Dachary advirtió que el episodio con el buque británico HMS Midway, que navegó por el Estrecho de Magallanes como si fuera propio, demuestra el incumplimiento de los acuerdos de Madrid de 1989 y 1990. Estos pactos, nunca tratados por el Congreso, ampliaron la controversia territorial a más de dos millones de kilómetros cuadrados y otorgaron ventajas jurídicas al Reino Unido. “Argentina está en capacidad de dar por finalizado ese acuerdo, porque además de ser nocivo para nuestra soberanía, el Reino Unido lo incumplió”, señaló.
La crítica se extiende a las decisiones del gobierno nacional respecto de la venta de tierras en Ushuaia y la privatización de puertos estratégicos. Dachary subrayó que “un terreno de la Armada no es un activo para pagar deudas, es un recurso estratégico del país”. La política de remate de tierras y de intervención en el puerto fueguino es vista como una entrega de soberanía disfrazada de gestión administrativa.
El funcionario también alertó sobre la posibilidad de instalar una Base Naval Integrada con Estados Unidos, decisión que debería pasar por el Congreso pero que podría imponerse mediante decretos de necesidad y urgencia, como ya ocurrió con el ingreso de tropas extranjeras. “Pensar en clave geopolítica es urgente. Tierra del Fuego no puede ser gobernada desde un Excel, porque aquí se juega la soberanía nacional y el futuro de la Antártida”, afirmó.
La política exterior argentina atraviesa un momento de extrema fragilidad. Entre el silencio de Cancillería, los acuerdos incumplidos y la privatización de recursos estratégicos, el país se expone a una pérdida de soberanía sin precedentes. Tierra del Fuego, epicentro de esta disputa, se convierte en el espejo de un modelo de gobierno que reduce la defensa nacional a cálculos contables, mientras el Atlántico Sur se militariza y las Malvinas siguen siendo un símbolo de resistencia y dignidad.
Fuente: Resumen Económico, Radio Provincia
