Cuántos son, qué hacen y cómo trabajan

Según la Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes (Eanna) elaborada por el Ministerio de Trabajo en base a datos del Indec, el 6,5 por ciento de los niños de entre 5 y 13 años de la Argentina trabaja, mientras que la cifra para los adolescentes de entre 14 y 17 años se incrementa hasta el 20,1 por ciento.

Las actividades son variadas y van desde la simple tarea como cortador de pasto hasta la venta ambulante. Entre los más pequeños (de 5 a 13 años), la mayoría, el 27,9 por ciento, ayudó en un negocio, una oficina o finca, y esa misma tarea hizo el 36,8 por ciento de los adolescentes (de 14 a 17). El 13,8 por ciento de los niños recolectó papeles y cartones, el 10,7 vendió en la vía pública, el 10,5 hizo mandados o trámites, el 6,4 cortó el pasto y el 5,9 cuidó a otros niños o a otras personas. En cuanto a la división por género, las ventas en la calle, el cuidado de otros y la elaboración de tejidos son mayormente ocupaciones de las niñas. Y los chicos se ocupan del cartoneo y la jardinería.

Para los adolescentes, el trabajo que se ubica en segundo lugar es el de cuidar chicos o personas (9,3%), vender en la calle y cortar el pasto (4,9%), recolectar cartones (4,6%) y trabajos domésticos (4,2%).

El 60,6 por ciento de los niños que trabaja lo hace con sus padres u otros familiares, el 31,3 lo hace por su cuenta y apenas el 6,1 tiene un patrón. Entre los adolescentes la relación es similar: el 42,1 por ciento ayuda a sus familiares, el 28,9 es cuentapropista y el 27,6 tiene un jefe.

De los niños que trabajan, el 97,2 por ciento asiste a la escuela, el 2,5 no asiste pero asistió en algún momento y el 0,3 no fue ni va a clases. Entre ellos, el 29,7 por ciento alguna vez repitió de grado.

De los adolescentes, el 74,4 por ciento va a la escuela, el 25,3 dejó de ir y el 0,3 nunca fue. Y los que repitieron llegan al 43,3 por ciento.

Otras de las conclusiones del estudio señalan que:

– El 15 por ciento de los jóvenes de 14 a 17 años trabaja al menos 36 horas a la semana, lo que casi equivale a las 40 horas del tiempo completo de un trabajador adulto.

– Más del 10 por ciento de los niños (de 5 a 13) que trabaja, desarrolla su actividad durante la noche. Esa situación les afecta el descanso y amenaza la integridad física, y es preponderante entre las niñas. Mientras que el 20 por ciento de los adolescentes trabaja durante la noche, sin diferencias entre los géneros.

– Dos tercios de los niños que trabajan y tres cuartas partes de los adolescentes obtienen una remuneración por lo que hacen. En el área rural, el trabajo infantil (5 a 13) remunerado está menos difundido, pero para los que reciben un pago, es mayor que el que existe en los centros urbanos.

En el campo, a destajo

El trabajo “a destajo” en el campo es uno de los obstáculos para combatir el empleo precoz, consideró Nora Schulman, directora ejecutiva del Comité de Aplicación y Seguimiento de la Convención Internacional de los Derechos del Niño. “No tiene control, es en negro y además, los chicos están incluidos en el grupo familiar. Les pagan por bolsa de lo que cosechan o recolectan. Cuanto más trabajan, más ganan”, objetó.

“Nuestra propuesta, que es la de la CTA, es una asignación universal por hijo hasta los 18 años. Para los niños y niñas el único trabajo es la escuela. Se han hecho publicaciones para concientizar sobre este tema, pero no vemos que haya desde el Estado una política nacional para erradicar el trabajo infantil”, apuntó Carola Abrales, de Ctera, representante sindical en la Conaeti.

Para Silvio Feldman, rector de la Universidad Nacional de General Sarmiento y estudioso del problema, “la manera de evitar el trabajo infantil es garantizar que los padres ganen dignamente. Hay que pensar en medidas para los padres, como guarderías para que puedan dejar a sus hijos y subsidios en asignaciones familiares. Y poner el acento en la educación de los chicos”.

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