Axel Kicillof y la centralidad política en Malvinas
El nuevo aniversario del inicio de la guerra tuvo algunos protagonistas inesperados para el universo fueguino. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, llegó al sur para mostrar volumen político y un mensaje centrado en soberanía nacional y agenda federal. Como ya contó Letra P, casi una primera base de proyección pensando en el armado de 2027.
Gustavo Melella sin discurso y un pedido de renuncia en vivo
El gobernador no habló durante el acto. La decisión que llamó bastante la atención entre los presentes, pero en su lugar cedió la palabra al secretario de Malvinas, Andrés Dachary. El gesto que buscó preservar el tono institucional, pero que terminó amplificando el conflicto.
Mientras pedía que la Justicia avance contra LeoLabs, la empresa de capitales estadounidenses y británicos que instaló un radar en Tolhuin, corazón de la isla grande de Tierra del Fuego, para que “desaparezca del país”, fue interrumpido por el veterano y dueño del portal Agenda Malvinas, Daniel Guzmán.
El reclamo apuntó al Gobierno provincial por haber habilitado su instalación. La respuesta del funcionario, en tono personal, no logró desactivar la tensión. “El radar es una decisión política del Gobierno de Tierra del Fuego. Cuando acá estábamos con los 40 años de la guerra, ustedes estaban aprobando en la IGJ la declaración de una empresa británica”, lanzó Guzmán.
Visiblemente incómodo, el funcionario le respondió directamente: “Daniel, me siento ofendido por tus palabras hacia mí. Sabés que soy hijo de un veterano de guerra y jamás permitiría eso”. “Jamás me prestaría a que mi apellido sea utilizado para una cuestión política”, concluyó Dachary, dando cierre a su discurso en medio de un clima enrarecido y con parte del público reclamando a los gritos: “Saquen el radar”.
El cierre de su intervención quedó envuelto en gritos, pedidos de renuncia y consignas para retirar el radar.
La distancia con Walter Vuoto
Como ingrediente extra, la distancia con Vuoto resultó imposible de disimular. Como con Pérez, hubo una foto, de rigor y a la pasada, pero el intendente de Ushuaia se ubicó lejos del mandatario durante todo el acto y evitó gestos de cercanía en medio de la disputa por la reducción en la coparticipación y la demora en el envío de fondos por parte de la Provincia, una conflicto que podría escalar por vía judicial.
A su lado, la senadora Cándida López, y muy cerca la diputada Mayra Mendoza, también de extracción camporista, que eligió mantenerse en segundo plano y marcó, a la vez, diferencias con Kicillof.
La fragmentación del peronismo quedó expuesta en la propia geografía del acto.
Fuente: Letra P
