Cada 24 de marzo nos obliga a detenernos, recordar y reflexionar. Sobre todo, a asumir responsabilidades. Los argentinos hemos construido, con dolor y con aprendizaje, un consenso que es inquebrantable: la democracia es el único camino posible. No hay atajos. No hay alternativas. No hay espacio para discutirlo.
La democracia, más que un sistema
La democracia no puede ser solo un sistema que garantice derechos formales. Tiene que ser, también, una herramienta concreta para mejorar la vida de la gente. Tiene que traducirse en trabajo, en oportunidades, en educación, en seguridad, en desarrollo. Tiene que sentirse en lo cotidiano.
Si la democracia no logra transformar la realidad, entonces queda incompleta
Por eso creo que hoy tenemos un imperativo moral. No es una opción, no es un objetivo más: es una obligación. Aprovechar cada oportunidad para generar desarrollo, para crear empleo, para construir futuro. Para que vivir en la Argentina valga la pena para todos.
En Río Negro estamos convencidos de ese camino. Sabemos que la única manera de fortalecer la democracia es con resultados concretos.
Porque de eso se trata, en el fondo, defender la democracia.
No solo de sostenerla, sino de hacerla funcionar. De hacerla valer. De que llegue a cada familia, a cada trabajador, a cada joven que espera una oportunidad.
Ese es el compromiso y, también, el desafío de esta época.
Fuente: Letra P
