Por Francisco Pandolfi
Fotos desde Ushuaia: Tami Morales
Vecinas y vecinos de los barrios populares de Ushuaia este lunes 11 de mayo tomaron una decisión: acampar frente a la Casa de Gobierno y exigirle al gobernador Gustavo Melella que no vete la derogación legislativa de dos decretos y una resolución vitales para la vida en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
El primero de los decretos inició el conflicto: en agosto de 2025 el gobierno provincial redujo 50 kilos –de 450– el cupo de gas envasado subsidiado, afectando a vecinas y vecinos de los 49 barrios populares de la provincia y a otros barrios donde tampoco llega la red de gas natural.
El segundo decreto, en conjunto con una resolución, profundizó y estalló el conflicto: en marzo de este año implementaron un ordenamiento territorial y dejaron sin subsidio de gas a 13 barrios de la isla. A algunas familias les llegaron a quitar más de la mitad del subsidio.

El frente de la gobernación, intervenido por vecinas y vecinos que acampan.
Malabares
Agustina tiene 33 años, vive en el asentamiento Las Raíces –sector 1 alto– y dice que el agotamiento es tal, tan grande, que le cuesta expresarse. Pero se expresa: “El contexto es desesperanzador, mil frentes abiertos y una existencia habitacional ya compleja de por sí, que estar mendigando unos kilos de gas es agotador, por eso no me salen palabras”. Pero le salen.
Las Raíces queda en las entrañas de la montaña, esa Ushuaia invisible a ciertos ojos. “No tenemos acceso a ningún servicio: el agua la autogestionamos; para la electricidad usamos luces de emergencia o linterna. Y acá hace mucho frío”. Repite, por si hiciera falta: “Vivimos en zonas extremas donde el frío no perdona y el gas es una necesidad total, básica”. Para buscar una garrafa camina 400 metros. En su sector tampoco hay calles: los accesos son por senderos montañosos.
En el mismo barrio vive Miguel Herrera, 44 años, que también está en el acampe y habla con lavaca. Describe a Las Raíces, describiendo a la ciudad: “Popular, de montaña, ocupado, irregular como la mayoría de los barrios de Ushuaia. Siempre se han construido de esta forma y así sigue sucediendo, por la falta de planificación de los gobiernos provinciales y municipales”.
–Hago malabares para que me alcance el subsidio de gas, y si llego es porque vivo solo y porque mi casa es tan precaria que no tengo ducha, ni red de agua ni red de gas –dice Miguel.

Imagen de la protesta en Ushuaia.
La segunda productora de gas del país
Hay redes que sí existen, que se tejen y se multiplican. La decisión de acampar en las narices de la gobernación se tomó en una asamblea interbarrial, sin tintes partidarios, con la unión vecinal como bandera. El reclamo por la quita de subsidios llegó a la Legislatura provincial, que el 30 de abril derogó los decretos del Ejecutivo hasta “dictarse una nueva reglamentación que considere condiciones de vulnerabilidad y equidad”. Este viernes 15 de mayo se cumplen los 10 días que el gobernador Melella tiene como plazo para vetar la decisión legislativa.
–Sabemos que su intención es vetarla y por eso decidimos acampar. Quisimos dialogar, pero no aceptaron –cuenta Agustina.
–Pese a la situación precaria en la que vivimos, es interesante la unidad que logramos entre distintos barrios para definir nuestras exigencias antes de que llegue el invierno y empeoren las cosas –agrega Miguel.
¿Las exigencias?
- Que no veten la derogación de los decretos y resoluciones.
- Que se sienten a construir con las y los vecinos una ley de asignación de subsidios.
Tierra del Fuego es la segunda productora de gas del país, detrás de Neuquén. Genera más de 12 millones de metros cúbicos por día. Miguel baja a tierra ese dato:
–De cada cuatro hornallas que se prenden en este país, una y un poquito más es gracias al gas de Tierra de Fuego.
La provincia tiene 200 mil habitantes y el recorte en el subsidio afecta a 6 mil familias. “A algunos nos sacaron 50 kilos, a otras familias 200 y 250, más de la mitad del subsidio original de 450, que ni siquiera alcanzaba. En esas casas, al ser ya mitad de mes, no tienen más gas y están pagando la tarifa plena, que sin subsidio es estratosférica”.

Las condiciones fueguinas para el acampe para evitar que el gobernador vete la decisión de la Legislatura de derogar los decretos de ajuste.
Números estratosféricos
El kilo de gas sin subsidio cuesta $2.463
El kilo de gas subsidiado: $160.
–A una familia que le quitaron 50 kilos del gas subsidiado, paga:
400 kilos con subsidio= $64.000
50 kilos sin subsidio= $123.150
Total= $187.150
–A una familia que le quitaron el subsidio de 250 kilos, paga:
200 kilos con subsidio= $32mil
250 kilos sin subsidio= $615.750
Total= $647.750.
En el decreto de marzo de este año se excluye de todo subsidio “a los hogares cuyos ingresos resulten iguales o superiores a 8 salarios mínimos, vitales y móviles”. En mayo el salario mínimo es de $363 mil, por lo que a las casas que perciban 2.900.000 se les saca la totalidad del subsidio.
El resultado: 450 kilos de gas a $2.463 (sin subsidio) la familia debe pagar $1.108.350,00.
Vigilia permanente
El lunes, cuando iniciaron el acampe con nieve, frío y lluvia, referentes de los barrios pidieron una reunión con el gobierno provincial. Quien los recibió quince minutos fue la Ministra de Energía, Gabriela Castillo. “Nos recibió ella, que nada tiene que ver con los decretos y negó los cortes de gas cuando a un montón de familias ya le sacaron el subsidio. Nosotros estamos abiertos a discutir lo que quieran, pero no con el cuchillo en la garganta. El acampe lo definimos porque el gobierno nos tomó el pelo”.
Miguel, además, dice que el gobernador hizo campaña en contra de Milei, pero que ahora le está entregando todo, incluido el puerto de Ushuaia (https://lavaca.org/mu-en-tierra-del-fuego/el-principio-de-todo-mu-en-tierra-del-fuego-antartida-e-islas-del-atlantico-sur/). Dice, también, que fue votado con el slogan de que la gente iba a vivir mejor, pero que eso no estaría pasando.
Miguel está sentado pegado al tacho que contiene el fuego, junto a una decena de vecinos de los distintos barrios: Dos banderas, El Obrero, Cañadón, La Cima, Las Reinas, Itatí, Quinta 52, Bajada de los Maestros, Las Raíces, Once de noviembre, La Bolsita, Peniel 1, Peniel 2, Antiguos Leñadores, La Turbera, El Glaciar, San Martín, Akar y Valle de los Rubíes. Es jueves a la madrugada y hace 4 grados. “Hoy está lindo”, suelta y no miente. El día que montaron la carpa la temperatura rozó los cero grados. En invierno, la temperatura en Tierra del Fuego llega a -10º de sensación térmica.
El refugio para lo que viene
El campamento frente a la Casa de Gobierno es un gazebo, una doble base de pallets y pedazos de nylon como paredes que amainan un poco el frío. El refugio es mucho más que eso: es la leña que trae un vecino para calefaccionar la lucha, son los pollos que compra otra para la olla del mediodía, son las verduritas que donan por ahí, es el agua que traen por allá. Agustina mira a su alrededor: “La solidaridad y la humanidad que hay entre vecinos es muy zarpada. Es lo que nos mantiene unidos cuando pensamos que ya no alcanzaba el subsidio que había antes, y ahora menos”.
Hay una escena que se repite en su día a día, pero ella no se acostumbra: “Es muy hostil cuando se apaga la salamandra o te quedás sin garrafa. No hay persona que pueda ser funcional acostándose con los pies fríos y despertándose con los pies fríos. Es como tener hambre, es desesperante”.
Su volumen de voz aumenta, se tensa, se pone firme: “Más allá de eso, estamos acá, resistiendo”. Y dirá, con la mirada puesta en el acampe y en lo que viene:
–El gobernador podrá vetar la ley, pero nosotros seguiremos acá, sosteniéndonos, juntos, con mucho corazón y mucha humanidad para no dejarnos caer. Necesitamos una ley que nos ampare, que nos asegure el gas, la calefacción tanto en invierno como en verano. Una ley que sea justa, equitativa y que contemple la vulnerabilidad con la que vivimos.
Fuente: lavaca.org
