El Plan Andes de YPF entra en su tramo final y en Santa Cruz ya operan las nuevas concesionarias, Tierra del Fuego se prepara para autogestionar sus yacimientos y el resto de las provincias completó los traspasos. Sólo queda pendiente la definición del histórico bloque Manantiales Behr en Chubut.
A un mes del retiro de YPF de las áreas maduras, Santa Cruz ya puso en funcionamiento a las nuevas concesionarias surgidas del Plan Andes, mientras el resto de las provincias avanza en el traspaso de yacimientos y ajusta sus políticas para sostener la actividad hidrocarburífera.
La licitación -cuyo pliego tenía un costo inusual de u$s 500.000 dólares- quedó inicialmente en manos de una UTE que después repartió las áreas entre sus integrantes. Con este proceso, YPF se retira como operador en el norte santacruceño, aunque mantiene participación societaria en la exploración de Palermo Aike junto a CGC, en el extremo sur provincial.
Los flamantes propietarios
Patagonia Resources y Roch emergen como los que más áreas de YPF tendrán a su cargo en el nuevo mapa. Patagonia concentró Los Perales–Las Mesetas, Los Monos y Barranca Yankowsky. En tanto, Roch, de la familia Chacra, consolidó su presencia -ya operaba en el sur provincial- al sumar Cerro Guadal Norte–Cerro Piedra, Cañadón Yatel y El Guadal–Lomas del Cuy.
Luego aparece Clear Petroleum, que operará Cañadón de la Escondida–Las Heras, en un movimiento que marca el regreso de Cristóbal López al negocio petrolero. A su vez, Azruge tomó control de Cañadón Vasco; Brest, de Pico Truncado–El Cordón; y el consorcio Quintana gestionará Cañadón León–Meseta Espinosa.
La pulseada entre Vidal e YPF
En Santa Cruz, el proceso estuvo lejos de ser automático. La salida de YPF de las áreas maduras del norte provincial fue el resultado de una negociación prolongada entre el gobernador Vidal, quien fue titular del sindicato petrolero desde 2013 hasta 2023 cuando ganó las elecciones, e YPF marcada por discusiones sobre pasivos ambientales, responsabilidades acumuladas y el papel que debía asumir la empresa y la provincia.
Mientras YPF buscaba reordenar su portafolio de activos y concentrar inversiones en activos de mayor rendimiento, entendiendo que su núcleo de negocios pasará por Vaca Muerta y la exportación de hidrocarburos, el gobierno santacruceño exigió una definición clara para los campos declinantes del flanco norte. Esa tensión derivó en meses de conversaciones técnicas y políticas.
El acuerdo llegó en junio de 2025, que selló el traspaso de diez áreas de YPF a Fomicruz, que permitió que finalmente el gobierno de Vidal sea el que definiera a través de una licitación a las nuevas propietarias. La letra chica incluyó negociaciones finas, desde la delimitación de pasivos hasta cómo relanzar la operación sin generar un bache productivo.
Todo marcha de acuerdo al plan de Marín
Como todos los gobernadores afectados por la desinversión de YPF, Vidal quiere diversificar actores, recuperar o estabilizar la producción y ganar protagonismo en la administración de sus recursos hidrocarburíferos. Las provincias deberán reacomodar su estrategia sin la presencia de un peso pesado como YPF, que con Horacio Marín a la cabeza pretende incrementar el valor de la petrolera al fondearse con la venta de activos, tal como contó Letra P, y reinvertirlos en Vaca Muerta y sus proyectos de exportación de crudo y GNL.
Una señal para las nuevas operadoras y los gobernadores fue la baja de las retenciones a las exportaciones al petróleo, que se mantendrá así mientras el crudo Brent del Mar del Norte esté por debajo de los u$s 65 -subirán si cambia el valor del barril de forma gradual-. Las provincias que pusieron el gancho para esta medida, en una de las primeras negociaciones de Diego Santilli como ministro del Interior, fueron Chubut gobernada por Ignacio Torres, Santa Cruz por Vidal y Neuquén por Rolando Figueroa -aunque su provincia produce un 97% de petróleo shale de Vaca Muerta-.
En Chubut, el proceso del Plan Andes avanzó con relativa velocidad salvo por una excepción que sigue abierta: Manantiales Behr. El bloque, uno de los yacimientos históricos de YPF en la Cuenca del Golfo San Jorge, quedó como la definición pendiente del paquete nacional. Pecom, la división de energía del holding de los Pérez Companc, se quedó con El Trébol-Escalante y Campamento Central-Cañadón Perdido.
En la Cuenca Neuquina, tanto Neuquén como Río Negro completaron los traspasos sin sobresaltos, ya con los nuevos operadores en marcha y con acuerdos aprobados por ambas legislaturas. El neuquino Figueroa tiene a Bentia Energy, la petrolera de Javier Iguacel, y al grupo local Ingeniería SIMA con las áreas Al Norte de la Dorsal, Octágono, Dadín, Señal Cerro Bayo, Auca Mahuida, Don Ruiz y Las Manadas. Su par rionegrino Alberto Weretillneck recibió a Petróleos Sudamericanos como nueva operadora de Señal Picada-Punta Barda y a Quintana Energy con Estación Fernández Oro.
En Mendoza, la transición se dio dentro de un clima más técnico que político: YPF acordó el traspaso de áreas maduras con un marco regulatorio ya consolidado en la provincia, que desde hace años aplica esquemas de incentivos para la recuperación mejorada de petróleo. Así, crecieron Petroquímica Comodoro Rivadavia, Petróleos Sudamericanos y la UTE entre Quintana Energy y TSB (petrolera del empresario Claudio Urcera).
Tierra del Fuego, por su parte, optó por avanzar como Santa Cruz hacia la autogestión de sus campos con la estatal Terra Ignis como actor clave.
Fuente:Letra P


