La industria naval festeja hoy su día

El sector, favorecido por la insatisfecha demanda internacional y sus precios competitivos, va por una ley que lo desarrolle Barcos. Es el fresco desvelo de los astilleros que por estos tiempos asisten a una reactivación que parece venir de mar adentro.

Con ese impulso y, al mismo tiempo, con la necesidad de medidas que acompañen el crecimiento, el sector de la industria naval celebra su día con un acto central en Astilleros Corrientes. «Es en conmemoración del Plan Estevarena, un proyecto de construcción de buques que significó la puesta en marcha de todo un proceso industrial que reactivó al sector en la década del 60, después de años críticos», según explicó a LA NACION Horacio Martínez, presidente de la Federación de la Industria Naval Argentina (FINA), entusiasmado con el segundo foro de empresarios iberoamericanos que tendrá lugar en Uruguay, a comienzos de noviembre.

Y hay una razón: allí, donde participará la FINA -entre 180 entidades y empresarios- se preparará un documento para presentar, el día siguiente, ante la XVII Reunión de Presidentes de Organizaciones Empresariales Iberoamericanas, que se realizará en ese país.

«Uno de los temas que abordaremos es el de cómo hacer para mantener los números que la Argentina viene desarrollando y competir con los que están fuera de la región, qué hacer con nuestra competitividad respecto de Asia», indicó Martínez.

De acuerdo con los contratos firmados y hechos públicos por los astilleros, tanto para exportación como para el mercado interno -e incluyendo las operaciones de leasing- la facturación 2006-2007 está en el orden de los US$ 280.000.000 (comprende industria naval pesada, liviana y reparaciones). «Estamos planteando el financiamiento, vamos a analizar qué pasa con los números de participación financiera en la actividad productiva, es un problema de toda la región; después, viene la cadena de valor, tenemos que llegar al pequeño y mediano empresario que era el soporte de la industria terminal, hemos perdido en los últimos 15 años la contribución de los navalpartistas», expresó el directivo.

A propósito, la Cámara de la Industria Naval, el Sindicato de Obreros Navales y la Dirección de Escuela de Educación Técnica N°1 de Mar del Plata firmaron un protocolo para cursos de capacitación para trabajadores desocupados en las especialidades de soldadura, calderería, tornería y refrigeración.

Todo por un turno

Los grandes países constructores de embarcaciones tienen las instalaciones totalmente ocupadas, «tal es así que hoy se pagan fortunas para la cola, para estar en el lugar del armador que tiene posibilidad para construir. Los armadores griegos, por ejemplo, que no tienen donde construir sus barcos, están preocupados; en la Argentina, en cambio, hay una capacidad ociosa estimada para el período 2006-2007 del 25%», advirtió. De hecho, la FINA recibió al viceministro de Asuntos Económicos Internacionales de Grecia para evaluar algún tipo de asociación con nuestro país.

«Participamos en varias ferias internacionales del sector y podemos decir que, si bien tenemos menos manos de obra, estamos haciendo cosas para generarla. Tuvimos y tenemos buena calidad, no tenemos los precios de Oriente pero tampoco los de Europa, tenemos disponibilidad y buenas posibilidades», dijo Claudio González, presidente de Tandanor.

La mano de obra para este año y el próximo, según datos de la FINA, llegaría a los 15.000 trabajadores, con una capacidad de procesamiento de chapa naval de 40.000 toneladas.

«La meta para 2007 es trabajar muy fuerte con el Gobierno en lo que atañe a una ley de actividades navieras e industria naval, no podemos seguir colgados del decreto 1010 [otorga a los buques de bandera extranjera, bajo el régimen de importación temporaria, el tratamiento de bandera nacional], que no genera inversión», subrayó Martínez.

Por Ana Miura
De la Redacción de LA NACION

loading...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *