Día de la militancia peronista

Difícil hablar del tema cuando los militantes se miran unos a otros tratando de entender para que lado juega cada uno. Difícil hablar de la militancia peronista cuando la doctrina ha entrado en una época donde solo una generación la conoce. Difícil hablar de militancia cuando la política se compra y se vende. Difícil hablar de militancia cuando la secretaria de adoctrinamiento es un lugar de reunión donde se discute todo menos política.

Difícil hablar de militancia cuando los cuadros son siempre los mismos, cundo no se renuevan, cuando hay recambio, cuando no hay sangre nueva, cuando no hay portes.
Difícil hablar de militancia cuando a algunos hasta les cuesta llamarse compañeros.
Difícil hablar de militancia cuando no se recuerda a la gloriosa JP.
Cuando nombres como Dante Gullo, William Cooke, Arturo Jaureche, Mújica y otros se pierden en el tiempo y la memoria.
Difícil hablar de militancia, cuando por militancia se entiende ser el alcahuete del jefe.
Difícil hablar de militancia cuando no se acepta la critica, cuando no se milita, cuando no se conduce, cuando no se lee a Perón y Evita.
Difícil hablar de militancia cuando la política no es el fin sino el objetivo.
Difícil hablar de militancia cuando solo recordamos a nuestros lideres para fechas puntuales no van como una impronta incrustados en el corazón y en el alma.
Difícil hablar de militancia cuando se dice una cosa pero se hace otra, cuado la justicia social va para un solo lado, la independencia económica es casi una utopía y la soberanía política es cada vez menos real.
Difícil hablar de militancia cuando el corazón no se estruja ante el busto de Eva, ni se hincha el corazón de orgullo ante la imponencia de “el viejo”.
Difícil hablar de militancia cuando quienes conducen no tienen claro donde van y arrían las banderas de la lucha histórica para que otros las levanten con otros objetivos.
Difícil hablar de militancia cuando los voceros de la derrota se erigen en operadores del enemigo.
Difícil hablar de militancia cuando no se ha militado.
Difícil hablar de militancia cuando no se siente el orgullo de pertenecer al movimiento político más grande de Latinoamérica y protagonista de los últimos 50 años de historia de este país.
Difícil hablar de militancia cuando la cuna de lideres engendra Menem, Duhalde, Kirchner, Rodríguez Sa, Kohan, Corach, Yoma y toda esa clase claudicante ante el poder de los imperios.
Difícil hablar de militancia cuando se cobija a gorilas, irrespetuosos y demagógicos como Cavallo o Maria Julia.
Difícil hablar de militancia cuando esa militancia se ha convertido en una elite cerrada al pueblo y sus necesidades.
Difícil pero no imposible. Quizás algun día el movimiento político mas grande América recupere las banderas, la dignidad, el respeto y convierta a este país en aquel maravilloso lugar donde los compañeros vivían felices, con trabajo, respeto y dignidad.
Y aquellos que hoy se atreven a querer explicar la historia también tengan la grandeza de aceptar que antes que el discurso ambivalente, tibio y copiado de los líderes de verdad, están los que murieron por la patria. Esos eran militantes.
Primero la patria, después el movimiento y después los hombres.

Armando Cabral
17/11/05

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