Este ajuste se suma a la serie de incrementos que el servicio viene registrando en los últimos meses. En noviembre de 2025, el boleto había pasado de $980 a $1280, lo que representó una suba del 30,6% respecto de la tarifa anterior. Apenas dos meses después, el inicio de 2026 trajo consigo un nuevo incremento, que llevó el pasaje a superar los $1400, consolidando una tendencia de aumentos sucesivos en el transporte urbano de la ciudad.
El último ajuste, calculado sobre la tarifa previa de $1280, implica un incremento del 11,8%. Según la empresa, la actualización responde a la necesidad de cubrir los costos operativos del servicio, que incluyen combustibles, repuestos y salarios, en un contexto de inflación sostenida.
Impacto en la comunidad
El aumento genera preocupación entre los usuarios, quienes ven cómo el costo del transporte público se incrementa en un corto período de tiempo. Sin embargo, la continuidad de las gratuidades representa un alivio para sectores vulnerables que dependen del servicio para su movilidad cotidiana.
La discusión sobre el precio del boleto se vuelve recurrente en Río Grande, donde el transporte público es un servicio esencial para miles de vecinos. Mientras la empresa insiste en que los ajustes son necesarios para sostener la calidad y frecuencia del servicio, los usuarios reclaman que los incrementos no afecten el acceso a un derecho básico como la movilidad.
Para un trabajador que deba viajar dos veces al día, el gasto en pasaje, por 25 días será de 71.500 pesos.
Si el mismo trabajador debe hacer cuatro viajes diarios, su gasto ascenderá a 143.000 pesos.
