En Beirut, pocos dudan de la invasión israelí

«La noche más oscura ya está en marcha; es muy difícil que se la pueda detener», afirman

BEIRUT.– Ocurrió sobre un escenario que parecía de película. Pero lo cierto es que en medios diplomáticos y militares libaneses se daba ayer por segura la invasión terrestre israelí, se ponía muy en duda que el viaje de la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, pudiera detenerla, y, por el contrario, hasta hubo quien la vio como el preanuncio de su carta blanca ante el mundo.

“La noche más oscura ya está en marcha; es muy difícil que se la pueda detener”, fue la coincidencia que, en tres idiomas –inglés, francés y español–, hubo sobre la operación por tierra que mandos militares extranjeros dan por segura en este país.

Los aprestos militares israelíes en la frontera fue una de las noticias del día para una operación que se considera poco menos que inminente. En ese sentido se destacó la orden de movilización de 5000 reservistas, dictada ayer por las autoridades israelíes; la concentración de soldados y tanques a lo largo de la frontera de Israel con el Líbano y la intimación a los civiles para que despejaran la zona.

La otra noticia del día fue el anunciado viaje para mañana de la secretaria de Estado norteamericana.

Los dos movimientos, sin embargo, se vieron desde aquí como enlazados: hubo poca apuesta por los resultados de la visita de Rice y, por el contrario, se la entendió como el último gesto diplomático antes de abrir el juego para que la operación militar ocurra.

“Salvo un milagro, la ofensiva terrestre es una cuestión que se mide en horas o, con un poco de suerte, en días», se decía ayer, con la convicción de que difícilmente haya aquí una respuesta política satisfactoria para la exigencia de desarmar a Hezbollah que traerá la mujer más influyente en el gobierno del presidente George W. Bush.

«¿A quién le pedirá efectivamente que produzca el desarme de la resistencia islámica? ¿Al debilitado gobierno libanés?», reflexionó, entre incrédulo e irónico, un diplomático que desde hace años analiza el conflictivo escenario de Medio Oriente.

Siguiendo con esa línea de lectura, la falta de respuesta daría cierta aureola de vía libre para una operación que anoche parecía estar ya de igual modo en cuenta regresiva. Y que el ánimo colectivo de la ciudad daba por inminente: casi nadie apostaba anoche por que se la pudiera detener.

A veces la guerra se parece a sus películas. El imprevisto intercambio informativo ocurrió en el mejor restaurante de esta ciudad desierta y horrorizada por las constantes bombas israelíes, cuyo estallido, en la periferia, llegaba amortiguado por el mullido -y caro- confort del ambiente.

Sólo un puñado de mesas estaba ocupado por gente de uniforme o con carnet diplomático.

Todos hablaban de lo mismo, todos sabían algo, e ignoraban -o callaban- el resto.

Túneles y búnkers

«Habrá ofensiva por tierra, pero no será con una fuerza masiva y de ocupación sino, más bien, con una cadena de operaciones muy focalizadas, muy puntuales, de entrar y salir del país. No estamos esperando otra cosa», dijo un diplomático europeo.

Otros hablan de un escenario difícil. Repiten, bendecida, la idea de que el territorio donde se mueve la resistencia islámica cuenta con un extendido sistema de túneles y búnkers bajo tierra, lo que ha venido complicando la cacería de su líder, Hassan Nasrallah, mucho más de lo que esperaba la ofensiva israelí.

Y otros apuntan que el asombro ante la capacidad de respuesta de la resistencia islámica no debería ser tal y que hace por lo menos cinco años que hay indicios de preparación.

Mientras, en los parques de Beirut, transformados en campamentos para refugiados, cientos de personas que huyeron de los suburbios de la capital se apiñan con sus tragedias personales a cuestas.

Y bajo el sol y el retumbe de los bombardeos, comenzó un nuevo acopio: el de velas. Y no para encenderle a la misión de Rice, sino porque los ataques de las últimas horas sumaron, como problema, nuevos cortes de energía.

Pero la noche que espera al Líbano parece ser mucho más que una cuestión de falta de luz. El restaurante, como gesto de resistencia, dice que no cierra.

Por Silvia Pisani
Enviada especial

Argentinos

* BEIRUT (De una enviada especial).- Un nuevo contingente de evacuados argentinos partirá hoy en avión rumbo a Chile. Lo harán a través del camino que conduce a Siria, para, una vez allí, tomar el avión, dado que los buques de ayuda con destino a Chipre de este fin de semana ya están completos y no se anunciaron, al menos todavía, nuevas salidas. En lo que va de la crisis, la embajada organizó la salida de unos 50 argentinos.

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