Los datos surgen de un trabajo realizado la semana pasada por la consultora Telesurvey, que conduce el conocido sociólogo Heriberto Muraro. En total se entrevistó, en forma telefónica a 300 personas de Capital y Gran Buenos Aires, respetándose las proporciones por edad, sexo y nivel económico-social.
La postura crítica que tiene la mayoría respecto de las acciones de Israel en este conflicto no tiene una razón sino varias, es decir que los encuestados se oponen a los bombardeos desde distintos ángulos:
u Gran parte de los ciudadanos perciben muchas muertes de civiles y mucha mayor destrucción del lado libanés. El ataque al pueblo de Qana y las imágenes de cadáveres de chicos y mujeres ejercen una enorme influencia en la opinión pública, no sólo Argentina.
– En los últimos año se ha hablado mucho de las guerras incruentas, con rayos láser y precisión milimétrica. En este conflicto las imágenes de edificios arrasados, población civil en situación dramática, en su mayoría del lado libanés, producen fuerte impacto. En las últimas semanas se ha visto mucha sangre, pobreza, desesperación, nada que ver con una guerra quirúrgica a la que se había acostumbrado un poco la opinión pública.
– Según los sociólogos consultados por este diario, la visión general es que el conflicto de Medio Oriente se ha insertado como una parte del tablero norteamericano y, en particular, de George Bush. La mirada es que no se hacen esfuerzos por la paz y que priman cuestiones como el petróleo o los intereses en las empresas constructoras. Lo que en algún tiempo eran datos sobre los que polemizaban minorías, hoy existen ya como conceptos que abarcan a grandes mayorías.
– En esa línea de pensamiento, muchos de los encuestados piensan que el ataque es directamente norteamericano, con el fuerte rechazo que eso produce en la Argentina y en casi toda Latinoamérica.
u En la mezcla de todos los elementos, igualmente prima que la mayoría tiene una visión pacifista y, sobre todo, de defensa de la vida de civiles.
En la Argentina existe un núcleo duro de racismo, tal cual lo han verificado decenas de encuestas. Aproximadamente un 15 por ciento de la población contesta, por ejemplo, que le molestaría que su hijo o hija se case con un judío, coreano, paraguayo o boliviano. Pero el porcentaje de los que consideran que existe una agresión israelí repudiable es tan alto –80 por ciento– que no se le puede adjudicar la postura mayoritaria al antisemitismo.