Fuera de cargos ejecutivos desde 2003 en la provincia, acumulando derrotas que aún no han merecido una autocrítica y de una participación en las elecciones legislativas con miserable 3%, imaginar soluciones en el corto plazo y a menos de dos meses de una elección interna es prácticamente una utopía.
El PJ se debate en la misma historia de siempre, todos quieren ser, como decía Perón, “todos los compañeros tienen un bastón de mando bajo el brazo” y es tan así, que cada elección aparecen más y más listas, que lo único que han logrado es una polarización que a esta hace impensable la conformación de dos listas, como debería ser, pero que como van las cosas pareciera que no.
Las apetencias personales, los enroques y las “roscas” están al orden del día, pero hay que tener en cuenta en qué escenario político y económico se van a llevar acabo las próximas elecciones y muy en claro que el discurso del Peronismo no puede ser una vez una serie de frases sacadas de Conducción Política, que ya son inaplicables porque han pasado más de 60 años desde el momento en que se escribieron. El peronismo debe agiornarse, debe capacitarse, debe avanzar , sin dejar de lado la doctrina, los principios y su basamento doctrinario, que se ha diluido hasta dejarlo, al menos en Tierra del Fuego, fuera de los cargos ejecutivo que ostentó años atrás.
Hoy la realidad es más potente cualquier discurso, cualquier acuerdo personal debería ser descartado y el objetivo principal debería centrase en la unidad partidaria que le devuelva la fuerza que nunca debió perder. Quizá en esto tenga mucho que ver la irrupción del Kircherismo y su cooptación permanente de candidatos, afiliados y extrapartidarios, que fue socavando los cimientos hasta lograr el derrumbe, la división y por ende las derrotas consecutivas, que, como dicen los compañeros “nos hacen seguir aplaudiendo desde abajo”.
Ningún peronista ignora esto, ningún afiliado duda que se puede lograr si todos ponen un poco de énfasis en la construcción política, dialogo, debate y consenso a la hora de convocar, pero hay algo que no se debe pasar por alto, el tener ganas de ser no siempre es compatible con él porque o el para qué ser.
Para simplificar, en un escenario tan complejo como el que se vive en la Argentina de hoy, no cualquier afiliado con apetencias puede ser, por la sencilla razón que ya ni siquiera ser un afiliado con muchos años de militancia es suficiente, sino que hay que estar capacitado para enfrentar los escollos que a diario se presentan y tener una visión amplia de lo que ocurre, en la ciudad, la provincia y el país.
Ningún dirigente que se precie, podría ignorar las consecuencias de la política económica, la inflación, la crisis energética, la coparticipación, la centralización del poder en Buenos Aires, los problemas regionales, el aislamiento regional, la comunicaciones, la migración interna, el colapso de los servicio públicos, y por sobre todo las relaciones nación/provincia/municipios, hoy ni siquiera un candidato a concejal puede desconocer esta realidad, mucho menos un intendente y eso hay que explicárselo a los contribuyentes y además darles las posibles soluciones, tener un mínimo conocimiento y un discurso tan claro y contundente que haga que esta realidad pueda ser encuadrada dentro de la política peronista y proponer desde ahí las ideas y los proyectos realizables, viables y concretos que cada uno ya debería tener en carpeta.
Pero esto evidentemente no es así, el peronismo sigue sumando listas, candidatos, y discusiones sobre quien sí y quien no, charlas de quincho chiquitas donde el contenido político brilla por su ausencia, la situación general no se analiza, los aportes no aparecen y los problemas de la sociedad crecen a diario.
Cualquier candidato, respetando a todos ellos por igual, que no entienda esta realidad que golpea en el supermercado, en los salarios, en los servicios, en los impuestos, en la industria, en el comercio, el transporte y todo lo cotidiano, está en serios problemas, solo que quizá muchos no lo saben.
La gente ya no quiere, ni del peronismo, ni de ningún partido político, mas historias fantásticas, la gente necesita que le solucionen los problemas que los aquejan a diario, tan sencillo como eso, y tan complicado a la vez, como para que el PJ fueguino, y sabemos que lo puede hacer, se ponga ya a ver quiénes son los mejores hombres y mujeres que lo representaran en el 2015, los más preparados, los más leales, los más comprometidos, los que estuvieron siempre dentro del partido, los que se jugaron y los que se quieren jugar, los que no se fueron, los que pueden sumar, los que no tengan que explicar de dónde vienen ni que hicieron antes. Mucho menos tirar nombres de referentes o dirigentes en medio de este tembladeral.
Por último el peronismo debe dejar de lado los personalismos, las mezquindades y mirar para adelante porque la gente aún espera una reacción que lo ponga de pie, con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes, para eso también se necesita la cuota de humildad necesaria que nos haga dar un paso al costado cuando todo esto nos supera.
Si no es así, el PJ seguirá reuniéndose para la rosca, pero los que ocuparan los cargos serán otros como ha venido ocurriendo hasta ahora, desde 1991 en Rio Grande, y desde 2003 en la provincia. Las cartas están sobre la mesa, cada uno sabrá a que juega.
Armando Cabral
