El mensaje difundido por la CGT sostiene que «solo el pueblo sabe reconocer una injusticia cuando la tiene enfrente» y convoca a marchar «contra quienes han amasado fortunas evadiendo aportes patronales, condenando a miles de trabajadores a un futuro de desprotección».
La movilización, que se realizará días después de la final del Mundial, es la primera acción de un plan de lucha acordado con las dos corrientes de la CTA y la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), que prevé una escalada de medidas hasta noviembre y apunta a concretar un quinto paro general contra la reforma laboral impulsada por el Gobierno.
El cronograma incluye, además de la marcha del 22 de julio, la tradicional movilización del 7 de agosto por el Día de San Cayetano, una concentración frente al Ministerio de Economía en la tercera semana de agosto para rechazar el endeudamiento de familias y PyMEs, y una movilización por el Día de la Industria programada para el 2 de septiembre, impulsada por el dirigente Rodolfo Daer.
Las centrales también participarán de la Semana Social organizada por la Comisión Episcopal Argentina en Córdoba, y anticipan una «gran marcha y paro» antes de la visita del papa León XIV al país en noviembre, para lo cual, según pudo saber InfoGremiales, ya hubo contactos reservados con el Vaticano.
El esquema prioriza la movilización sostenida antes que un paro inmediato, con el objetivo de sortear los límites impuestos por la Ley de Modernización Laboral en actividades esenciales y el descuento del día no trabajado. Se prevé la participación de entre 15 y 20 dirigentes por gremio en cada protesta, asambleas en los lugares de trabajo y distribución de folletos en estaciones y aeropuertos, en una estrategia que busca mantener la presión sobre el Gobierno a lo largo de los próximos meses.
(InfoGEI)
