La disparidad de precios de los combustibles en la Argentina volvió a quedar en evidencia: entre la provincia más barata y la más cara, la diferencia supera los $300 por litro. En ese mapa desigual, Neuquén se posiciona entre las jurisdicciones con la nafta más accesible del país, aunque al mismo tiempo figura entre las más costosas en el segmento del diésel premium.
De acuerdo con un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP-UBA/Conicet), elaborado a partir de datos de la Secretaría de Energía y de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines (CECHA), la nafta súper más económica se encuentra en la Patagonia, región que cuenta con beneficios impositivos específicos. Santa Cruz encabeza el ranking con un promedio cercano a los $1.350 por litro, seguida por Tierra del Fuego, Chubut, Río Negro, La Pampa y Neuquén, todas con valores similares y claramente por debajo del promedio nacional.
En el extremo opuesto aparecen provincias del Norte y el Noreste argentino (NEA). Corrientes lidera el grupo de las más caras, con precios en torno a los $1.680 por litro, seguida por Salta, Misiones, La Rioja, Santiago del Estero y Formosa. El promedio del país se ubica alrededor de los $1.577, con la Ciudad de Buenos Aires en valores cercanos a esa media.
En el caso de la nafta premium, la Patagonia vuelve a ubicarse entre las regiones más accesibles: Río Negro presenta los precios más bajos, con alrededor de $1.637 por litro, y el resto de las provincias patagónicas —entre ellas Neuquén— se mantiene con cifras apenas superiores. A nivel nacional, el promedio ronda los $1.835, mientras que Formosa, Corrientes, La Rioja, Misiones, Santa Fe y Córdoba registran los valores más elevados.
El contraste se vuelve más marcado cuando se observa el mercado del gasoil. El diésel común muestra una dispersión menor, con pisos en Tierra del Fuego y máximos en provincias del norte. Sin embargo, en el segmento del diésel premium, Neuquén aparece como una de las provincias más caras del país, con precios cercanos a los $1.987 por litro, muy por encima del promedio y a más de $200 de las jurisdicciones más baratas, como Tierra del Fuego.
Según los especialistas, la principal explicación de las diferencias regionales está en el esquema impositivo. En la Patagonia, los combustibles están exentos del impuesto al dióxido de carbono y del impuesto a los combustibles líquidos, lo que reduce el precio final en más de $300 por litro respecto de otras zonas. A esto se suman factores como los costos logísticos desde las refinerías —ubicadas mayormente en el área metropolitana, Bahía Blanca y Mendoza—, el grado de competencia entre estaciones de servicio y la oferta disponible en cada localidad.
Otro elemento clave es la política comercial de las petroleras. Históricamente, las empresas aplicaron incrementos más moderados en la Ciudad de Buenos Aires por su alto impacto mediático, mientras que en el interior los ajustes suelen ser más rápidos y pronunciados. Según analistas del sector energético, hacia fines de 2025 los precios locales dejaron de estar atrasados respecto de los valores internacionales, permitiendo recomponer márgenes de refinación.
Durante el último año, los combustibles registraron subas alineadas con la inflación, con aumentos de entre 40% y 42% en las variedades comunes y del orden del 30% en los productos premium. En ese contexto, Neuquén consolida una posición ambivalente: se mantiene entre las provincias más convenientes para cargar nafta, pero lidera el ranking de precios en el diésel de mayor calidad, un dato sensible para una provincia donde el transporte, la actividad petrolera y la logística son ejes centrales de la economía.
Con información Diario Clarín
