El verdadero mapa económico de las provincias: crecimiento desigual, caída de empresas y fuerte ajuste fiscal, TDF en picada

Economía 02/06/2026.- La controversia generada por la difusión de un mapa con datos económicos falsos, replicado incluso por el presidente Javier Milei en redes sociales, terminó exponiendo una realidad mucho más compleja que la que pretendía mostrar aquella imagen. Mientras el Gobierno sostiene que la economía atraviesa una recuperación generalizada, diversos informes privados revelan una Argentina profundamente heterogénea, con algunas provincias beneficiadas por el auge energético y minero y otras afectadas por la caída de la actividad, el cierre de empresas y la reducción del empleo. En términos porcentuales, las bajas más pronunciadas se observaron en Santa Cruz, Tierra del Fuego y Formosa.

La polémica se inició cuando funcionarios nacionales compartieron un supuesto mapa elaborado por la Universidad Austral que mostraba crecimiento económico en prácticamente todas las provincias. Sin embargo, la propia institución desmintió haber elaborado ese trabajo y aclaró que los datos no correspondían a ninguno de sus estudios.

Más allá del episodio, distintos relevamientos permiten construir una radiografía más precisa de la situación económica provincial.

Un país dividido entre ganadores y perdedores

De acuerdo con estimaciones de la consultora Equilibra, quince de las veinticuatro jurisdicciones argentinas registraron una caída de su Producto Bruto Geográfico entre 2022 y 2025.

Las mayores contracciones se verificaron en Tierra del Fuego, Formosa y Santiago del Estero, mientras que la gran excepción fue Neuquén, impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta, que mostró un crecimiento cercano al 37%.

También se destacó Salta, favorecida por inversiones vinculadas al litio y a la minería.

Los especialistas coinciden en que el crecimiento económico no se distribuye de manera uniforme. Las provincias ligadas a hidrocarburos, minería y exportaciones muestran mejores resultados, mientras que aquellas dependientes del mercado interno, la industria manufacturera o el empleo público enfrentan mayores dificultades.

Cierre de empresas en casi todo el país

Otro indicador preocupante surge del informe elaborado por el Instituto Argentina Grande.

Entre noviembre de 2023 y febrero de 2026 desaparecieron más de 24.000 empresas en todo el país. La caída alcanzó a 23 de las 24 jurisdicciones, siendo nuevamente Neuquén la única excepción.

La provincia más afectada en términos absolutos fue Buenos Aires, que perdió más de 5.300 firmas. En términos relativos sobresalen los casos de La Rioja, Chaco y Catamarca.

Economistas consultados atribuyen este fenómeno a una combinación de apertura comercial, apreciación cambiaria, caída del consumo interno y encarecimiento de los costos operativos.

Empleo: la recuperación no llega a todas las regiones

El mercado laboral refleja una situación similar.

Según el mismo instituto, 22 provincias registraron caídas en el empleo formal durante el último año.

La mayor pérdida en términos absolutos correspondió a Buenos Aires, seguida por Córdoba y Santa Fe.

En términos porcentuales, las bajas más pronunciadas se observaron en Santa Cruz, Tierra del Fuego y Formosa.

Los únicos distritos que lograron sostener o incrementar el empleo registrado fueron Neuquén y Río Negro, favorecidos por el dinamismo energético y algunas actividades exportadoras.

Aumenta la morosidad empresarial

Otro dato que preocupa a empresarios y analistas es el incremento de la morosidad.

Mientras en marzo de 2025 apenas el 1% de las empresas presentaba dificultades para cumplir sus compromisos financieros, un año después esa proporción se elevó al 3%.

Las provincias más afectadas fueron La Rioja, Chaco y Mendoza.

Este fenómeno refleja las dificultades de muchas compañías para sostener su actividad en un contexto de consumo debilitado y elevados costos financieros.

Menos recursos para las provincias

La situación también se ve agravada por la reducción de las transferencias nacionales.

Según datos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal, durante abril de 2026 las provincias recibieron recursos coparticipables que, descontando la inflación, mostraron una caída real del 3,2% respecto del mismo período del año anterior.

Las transferencias discrecionales experimentaron una reducción todavía más significativa desde la llegada de Milei al poder.

Diversos gobernadores vienen advirtiendo que la disminución de estos fondos complica la ejecución de obras públicas, programas sociales y proyectos de infraestructura.

El modelo Milei y las economías regionales

La administración nacional defiende su estrategia argumentando que el ajuste fiscal y la estabilización macroeconómica son condiciones indispensables para un crecimiento sostenible.

Desde el Ministerio de Economía destacan la reducción de la inflación, la mejora de los indicadores financieros y el crecimiento de sectores exportadores como la energía, la minería y el agro.

Sin embargo, varios economistas advierten que la recuperación se concentra en actividades con fuerte capacidad exportadora y escaso efecto multiplicador sobre el empleo urbano y el consumo masivo.

La expansión de Vaca Muerta en Neuquén, los proyectos mineros en el NOA y algunas inversiones vinculadas al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) explican buena parte de las mejoras observadas en determinadas regiones.

En contraste, numerosas economías provinciales continúan mostrando signos de debilidad, especialmente aquellas ligadas al comercio, la construcción y la industria orientada al mercado interno.

Dos Argentinas

Los datos disponibles muestran una realidad muy distinta a la reflejada en el mapa difundido por funcionarios nacionales.

Mientras algunas provincias exhiben crecimiento impulsado por recursos naturales estratégicos, gran parte del país enfrenta cierres de empresas, caída del empleo, aumento de la morosidad y menores recursos fiscales.

La economía argentina parece avanzar a dos velocidades: una vinculada a los sectores exportadores y otra asociada al entramado productivo tradicional, que aún no logra recuperarse plenamente.

El desafío para el Gobierno será transformar los buenos indicadores macroeconómicos en una mejora más homogénea que alcance a las economías regionales y al conjunto de la población. De lo contrario, la recuperación seguirá mostrando un mapa fragmentado, donde los beneficios del crecimiento conviven con amplias zonas de estancamiento y retroceso.

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