PUERTAS ADENTRO: LOS HOMBRES GOLPEADOS

Por Romina Soledad Según el Centro de Investigaciones Sociológicas, el año que pasó murieron 46 hombres a causa de violencia intrafamiliar. Estas cifras casi no las conocemos, porque cuando hablamos de violencia intrafamiliar nos imaginamos a la mujer golpeada por su terrible y cruel esposo, pero aun no nos adaptamos a que los hombres también sufren malos tratos, debido a que es un tema tabú y oculto.

Por lo visto en el anterior informe sobre violencia conyugal, hay centros de ayuda para las mujeres, perfiles psicológicos para los golpeadores e infinidad de páginas Web para pedir asistencia anónimamente, en cambio, para el hombre es mucho mas difícil, muchas veces por vergüenza y orgullo no es capaz de pedir ayuda., cuando se anima a hacerlo, muy pocas veces consigue los lugares donde puedan asistirlo.

Las problemáticas son las mismas que para la mujer golpeada, sufren violencia de todo tipo y viven sus días sumidos en una pesadilla continua.

Para entender mejor las agresiones entre cónyuges entrevisté a una de las psicólogas de un centro de asistencia a la víctima.

¿Las personas maltratadas son masoquistas?

No, en absoluto, no es masoquista ni está loca. Intenta adaptarse a lo que cree que está bien y termina acostumbrándose a los golpes.

¿Por qué se produce ese acostumbramiento?

No hay un solo motivo, las principales causas para que la mujer no abandone su hogar son los miedos: miedo a la soledad, al cambio, a la falta de recursos económicos, dependencia afectiva y la vergüenza, entre otros factores. Al no dejar ese circulo, termina produciéndose el acostumbramiento, la mujer termina siendo dócil y los golpes se hacen algo tan habitual que ya lo toma como parte de la vida.

¿Por qué la pareja se vuelve agresiva?

Cabe destacar que la golpeadora es una persona normal, no está ni enferma ni loca. Quien es agresivo generalmente en su niñez sufrió algún tipo de violencia. Sienten una inseguridad continua que desaparece tras consumir alcohol u otro tipo de drogas y esto genera más agresividad.

¿Hay diferentes perfiles de agresores?

Si, así es.

¿Cuáles son?

Reciben nombre de animal: Pit bull y cobra. El primero es posesivo y celoso, sólo arremete a las personas que ama, posiblemente tuvo un padre abusador.

En cambio, el perfil cobra es agresivo con todos, es normal en esa persona amenazar con cuchillos y armas de fuego, probablemente fue acusado/a de algún crimen y abusa del alcohol y la droga.

¿Qué sucede con la víctima de violencia familiar?

Algunas víctimas sólo reaccionan cuando es muy tarde, cuando están destruidas física y psicológicamente, otras, que cuentan con el valor debido, acusan al agresor ante la policía quienes algunas veces pueden intervenir en el problema.

¿Algunas de esas víctimas llegan a matar a su cónyuge?

Lamentablemente sí. Cuando no piden ayuda a tiempo terminan matando o muriendo, lo hacen en defensa propia y a veces en forma de protección de su propia familia. Algunos casos de asesinato fueron tratados en «Mujeres Asesinas».

Cómo afectan los nuevos tiempos

Los roles cambiaron 100%: antes los hombres trabajaban y las mujeres aguardaban en sus hogares cuidando los niños, ahora los dos deben hacerlo para mantener su familia. Los índices de stress aumentaron preocupantemente en los últimos años, y eso afecta de tal manera, que la mujer, al adquirir el dominio económico, se convierte en la cabecilla de su familia, y eso a veces, implica también ser agresiva con su pareja e hijos.

¿Sólo las parejas?

En los estudios realizados, la mayoría de los hombres maltratados tienen entre 15 y 24 años de edad. Esto se debe a que no sólo se trata de una pareja agresiva, sino de padres, hermanos y hasta abuelos golpeadores.

Sólo en México, la mitad de los casos de violencia entre cónyuges conocidos por la justicia, se trata de hombres maltratados.

El hombre se ve humillado y rebajado a tal nivel, que el daño psicológico es mayor que el causado en una mujer.

No es que los hombres sean menos agredidos, simplemente les cuesta más admitirlo, no se atreven a denunciar estos hechos, porque los ven como algo que puede afectar a su hombría.
La percepción común es que los hombres nunca son las víctimas de la violencia doméstica. Para resolverlo hay que librarnos de este tabú y tener un acercamiento más equilibrado al problema.
Como sucede con la mayoría de los problemas de violencia familiar, la situación empeora día tras día y los maltratos aumentan puertas adentro y con más de un cómplice.

Anécdota violentada:

Un hombre austriaco de 23 años, fue liberado de la prisión luego de dos años de cumplir una condena por robo, organizó la semana pasada un motín en la cárcel para poder regresar.

Explicó que se siente mejor que en su casa, lo tratan bien, lo alimentan, lo alimentan y encuentra más contención que en su hogar.

Finalmente el señor fue detenido y contó que su plan era ingresar a la cárcel y pasar desapercibido.

Una cara herida y cicatrices en el corazón.

Raúl tiene 27 años, es de México y durante años sufrió agresiones de su esposa, tanto físicas como verbales: le lastimaba la cara, le pegaba patadas y puñetazos, le lanzaba objetos con los cuales lo hería muy fuertemente, lo humillaba en público e insultaba en forma constante.

Las agresiones también constaban de no permitirle ver a sus hijas, le sacaba todo su sueldo, exigía tener relaciones sexuales en todo momento y creaba problemas constantes en el trabajo.

Raúl, cansado de ese trato finalmente dejó su hogar, le quedan las cicatrices de años de violencia, pero él asegura que las heridas más graves están en su corazón.

Este tema se continuará ampliando en próximas entregas.

Romina Soledad

Buenos Aires – Argentina
info@PeriodicoTribuna.com.ar

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