UNICEF Argentina presentó hoy una nueva estimación de la pobreza infantil en el país y los datos son alarmantes: las proyecciones muestran que entre diciembre de 2019 y diciembre de 2020, la cantidad chicas y chicos pobres pasaría de 7 a 8,3 millones. Así, para fin de año el porcentaje de niños y niñas pobres alcanzaría el 62,9%.
Alimentación
La encuesta UNICEF muestra que hay 2,6 millones de hogares que tienen sus ingresos laborales reducidos. Esta disminución en los sectores vulnerables impacta con fuerza en el consumo de alimentos. El 26% de los hogares encuestados dejó de comprar algún alimento por no tener dinero.
En tanto, la concurrencia a comedores populares o el retiro de viandas aumentó del 8% al 10% desde la encuesta realizada en abril. En el 10% de los hogares hay al menos un miembro que concurre a un comedor comunitario; de ellos, el 26% aseguró que retira o recibe menor cantidad de comida. Además, del total de la población encuestada, 7% de los hogares con niños, niñas o adolescentes asiste al comedor escolar
Efectos de la pandemia en la primera infancia
El análisis de UNICEF muestra también los efectos de la pandemia de coronavirus y su consecuente aislamiento en niños de hasta seis años. Desde el inicio de la cuarentena un 48% de los chicos y chicas muestra alteraciones con las comidas (ya sea por escasez o por exceso), un 46% sufrió alteraciones con el sueño y un 16% mostró problemas de comunicación, situaciones que constituyen alertas de los efectos del aislamiento sobre el desarrollo infantil.
El impacto en los adolescentes
Aunque el 95% de los adolescentes apoya el aislamiento social, preventivo y obligatorio, el 26,8% de los chicos y las chicas dijo sentirse angustiado, casi el 25% está asustado y un 11% está deprimido.
Consultados sobre lo que más les cuesta de la cuarentena, 7 de cada 10 respondieron “no ver a los amigos”, el 51% “no salir”, el 38% “no poder ir a la escuela” y el 38% “estar encerrado/a”.
Educación
Durante el período de cuarentena el 95% de los hogares con niños, niñas y adolescentes que asisten a la educación obligatoria tuvo continuidad pedagógica. Seis de cada 10 estudiantes recibieron con alta frecuencia el intercambio con los docentes, pero el 13% tuvo baja o nula intensidad en las actividades escolares. Esta situación, aclaró UNICEF, está fuertemente atravesada por los recursos tecnológicos que tienen los hogares, el sector de gestión y la vulnerabilidad social.
El apoyo para realizar los deberes, en tanto, es principalmente realizado por las madres (87%). En ese sentido, sólo el 39% declaró poder conciliar las demandas del mercado laboral y las del hogar.


