En el espacio verde situado entre “El Escondido” y el barrio Kaupen se habían instalado una serie de casillas, las que fueron trasladadas.
En ese predio había quedado una sola construcción, una casilla de tres metros por cinco, techada y cerrada.
Con la colaboración de los vecinos del lugar, preocupados porque en algunas oportunidades y en horas de la noche personas desconocidas ingresan a la precaria construcción, se procedió al desarme de la estructura.
Dados que los materiales no se pueden reutilizar, los vecinos se comprometieron a retirarlos y a realizar la limpieza del lugar.
