Mientras tanto, escuchamos diariamente brutalidades como: “los glaciares son piedras a 4 mil metros de altura sin ninguna importancia”. O la doble moral cuando dicen “defendemos las dos vidas”, mientras roban 30 mil millones de dólares destinados a personas con discapacidad, mediante coimas a laboratorios que proveían medicamentos. Para tapar el escándalo, cerraron la ANDIS y nunca más se habló del tema.
Los mismos que hablan de obligación moral para derogar la Ley de Aborto, Libre, Seguro y Gratuito, son quienes se quedaban con el desarraigo de empleados en la Legislatura de Agustín Coto y Natalia Graciania. El que cobraba era Santiago Pauli, hoy diputado nacional, en un hecho de posible corrupción que jamás se investigó.
El caso Libra tampoco debe quedar en silencio: una estafa probada con audios, videos, fotos y chats, donde lo menos que se le atribuye al presidente Javier Milei es haberse llevado 5 millones de dólares, además de la entrada de “chicas” a la Casa Rosada y una estafa global por más de 4.000 millones de dólares.
No es menos escandaloso el enriquecimiento ilícito de Manuel Adorni, quien pasó de vivir en un monoambiente en 2023 a tener una mansión en un country y tres departamentos, de los cuales ya puso uno en venta. Su salario se duplicó de 3,5 a 7 millones, pero sus gastos familiares superan los 17 millones mensuales. Su mujer y su hermano también trabajan en el Estado.
A esto se suman sus viajes a Punta del Este en avión privado, pagados por el Estado, probados por la declaración del piloto y de su secretaria, hoy presionada por un funcionario de la televisión pública.
En definitiva, este es un recordatorio para quienes decían “venimos a terminar con la corrupción” y resultaron ser más corruptos que aquellos a quienes criticaban. Como Sturzenegger, que amplió su capital en más de 970 millones de pesos en un año.
Las coimas del 3% de Karina, el enriquecimiento de Adorni y los narcos en el poder como Lorena Villaverde o Espert son hechos probados.
Mientras tanto, en el sur del mundo, aún hay quienes les prestan oído y hasta marchan “por el día del niño por nacer”, mientras las políticas liberales de Milei dejan morir a niños y niñas con enfermedades oncológicas por falta de medicamentos, desmantelan el Hospital Garrahan y niegan derechos básicos.
Estos mismos personajes votarán la reforma a la Ley de Glaciares, la reforma laboral, el recorte a los presupuestos universitarios y jubilaciones por más de 468.000 millones de pesos mensuales. Todo lo que vaya contra los intereses de la gente.
Que no nos distraigan con palabrerío vacío ni con marchas pagadas con nuestro dinero. Cada palabra es un mar de ignorancia sobre temas que definirán el futuro de millones de argentinos. Lo que menos les importa es la gente, y ya lo han demostrado.
El RIGI es un fracaso, la salmonicultura una carpeta vacía, y todo lo prometido son falsedades: desde el cobro en dólares hasta los tarifazos que dispararon los servicios un 500%, los combustibles un 300%, la carne un 60%, los medicamentos un 25% y los alquileres más de un 50%.
Los libertarios no pueden hablar de esto. Prefieren justificar la hambruna que están provocando.
Alguien dijo alguna vez: “Dale poder a un mediocre y conocerás a un miserable”. Tierra del Fuego, como el 56% del país, votó esto. Es hora de pensar si se votó a favor de un proyecto o en contra de otro. En cualquier caso, está claro que se equivocaron y deberán hacerse cargo. El tiempo pasa y hay que recuperar lo que se destruyó en menos de tres años.
Por Lorena Uribe y Armando Cabral
