Varios factores convergen en la actual situación. Por un lado se ha dado desde mediados del año pasado una caída de la obra pública que es generadora de muchos puestos de trabajo. También las inundaciones han afectado de manera importante varias regiones del país, malogrando cosechas y provocando mortandad de animales. A esto se suma la difícil situación en la que se encuentran los trabajadores no formalizados, cerca del 35 %, que son los que primero se quedan sin empleo. A su vez, la crisis en el Brasil ha arrastrado al sector automotriz provocando un descenso en el nivel de actividad y suspensiones de trabajadores. La incertidumbre que unos cuantos perciben ha dado como resultado cuidarse en los gastos, y esperar para arreglar la casa o ampliarla, con la consecuente merma en el rubro de la construcción. Lo que el papa Francisco señala es acerca de la dignidad humana que está en riesgo de no ser respetada cuando falta el trabajo.
Eso es lo que manifiestan estar buscando los funcionarios del Poder Ejecutivo Nacional. Para eso hace falta más trabajo, mejoras habitacionales, el acceso al agua potable, la educación y el cuidado adecuado de la salud.
La gente acude en mayor cantidad a los comedores comunitarios y merenderos porque no le alcanza el dinero para alimentarse en la propia casa. La inflación y el alza del precio de los alimentos impactan de manera directa en los más pobres. Sumando a esto los aún inciertos aumentos en las tarifas, la situación afecta más directamente a la clase media más pobre, que no cuentan con ayudas y subsidios, y está en el límite de subsistir con salarios atrasados.
Se han distribuido mayor cantidad de alimentos en lugares más vulnerables y se incrementó también la asistencia por medio de algunos programas, como por ejemplo la ampliación de la Asignación Universal por Hijo, el aumento de las jubilaciones y la reducción del IVA para alimentos en los más pobres. Son intentos de paliar las situaciones más urgentes. Pero no alcanza.
Esta medición se viene realizando hace más de 10 años y es tenida en cuenta por muchas instituciones de la sociedad. Tal vez algunos funcionarios no la han comentado enfáticamente, pero no generalizaría.
Las denuncias de corrupción en varios de los hechos señalados tienen elementos objetivos, y muestran cómo los dineros que debieron ser dedicados al bien común terminaron en bolsillos de inescrupulosos. Sí me parece que a veces se dan vueltas y vueltas sobre las mismas noticias sin profundizar y realizando elucubraciones y conjeturas sin fundamentos, y hasta inventando alternativas poco creíbles. De este modo se quita lugar a otras noticias muy importantes acerca de la situación de los más pobres, concentrando nuestra atención en una sola preocupación.
Me da pena, dolor y vergenza. En estos hechos también hay que decir que no es bueno generalizar. Si bien estos episodios acontecen en una casa religiosa no por eso son responsabilidad de toda la Iglesia. Cuando se encuentra un docente que abusó de un alumno, o un periodista que miente, o un médico corrupto, no se generaliza hacia el conjunto. En este caso lo mismo. No obstante, insisto, este caso me da pena, dolor y vergenza. Es importante que actúe la Justicia, y que la investigación diocesana que se está realizando vaya al fondo.
Es difícil medir en poco tiempo el éxito de una política para enfrentar al narcotráfico. Durante muchos años las autoridades negaron la situación, y el crimen organizado afianzó sus raíces en nuestro país. No es sencillo erradicarlo en poco tiempo. En declaraciones de la Conferencia Episcopal Argentina advertimos varias veces que si se mantenía la inacción, al momento de querer revertir la situación iba llevar más tiempo y más sangre inocente. Hay gente capaz trabajando en las áreas correspondientes, y es de vital importancia el acompañamiento de la justicia, así como contar con lugares suficientes de rehabilitación.
Hasta ahora no hay estudios científicos serios que avalen que la marihuana con uso medicinal aplicado a los casos de público conocimiento (convulsiones en diversas patologías y otros) modifican o mejoran de manera rotunda la calidad de vida de los pacientes. Tampoco se conocen los efectos secundarios, ya que en muchos casos que han usado aceite de cannabis para casos de convulsiones a repetición requirieron a posteriori internaciones para desintoxicación que no se han divulgado. Además, otro dato a considerar, es que el aceite de cannabis no se extrae de la plantación casera de la hierba, sino que requiere de cierto proceso industrial. Si se llegara a comprobar científicamente que ese procedimiento alivia estas patologías, habría que considerar su viabilidad y establecer adecuadamente las condiciones. Sí hay que ser claros, y decir que la marihuana no es inocua, y tiene efectos dañinos para salud y la conducta de las personas y su entorno familiar.
Los problemas son muchos, aunque relacionados entre sí. Uno de ellos está vinculado a la acumulación de riqueza en pocas manos y la pobreza en muchos hogares. El país ha tenido en los últimos años importantes tasas de crecimiento que no ha sido equitativo. No se crearon las condiciones para la promoción del empleo y de las economías regionales. Otros desafíos importantes, a modo de punteo, son el sistema educativo, el desarrollo y el cuidado del ambiente, la amistad social, la transparencia vs. corrupción, la independencia de la Justicia (es escandalosa la inoperancia en algunas causas, y la lentitud para cuidar los derechos de los pobres).
El Papa tiene una amplia agenda y recibe a muchos líderes religiosos, sociales y políticos del mundo. En los últimos meses ha recibido también y con tiempos amplios a los ministros Jorge Triacca, Esteban Bullrich y a la canciller Susana Malcorra, además de otros funcionarios, y no por eso se lo tilda de «macrista». En algunos comentarios periodísticos he percibido honestidad intelectual, aunque no comparta sus conclusiones. Pero en otros he constatado desinformación, «comprar» información falsa (¿le dicen pescado podrido?), o intenciones de sembrar discordia. Hay ciertos niveles de responsabilidad en los cuales la ingenuidad es imposible de aceptar. Entre mentir y no decir la verdad no siempre hay un límite claro. Del Papa es necesario mirar la película de su agenda y no quedarse con la foto de algún momento. Su vida nos cuestiona a los creyentes y a todos nos anima a andar entre los pobres, a perdonar a quienes nos ofenden, a buscar soluciones concretas a las angustias de los hermanos.
