La otra cara de la economía: bajos salarios, alto nivel de endeudamiento y pesimismo

Argentina 30/03/2026.- Las familias primero tomaron créditos para cubrir gastos y ahora lo hacen para pagar las deudas, señalan con alarma en medios financieros en momentos que la morosidad llega al 10% en el sector bancario y hasta 45% en algunas cadenas de retail. El telón de fondo de los mayores costos y una caída de 20% real en el ingreso disponible en tan sólo tres años.

Afectado por la recomposición tarifaria, el ingreso disponible de las familias cayó 20% en términos reales con relación al primer semestre de 2023, es decir en casi tres años según cálculos de Ecolatina.

El ingreso disponible se calcula tomando no solo los salarios sino también otros recursos que tienen los hogares como ser: jubilaciones, pensiones, ayuda social, ingresos por renta de alquileres e inversiones. A estos ingresos se les resta la parte destinada a los bienes y servicios que difícilmente puedan dejar de consumirse. En esta categoría se incluyen gastos rígidos como tarifas, educación, salud u otros gastos en vivienda.

Si bien con altibajos, en la última década el poder adquisitivo de las familias registra una tendencia clara al deterioro. Tanto es así que hoy el ingreso disponible se encuentra -descontada la inflación- un 40% por debajo del nivel alcanzado en 2016.

En un contexto en el que los sueldos quedaron rezagados con relación a la inflación, y en momentos en que la tecnología facilita la toma de créditos, no resulta extraño que aumente el financiamiento.

Salarios

Los últimos datos del INDEC muestran que en enero el índice de salarios registrados experimentó un crecimiento mensual de 2,1% y anual de 28,5%. Estas variaciones implican una caída de 0,8% en el mes cuando se descuenta la inflación y de 2,9% en la comparación real interanual.

Estos datos son seguidos atentamente por los representantes del sector financiero -tanto de las entidades bancarias como del sistema no bancario – en virtud del creciente nivel de mora en los créditos otorgados a familias. En estos medios se señala que la incobrabilidad ha subido – y mucho- como consecuencia del juego de pinzas que suponen elevadas tasas de interés con ingresos de la población en retroceso.

De acuerdo con los últimos datos del Banco Central, en enero pasado la mora para los hogares alcanzó el 10,6%, el nivel más alto en más de dos décadas, según refiere Fidelitas.

En el sector no bancario la irregularidad de cartera oscila entre el 24% y el 27,4%, de acuerdo con esta última fuente. Y más grave aún, algunas cadenas de retail con financiamiento propio reportan índices de mora superiores al 45%.

En el último año el endeudamiento promedio pasó de 1,5 a 2,5 salarios -la deuda bancaria equivale al 23% de los ingresos totales de los hogares y más de 20,5 millones de adultos poseen financiamiento-, calcula Fidelitas.

El problema es que, a diferencia de lo sucedido históricamente en el mercado argentino, en los últimos meses las tasas de interés tendieron a ser fuertemente positivas. Entidades de primera línea cobran un costo financiero total (CFT) tan alto como el 7% mensual, contra salarios (formales) que en promedio no subieron más de 2%. En el segmento no bancario, el CFT llega a niveles que superan el 400% anual en algunos operadores.

Estancamiento

La caída en los ingresos de la población coincide con un estancamiento en el número de puestos de trabajo y un deterioro en la calidad del empleo. El empleo registrado creció apenas 0,1% en diciembre pasado, manteniéndose en un nivel similar al alcanzado a fines de 2024, según los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino.

El empleo asalariado privado (que representa el 50% del total y constituye el segmento de mayor formalidad) cayó 0,2% acumulando siete meses de retroceso, según puntualiza Ecolatina.

Se trata de una pérdida de 96.800 puestos de trabajo. Si se agregan los recortes en el sector público, el año pasado se contabilizan 100.600 puestos asalariados formales menos.

Esta situación lleva a analistas a plantear el problema que los sectores más favorecidos en el actual contexto económico no son grandes demandantes de mano de obra. Y, por el contrario, los intensivos en trabajo se encuentran rezagados.

El último dato del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) lo expone. En enero pasado el agro y la minería se encuentran entre los sectores que más crecieron -tuvieron aumentos interanuales de 25,1% y 9,6%, respectivamente-.

En el sentido opuesto, ramas que son intensivas en la ocupación de mano de obra, como comercio e industria verificaron retrocesos anuales de 3,2% y 2,6%, en ese orden.

Particularmente, la actividad manufacturera (el segundo mayor empleador de mano de obra, después del comercio) acumula siete meses consecutivos de caídas en términos interanuales según el EMAE. Y el retroceso se habría profundizado en febrero pasado con una caída de 7,9% según la consultora Orlando J. Ferreres -el peor desempeño en 20 meses-.

Confianza

Este deterioro de los ingresos de las familias tiene impacto en las expectativas. El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) de la Universidad Torcuato Di Tella (UTdT) registró una baja del 5,3% en marzo respecto de febrero. Este descenso posiciona la confianza en su peor nivel desde octubre, marcando dos meses consecutivos de retroceso.

Sin embargo, y cómo los efectos del plan económico no son similares a todos los sectores productivos, este indicador revierte su tendencia negativa cuando se analiza el interior del país, donde se mantiene como el principal sostén de la confianza.

En medios financieros se señala que las familias primero tomaron créditos para hacer frente a los gastos y ahora se endeudan para pagar las deudas. Se trata de una bicicleta que es difícil de frenar salvo que los ingresos mejoren y bajen los costos financieros.

La conducción económica ha tomado cuenta de estos problemas. Así, el Banco Central dispuso una baja de los encajes bancarios que ha posibilitado una reducción en los costos financieros.

Al tiempo, en medios sindicales se comenta que las autoridades elevaron del 1 al 2% mensual la pauta para los ajustes salariales acordados en paritarias, con el propósito de evitar un mayor deterioro del poder adquisitivo. Claro está, esto sólo será posible si al mismo tiempo se logra una baja de la inflación que en el primer trimestre del año rondó el 3% mensual.

Fuente:Ámbito

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