Efectivamente, estaban masticando coca. «Es una costumbre», apuntó uno. «Así combatimos el cansancio», confió otro. Vale apuntar que, en medio del conflicto, la Secretaría de Transporte de la Nación intervino ayer la empresa tras el accidente en Misiones que les costó la vida a siete personas, el lunes pasado.
Los choferes hablan, pero no quieren dar sus nombres, temerosos de represalias de la empresa, ya sea no asignándoles viajes o despidiéndolos. Ledesma da la cara porque es delegado de los choferes. El señala lo que ya se sabe acerca del efecto de masticar hojas de coca: «Te mantienen despierto, te quita el sueño».
Uno de los muchachos, Andrés D., de 30 años, dice que «después de hacer un viaje de 36 horas manejando la mitad del camino y durmiendo mal el resto arriba del ómnibus y luego volver a hacer otras 36 de regreso de la misma manera quedás con el cuerpo destrozado».
Tiene hijas pequeñas, pero cuenta que no las ve nunca. «Hace cuatro meses que no tengo francos», asegura. Y ratifica lo que denunciaron anteayer los familiares de los choferes muertos: que las libretas de trabajo en las cuales deben figurar los recorridos y horarios «están dibujadas».
Sistema «inhumano»
Los conductores ratifican que el grupo de empresas aplica «un sistema inhumano», transgrediendo todas las normas laborales.
Andrés se imagina por qué sucedió el accidente en Misiones. «Los compañeros salieron a las 12.45 de Córdoba, tenían que llegar a Posadas a las 6, donde bajaban los pasajeros de línea. Continuaron con el contingente turístico hacia San Ignacio, para que desayunaran a las 7. Luego tenían que ir a Wanda y llegar a las 12 a Puerto Iguazú, a fin de partir de inmediato para Córdoba. El accidente fue a las 9.30, por el lugar en que ocurrió es evidente que iban atrasados. No hay físico que aguante ese ritmo.»
Los dirigentes del gremio, la Asociación Obrera de la Industria del Transporte Automotor (Aoita), acusan a las empresas Plus Ultra, Mercobus y TAI.
Juan Carlos Vaca