y ante la gravedad de la crisis, el gobierno anunció a fines de 2008 un Mega Plan de Obras Públicas destinado a sostener la actividad económica mediante la realización de numerosas inversiones en infraestructura.
Si bien muchas de las obras anunciadas ya estaban contenidas en el Presupuesto 2009, el plan estipula un gasto adicional por $ 24.030 millones para este año. De esta forma, los gastos de capital deberían crecer más de 150% en relación a 2008.
Sin embargo, el impacto de la crisis local e internacional se siente en la recaudación y obliga a retrasar el ritmo de ejecución de las obras. Al primer bimestre, los gastos de capital registran un alza de 35,6% i.a., muy por debajo del crecimiento necesario para cubrir lo anunciado en el plan.

Además, buena parte de dichos gastos se destinaron a cancelar deudas impagas por la ejecución de 2008: la deuda flotante en obras públicas de la Administración Pública Nacional creció en $ 3.400 millones el año pasado.
En este contexto surge la duda de si las obras de Mega Plan se llevarán a cabo o, incluso, si se podrá cumplir con los gastos de capital estipulados inicialmente en el Presupuesto.
Dos acontecimientos recientes podrían modificar la dinámica observada: el adelantamiento de las elecciones y la coparticipación de las retenciones a la soja.
El cambio de fecha aceleraría sustantivamente el ritmo de ejecución de gastos de capital hasta el mes de junio. De hecho, el gobierno contará con una caja menos deteriorada pues el segundo trimestre es estacionalmente elevado en términos de recaudación –por vencimientos de Ganancias y Bienes Personales– y los vencimientos de deuda pública no son abultados (tras el canje de préstamos garantizados).
Por otra parte, la coparticipación de las retenciones a la soja (Fondo Solidario) dinamizaría las obras públicas provinciales. Se destaca que la descentralización quita discrecionalidad, aunque los montos destinados pueden diferir de los anunciados ($ 6.520 millones).
En primer lugar, si se interpreta que debe aplicarse la distribución secundaria que estipula la Ley de Coparticipación, las Provincias recibirán el 30% de las retenciones a la soja. En cambio, si se aplica la distribución primaria las Provincias recibirán sólo el 15%.
En segundo lugar, nuestras estimaciones sugieren que los derechos de exportación a la soja y derivados alcanzarán $ 16.200 millones en 2009. De esta manera, el monto efectivo a distribuir a las provincias se ubicará en $ 4.841 millones o $ 2.421 millones dependiendo del criterio que se adopte finalmente.

Más allá del Fondo Solidario destinado a la obra pública en las provincias, esto no implica –necesariamente- un aumento del gasto de capital consolidado. El gobierno nacional puede ahora recortar transferencias de capital a provincias (presupuestadas por $ 10.000 millones) para proteger la meta de superávit.
No obstante, esto es poco probable dada la cercanía de los comicios: la obra pública se acelerará en el segundo trimestre. El problema radica en que este ritmo no podrá mantenerse en el segundo semestre, con la recaudación creciendo moderadamente y el Tesoro sin muchas posibilidades de financiamiento.

Fuente:Ecolatina especial para La Licuadora

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