Jaime Rosemberg
LA NACION
Durmió poco, comió sólo media milanesa y atendió todo el día llamadas de periodistas y políticos. El secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli; Gabriela Michetti, de Pro; sus ex compañeros de ARI Fernando Sánchez y Pablo Javkin; los socialistas Hermes Binner y Rubén Giustiniani fueron sólo algunos de los incontables referentes que se comunicaron para felicitarla por un triunfo tan sorpresivo como resonante.
«Son señales de afecto de distintos lugares por donde pasé. Son más personales que políticos», dice Fabiana Ríos a LA NACION con un tono de voz algo disfónico. Luego de obtener su reelección en Tierra del Fuego, Ríos evita polemizar con el gobierno nacional y asegura que su victoria en el ballottage contra la kirchnerista Rosana Bertone no es, de ninguna forma, una derrota de la Casa Rosada. «No hay por qué ser antikirchnerista o prokirchnerista. Sí ser no kirchnerista y tener una relación de respeto y autonomía.» Elogia al socialista Hermes Binner, pero asegura que se tomará un tiempo junto con sus compañeros del Partido Social Patagónico para definir su candidato a presidente. «Es muy posible que seamos prescindentes», asegura la mandataria reelecta.
-¿Cómo explica haber remontado una distancia de 9 puntos?
-Con laburo. Entre la primera y la segunda vuelta fuimos a buscar a aquellos que no votaron el domingo pasado, estuvimos en escuelas, fábricas, en todos lados. Fue pura militancia y corazón.
-Bertone estuvo con la Presidenta después de ganar en la primera vuelta. ¿Se confió mucho el kirchnerismo?
-No lo sé, pero creo que lo maravilloso que ocurrió ayer [por el domingo] es que una comunidad pudo torcer su destino.
-Muchos desde Buenos Aires no entendían bien qué la diferencia de Bertone.
-Creo que nos diferencia la historia. Algunos quisieron meter lo nacional en esta elección netamente local.
-¿Influyó que usted dijera que nunca fue ni será kirchnerista?
-La gente sintió que no era importante el signo político, sino que alguien estaba resolviendo sus problemas. He convivido con intendentes de distinto signo y pasado momentos muy duros.
-¿Ahora puede decir a quién votará en octubre?
-Mirá, me acosté a las 4 de la mañana, hoy estuve con esto, no tuve tiempo de pensar [se ríe]. Seguramente nos tomaremos un tiempo para decidir. Hay posibilidad de que nos declaremos prescindentes, veremos entre todos.
-¿Puede ser que apoye a Hermes Binner?
-No voy a decir nada nuevo, todos saben que lo aprecio y lo respeto mucho, coincidimos en la práctica y en la ideología. Lo respeto tanto como a la Presidenta, con quien no tengo coincidencias en la historia política, sí en políticas de Estado.
-Usted dijo que le parecía bien la búsqueda de la reelección de Cristina Kirchner…
-Sí, y nunca dudé de que la iba a asumir. Cuando uno tiene una responsabilidad como ésa, sólo queda cumplirla.
-¿Cómo sigue la relación con el Gobierno?
-Igual que hasta ahora, es un vínculo con reglas, con autonomía y sin dependencia política. Una diferencia ideológica no tiene por qué ser sinónimo de destrato. Es raro: muchos nos piden que dialoguemos y cuando lo hacemos nos acusan de ser cooptados. Y no lo fuimos en lo más mínimo
Jaime Rosemberg
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