Son pocos los países del mundo cuyas exportaciones turísticas se contrajeron desde 2010: sólo 21 países redujeron sus ingresos por turismo sobre un total de 144. En general, se trata de países en guerra o muy pobres y con conflictos internos importantes.
El turismo es mucho más que una actividad recreativa: es un motor económico, un reflejo del desarrollo social y un termómetro del acceso a bienes y servicios culturales, naturales y urbanos. Medirlo, sin embargo, no es sencillo. Su naturaleza transversal hace que involucre a sectores tan diversos como el transporte, la gastronomía, la hotelería y la cultura, que atienden tanto a turistas del extranjero como a residentes.
Según cómo se lo mida, el turismo en Argentina representa entre el 1,7% y el 4,4% del PIB, ubicándose por debajo de la media mundial. Tiene un gran potencial de crecimiento gracias al patrimonio natural, diversidad cultural y oferta urbana del país.
El turismo argentino tuvo un fuerte despegue desde mediados del siglo XX, con la expansión del turismo social, la difusión del automóvil y la aviación y la creciente interconexión con el resto del mundo. Sin embargo, en la última década la actividad perdió dinamismo, reflejándose en su participación en el turismo mundial y regional.
Por otro lado, el sector turístico mantiene una balanza estructuralmente deficitaria: los argentinos gastan más en sus viajes al exterior que lo que gastan los extranjeros que visitan nuestro país. Esto plantea un doble desafío: atraer más turismo receptivo y fortalecer el turismo interno.
Fuente: argendata.fund.ar
