Mientras la inflación de alimentos se desacelera, los hábitos de consumo de los argentinos experimentan una transformación silenciosa pero profunda. Según el último relevamiento de la consultora LCG, la segunda semana de julio mostró una suba del 0,3% en alimentos, manteniéndose por debajo del 1% por cuarta semana consecutiva. En el acumulado mensual, el rubro registró un alza del 1,8%, reflejando aumentos puntuales pero sin picos alarmantes.
El informe, basado en más de 8.000 precios relevados en supermercados de todo el país, expone que los productos con mayores incrementos semanales fueron azúcar, miel, dulces y cacao (+2,7%), carnes (+1,9%) y condimentos (+0,6%). También subieron las verduras (+0,4%), las frutas (+0,1%) y los lácteos (+0,1%). En contraste, cayeron los precios de bebidas e infusiones (-0,1%), comidas listas para llevar (-0,2%), aceites (-0,6%) y panificados (-2,7%).

El consumidor, cada vez más selectivo y fragmentado
En paralelo, un estudio del Observatorio Shopping Experience 2025, elaborado por Instore Media e Ipsos, revela un cambio rotundo en los hábitos de consumo: “No existe más la gran compra de estoqueo. La gente va seguido al supermercado buscando promociones puntuales de lo que va necesitando”, explicó Gabriel Diorio, director de Instore Media.
De acuerdo con el informe, el 93% de los argentinos sigue eligiendo supermercados físicos, pero elige hacerlo fragmentando su compra: los consumidores visitan entre cinco y seis formatos distintos, incluyendo mayoristas y minimarkets. “El precio o la promoción dentro del punto de venta es el principal factor de cambio de decisión”, remarcó Diorio.
Este comportamiento más flexible, guiado por descuentos y estímulos visuales, impacta en la forma en que se organizan las góndolas y en el rol que gana la publicidad en tienda. “El 74% de los compradores se declara influenciado por la publicidad en el punto de venta, y el 62% estaría dispuesto a probar un producto nuevo si ve un anuncio atractivo”, sostuvo el especialista.

Las subas mensuales, lideradas por bebidas y aceites
En el promedio de las últimas cuatro semanas, el informe de LCG indica que los mayores aumentos se dieron en bebidas e infusiones para el hogar (+5,7%), aceites (+4,5%) y productos azucarados (+4%). Las verduras (+3,4%) y las carnes (+2%) también mostraron incrementos destacados, mientras que los productos lácteos y las comidas listas crecieron por debajo del promedio (+0,9%).
Por otro lado, algunas categorías compensaron con bajas: frutas (-0,7%), panificados (-1,3%) y condimentos (-2,4%) ayudaron a morigerar la presión inflacionaria del conjunto. Además, solo el 18% de los productos relevados mostró aumentos, un porcentaje menor al promedio histórico, lo que refuerza la tendencia a la moderación de precios.
Un año de altibajos y un freno desde fines de mayo
La evolución interanual muestra picos inflacionarios —como en diciembre y marzo— con subas semanales de hasta 2,4%, pero también retrocesos, como el de la quinta semana de mayo, con una caída del 1,6%, la más pronunciada en el último año. Ese fue el punto de inflexión, según LCG: desde entonces, los precios se mantuvieron en niveles bajos, en un contexto de menor presión y consumo más retraído.
“La evolución semanal sugiere una tendencia a la estabilización en el ritmo de aumentos. Aunque persisten subas puntuales en determinados rubros, el comportamiento reciente del índice refuerza el cambio de dinámica que comenzó a observarse a fines de mayo y que se mantiene en lo que va de julio”, concluye el informe.
Mientras los números muestran cierta calma, la experiencia en góndola cuenta otra historia: precios que suben y bajan según el rubro, consumidores que abandonan la compra masiva, y un escenario en el que cada visita al súper es una estrategia en sí misma.