DEUDAS SOCIALES EN LISTA DE ESPERA, LA POBREZA E INDIGENCIA HABRIAN BAJADO PERO AUN NO SE VE REFLEJADA EN LA GENTE.

Argentina 11/02/2025.- ▪ En el 3° trimestre del año 2024, según estimaciones del ODSA basadas en los micro datos de la EPH-INDEC, las tasas de pobreza e indigencia habrían caído significativamente: a 38,3% y 9,2%, respectivamente; es decir, más de 16 puntos menos de pobreza y de 11 puntos de indigencia. Según el estudio en 2023 Rio Grande y Ushuaia acumularon un 55,6% de pobres, mientras que en 2024, se habría reducido a 38,4% un dato incomprobable.

▪ Este descenso representa un alivio social frente a la crisis previa, aunque los datos han sorprendido tanto a propios como a extraños. Si bien los resultados estadísticos muestran una tendencia real, cabe relativizarlos.
▪ Hay razones para sostener que se está sobrestimando la caída de la pobreza en un contexto de cambios significativos en el sistema de precios que no se refleja en una mayor capacidad de consumo de los hogares pobres.

▪ En el contexto del plan de devaluación, liberación de precios y ajuste aplicado por el actual Gobierno, en el primer trimestre del año la pobreza creció interanualmente de 38,7% a 54,9%; al mismo tiempo que la indigencia pasó de
8,9% a 20,3%.
▪ Sin embargo, con la desaceleración inflacionaria y la lenta recuperación económica tuvo lugar un descenso significativo de estos índices, el cual parece haber continuado hasta ahora, aunque ya a un ritmo mucho más lento.
▪ De todas maneras, cabe destacar que todavía 4 de cada 10 personas son pobres y que, entre ellos, más de 5 de cada 10 niños (53,4%), a la vez que más de uno de cada 10 sufre de pobreza extrema (13,4%).
Fuente: Elaboración propia en base a micro datos de la EPH-INDEC e informes de prensa INDEC.

▪ Luego de un año de medidas de ajuste, actualización tarifaria y liberalización de precios, el plan económico logró una significativa caída de la tasa de inflación, así como una lenta recuperación económica -aunque dispar según sectores-.
La evolución de los precios de las canastas que sirven de parámetro para medir la pobreza viene retrayéndose aún más que el índice general de precios.
▪Asimismo, en un marco de férreo equilibrio fiscal, estabilización macroeconómica y lenta recuperación del crédito también la económica real va dando señales de recuperación, aunque no así de expansión. En este contexto, tuvo lugar
una relativa recuperación de las remuneraciones reales de los trabajadores privados formales a los niveles previos a noviembre de 2023. En igual sentido, aunque en menor medida, también tendieron a recuperarse los ingresos informales, haberes jubilatorios y los salarios del sector público, aunque siendo estos los más castigados por las políticas de ajuste.
▪ Diferente es el caso de las transferencias por asignaciones sociales y los programas alimentarios, los cuales debido a los aumento decretados por el gobierno a principio de año, aumentaron por sobre la inflación, compensando la caída que experimentaron los trabajos informales por reducción de la demanda de bienes y servicios en el mercado interno.
Por último, cabe destacar una vuelta a los niveles de desocupación previos a crisis del ajuste como efecto de un aumento del empleo, aunque de tipo informal y más precario.
▪En este contexto, los niveles de pobreza e indigencia estadística del tercer trimestre de 2024 fueron similares a los del tercer trimestre de 2023; e, incluso, es de esperar que el promedio de semestral de 2024 esté por debajo del último
semestre del año anterior. Sin embargo, contradictoriamente, los niveles de consumo masivo no parecen haber acompañado esta tendencia.

▪ Sin embargo, si bien los niveles de pobreza e indigencia de finales de 2024 son similares a los del segundo semestre de 2023, se mantienen un piso estructural de de pobreza crónica difícil de quebrar sin no es a través de
más y mejores empleos, con mejores remuneraciones, especialmente para los trabajadores informales pobres.
De hecho, sin cambios entre antes y después de la crisis del ajuste, el 29% de los trabajadores continúa siendo un trabajador pobre.
▪Pero ¿qué ocultan los valores alcanzados por el método de medición de pobreza por ingresos? En principio cabe observar una sobreestimación de la caída de la pobreza. Un aspecto crucial es que el aumento diferencial de los servicios públicos ha incrementado el peso de los gastos fijos por sobre los gastos variables de los hogares. De tal manera que las mejoras en el ingreso
familiar real no implican necesariamente más y mejores consumos corrientes, ni mucho menos, posibilidades de que los hogares pobres puedan mejorar su capital humano y social.

 Algo mejor, pero no tanto…

▪Un aspecto crucial que explica la sobreestimación de la caída de la pobreza durante 2024 es el aumento de los servicios públicos por sobre los bienes de consumo masivo, lo cual implicó un aumento de los gastos fijos de los hogares. De tal manera que las mejoras en el ingreso familiar real no implican necesariamente más y mejores consumos corrientes, ni mucho menos, posibilidades de que los hogares pobres puedan mejorar su capital humano y social.
▪Justamente, esto explica por qué, si bien se observan a similares niveles de pobreza e indigencia que hace un año atrás, según datos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (ODSA, 2024), continuaron aumentando la pobreza multidimensional, la inseguridad alimentaria, la imposibilidad de acceder a medicamentos o servicios de salud, los impagos de deudas o la imposibilidad de reparar la vivienda, entre otros indicadores de calidad de vida. Estos datos permiten inferir en realidad una acentuación de privaciones estructurales entre los hogares sometidos a la pobreza por ingresos.

Una Argentina, pero heterogénea y segmentada

Otro aspecto para destacar es que el actual muevo punto de partida o “regreso a cuando ya estábamos mal” no es homogéneo al interior de la estructura social (Gráfico 6), ni tampoco al interior de la geografía urbana argentina, tanto en
materia de pobreza como de indigencia (Gráficos 7a, 7b, 8a, 8b). Lejos de reducirse, las desigualdades regionales siguen aumentando.
▪ En igual sentido ocurre con la estratificación social: la desigualdad socioeconómica estructural se refleja en inequidades en las oportunidades de movilidad social. La dinámica económico-ocupacional tiende no sólo a reproducir, sino
también a agravar las brechas de productividad, remuneraciones y bienestar. La insuficiente demanda de buenos empleos hace imposible que los sectores pobres y las medias bajas accedan a un mejor sendero de progreso social.
▪Diagnosticar correctamente el carácter estructural de la problemática social es condición necesaria para poder revertir la situación. El crecimiento, sin inclusión social, aunque incluso se logre bajar la pobreza por ingresos, no significa un
efectivo desarrollo humano con igualdad de oportunidades y de progreso.
▪ Los elevados niveles de privaciones estructurales se explican por desequilibrios generados por distintos proyectos políticos que pretendieron ser hegemónicos. Nada que merezca ser reivindicado ni recuperado. Ni tampoco nada, al
menos por ahora, que pueda ser imputado al actual oficialismo; pero que si al menos cabe que este gobierno aprenda de la historia. Un presente en donde todavía uno de cada tres ciudadano está privado de derechos sociales elementales impone para su superación un innovador diálogo político y social que permita proyectar políticas de Estado sostenibles.

El grafico de arriba muestra que, en 2023, la pobreza llegó 55,6% y según la UCA ahora bajó a 34,8%

Esta situación socioeconómica estructural se refleja en las oportunidades de movilidad social, de inversión en capital humano y valores culturales; conformando una sociedad fragmentada en tres estratos:
1- Una base que se compone de hogares pobres extremos y nuevos pobres, sumergidos en una economía informal de subsistencia, que han sido
marginados socialmente y dependen de la ayuda estatal.
2- En el centro conviven sectores medios tradicionales empobrecidos, vulnerables a la inestabilidad económica y los cambios tecnológicos, con una clase media que aspira a la movilidad social a través del trabajo y la educación.
3- En la parte superior, se encuentran las clases medias modernas, formadas por sectores técnico profesionales, con mayor capital físico, social y humano, logran sostenerse y progresar incluso en contextos adversos al estar integradas a la sociedad global.

El grafico es mas que claro y es una contradicción en si mismo, mientras asegura que la pobreza disminuyó, los datos señala absolutamente lo contrario

Fuente: Encuesta de la Deuda Social Argentina – Serie
Agenda para la Equidad (2017-2025). ODSA-UCA.

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