Comunicado de prensa colina

Viern 1 19:49 hs.-Más de un cuarto de siglo nos separa de uno de los hechos históricos más trascendentes y trágicos de la historia reciente de los argentinos. Pero son esos 29 años los que, paradójicamente, nos unen a las vicisitudes, los detalles y más aún, a los protagonistas de un proceso histórico que amerita diversas reflexiones.

Seguramente podríamos hacer de estas palabras un racconto de situaciones diplomáticas, legislativas, y hasta particularmente militares, detallando combates, escenarios y maquinarias bélicas.
Pero la historia es mucho más que una memoria rígida de información. Se encarga y nos obliga a dar sentido a lo que nos pasó. Aunque nos duela, aunque nos avergüence. Nos obliga a explicar, desde ese lejano y cercano pasado, las claves del presente. En ese sentido, nos enfrentamos hoy al mejor ejemplo en la larga lista de las efemérides patrias. Malvinas fue una guerra basada en principios justos, promovida por un gobierno injusto que buscó expiar las máculas de su infamia con la sangre de los mismos jóvenes a los que reprimía: jóvenes que no podían votar, pero sí tomar un fusil.
Malvinas es hoy política de estado de todos los gobiernos democráticos, comprometidos en hacer conocer al mundo la vergüenza de un colonialismo salvaje e irracional que sigue sembrando en el mundo la destrucción y el horror. Malvinas no fue la derrota de la verdad histórica, fue una derrota militar que no doblegó el espíritu de los que lucharon en el escenario de batalla, aún cuando sus condiciones de vida después de la guerra los sepultaran en la depresión o la tristeza.
Es que la guerra de Malvinas, no ha terminado. Silenciaron los cañones en nuestras queridas islas del sur; ya no brilla el cielo de nuestros jóvenes atrincherados; pero la causa no ha concluido. La guerra de la aceptación y el justo reconocimiento para los valientes de Malvinas, sigue su curso. La lucha por ver ondear allí nuestra bandera, continúa.
Y finalmente, un triste ejemplo de lo que la miseria de la condición humana puede arrastrarnos: la guerra misma. La imagen más lacerante que confirma la prolongación en el tiempo del horror del frente de batalla, son los suicidios de ex combatientes. Un informe británico da cuenta que un número similar de soldados del Reino Unido se suicidaron en el bando triunfante. La integridad individual, la dignidad del hombre, la paz y la vida misma, son siempre el primer botín de cualquier guerra.
Queremos concluir este breve comunicado llamando a la población a hacer un doloroso ejercicio de homenaje y recuerdo a los que dieron la vida por una causa que sigue siendo la causa de todos. Por los que descansan en nuestra tierra cautiva, por los que siguen con nosotros recordando».

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