El ex represor Julio Simón, alias «el Turco Julián», fue condenado hoy a 25 años de prisión tras ser encontrado culpable de crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura.
Simón fue hallado responsable de los delitos de privación ilegitima de la libertad agravada de José Poblete y Gertrudis Hlaczik ocurrida en la localidad de Guernica en noviembre de 1978 y por los tormentos infringidos a ambos en el centro clandestino de detención El Olimpo .
El ex policía se convirtió así en el primer ex represor condenado en un juicio oral tras la anulación de las leyes de obediencia debida y punto final, cuya nulidad fue aprobada por el Congreso y luego ratificada por la Corte Suprema en junio del año pasado.
En los alegatos, las querellas, que encabezan el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y Buscarita Roa, madre de Poblete, habían pedido 50 años de prisión para Simón y el fiscal Raúl Perotti 24 años y seis meses, basándose en diferentes criterios de cuál es la ley que correspondía aplicar.
José Pobrete era chileno, militaba en una organización de discapacitados de la Juventud Peronista. Había perdido sus piernas en un accidente y se movía en silla de ruedas. Según los relatos de los sobrevivientes del centro clandestino de detención El Olimpo, él y su mujer fueron brutalmente torturados por Simón.
Sin palabras. Antes de conocerse el veredicto, Simón rehusó el derecho a decir sus “últimas palabras” ante los jueces del tribunal oral federal 5 que llevaron adelante el proceso oral.
La posibilidad de que el ex policía hablara ante los magistrados había generado expectativa en el transcurso de la mañana, tanto entre la querella como entre militantes de organizaciones sociales, organismos de derechos humanos y agrupaciones políticas que esperaron el veredicto frente a los tribunales de Retiro.
Ocurre que en la primera jornada del juicio, el ex represor se había negado a declarar y había asegurado que lo haría «más adelante» y en forma «extensa». La de hoy era su última oportunidad de hacerlo.
El proceso. Durante las siete jornadas de audiencias se recrearon los padecimientos de los prisioneros que eran ilegalmente capturados y llevados a «El Olimpo» a través del crudo relato de testigos.
Primera vez. La posibilidad de juzgar las apoderaciones de menores, secuestros, torturas y desaparición forzada de personas, entre otros crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura se reabrió en junio de 2005 cuando la Corte Suprema confirmó la nulidad de las leyes de obediencia debida y punto final.
De hecho, la causa por la que se condenó a Simón es la que tomó el máximo tribunal para evaluar y finalmente confirmar la nulidad de las normas del perdón.