En noviembre del año pasado, se cumplieron 20 años de la incorporación de un nuevo verbo. La borocotización de la política. ¿Y de qué se trata?. Ni más ni menos que, el por entonces legislador porteño y flamante diputado nacional electo (ELECTO) por Propuesta Republicana (PRO) Eduardo Lorenzo Borocotó quien protagonizó una pirueta política tan llamativa que a partir de entonces su apellido se convertiría en el verbo que define los saltos de un sector a otro.
En Tierra del Fuego, hemos sigo testigos de estos hechos, tal es el caso de la legisladora tolhuinense Gisela Dos Santos, que, en agosto del 2024 abandonó el bloque Somos Fueguinos para comenzar a coquetear rápidamente con FORJA, y luego, conformar su propio espacio “Sumemos Tolhuín”.
Otro caso es Federico Sciurano, quien fue intendente de la ciudad de Ushuaia por el radicalismo, electo (ELECTO) como legislador, también por la Unión Cívica Radical, pero cuando la llamita del radicalismo mermó, no dudo en calefaccionarse y acercarse también, a FORJA.
También hemos visto cómo Yesica Garay, actual Jefa de Gabinete del Municipio de la ciudad de Ushuaia, dejó el cargo de concejala para el cual fue electa. Si bien, Garay continúa perteneciendo a las filas del vuotismo/justicialismo, nos preguntamos si no se trata de una candidatura testimonial.
No olvidemos a la actual senadora Belén Monte de Oca, devenida en libertaria cuando el partido que la cobijó y la llevó a ser electa como concejal, fue Somos Fueguinos.
Finalmente llegamos a la ciudad de Río Grande, donde también hemos visto en las últimas horas, como un rumor se transformó en hecho, y así, la electa (ELECTA) concejala Lucía Rossi perteneciendo al bloque FORJA, renuncia a su cargo, para dar un salto político que en principio, pareciera beneficioso para la propia Rossi, que, desde el 1ro de marzo, ocupará el cargo de Ministra de Bienestar Ciudadano y Justicia dentro del Gobierno Provincial.
Todos estos ejemplos, que no tienen distinción de partido, ni de género, dejan en evidencia que, finalmente, el voto popular, no es garantía para los ciudadanos que acudimos a las urnas, porque en cualquier momento, y por conveniencia aspiración personal, los electos y las electas, nos pueden estafar.
Esto que, tan bien explica Lorena Uribe, en su opinión, no es ni más ni menos que traicionar principios básicos de la democracia, que pareciera no le interesan al grueso de la sociedad, quizás por desconocimiento o desinterés, pero, es claro que solamente se benefician quienes, como dice Lorena, adoptan esta actitud de voltereta en el aire, olvidándose en primer lugar de quienes los pusieron ahí, los votantes, en segundo lugar el espacio que ocupan en cada partido y por último traicionando la confianza de quienes creyeron en sus proyectos y promesas de campaña, es decir básicamente se trata de una traición al electorado.
Esto se ha naturalizado a tal punto, en la era Milei, que los radicales ya no se sabe a quién representan, los peronistas dan quórum para aprobar leyes sin leerlas y apoyan a la derecha, algo impensado hace algunos años atrás, y lo peor de todo, la forma en que La Libertad Avanza, suma voluntades de todos los colores políticos, sin que esas voluntades hayan consultado a las bases para tomar decisiones que hoy han sumergido al país de una crisis sin precedentes, aprobando leyes que van directamente contra el pueblo argentino.
La pregunta es entonces, ¿vivimos una democracia formal?, donde solo se vota a un candidato que después de asumir hace lo que se le antoja, desde desconocer a los votantes hasta saltar de partido sin que haya consecuencias de ningún tipo. Esto es muy grave y debería empezar a estar en la agenda política de la gente, a la hora de votar, que garantía, tenemos los ciudadanos de nos ser traicionados a la hora de votar a un candidato que, dice una cosa y hace absolutamente lo contrario y hasta puede cambiar de camiseta, sin siquiera sonrojarse.
Alguien dijo una vez, “Primero la patria, después el partido y por último los hombres”, hoy es exactamente al revés, “primero los hombres, quizá el partido y por último el país, o sea a quien juraron defender ante una bandera y hoy la desconocen.
Yrigoyen dijo, que, “ Se doble pero no se rompa”, qué lejos estamos de eso, hoy se habla de los radicales con peluca, por no decir disfrazados de derecha.
Si viviera Discépolo, seguramente entonaría alguna de las estrofas de Cambalache, como por ejemplo: “Vivimos revolcaos en un merengue. Y en el mismo lodo todos manoseaos”.
Por: Lorena Uribe y Armando Cabral
