El empleo se recupera lentamente en 2010

Más allá de las cifras oficiales, el empleo efectivamente cayó en 2009 por la intensa destrucción de puestos de trabajo y la escasa creación de empleo. Sin embargo, la contracción fue menor a la registrada en otras crisis por la expansión del empleo público, la reticencia de las empresas a perder capital humano y porque la mayor contracción de la actividad se produjo en sectores capital-intensivos. La reticencia de las firmas a perder recursos humanos se explica por las dificultades experimentadas a la hora de encontrar mano de obra calificada en los últimos años.

Asimismo, la fuerte caída registrada en la producción industrial y la cosecha agrícola en 2009, no tuvieron un impacto tan significativo en la ocupación ya que estas actividades son intensivas en el uso del capital.
 La cantidad de puestos de trabajo asalariados formales cayó sólo 0,3% en 2009, gracias al dinamismo del empleo registrado en el sector público. Éste trepó 6% el año pasado mientras que en el ámbito privado se contrajo 1,6%.
 Si bien el impacto fue significativo, la caída en el sector privado se pudo acotar vía el recorte de las horas trabajadas y suspensiones temporales.
 El Estado no sólo garantizó la estabilidad laboral sino que incorporó trabajadores en épocas de demanda laboral deprimida. Este salto en la estructura del Estado, puede convertirse en una pesada herencia en el mediano plazo dada la dificultad de recortar empleo en el sector público.
 Para el segundo trimestre estimamos un mayor repunte de los puestos de trabajo registrados en el sector privado (en torno de 2,5% i.a.). Esta expansión es consistente con la mejora de las expectativas de empleo en el período. Sin embargo, las perspectivas para el tercer trimestre ya no son tan favorables.
 En definitiva, el empleo privado no exhibe una recuperación dinámica como lo hacen el consumo o la actividad. La falta de un clima propicio para las inversiones y los elevados y crecientes costos laborales, explican el límite a la creación de puestos de trabajo en el sector privado.
 En este sentido, en 2009 el salario promedio en dólares se ubicó en US$ 874,5, sólo 7,6% por debajo de su valor de fines de la convertibilidad. Este año el costo laboral volverá a trepar en moneda norteamericana superando los guarismos de fines de los noventa.

El empleo cayó en 2009
Una correcta lectura del mercado laboral es clave para comprender la intensidad de la actual fase de crecimiento económico. El empleo es una de las últimas variables económicas en recuperarse, y revela, junto con la inversión, la intensión de las firmas de aumentar la capacidad productiva.
Para un diagnóstico acertado, es importante reconstruir lo que efectivamente sucedió en el mercado laboral el año pasado. Como hemos mencionado, las estadísticas públicas no reflejan la evolución de las variables económicas. Inicialmente el sesgo se acotaba al Índice de Precios al Consumidor, pero luego se extendió a otros indicadores claves como las cifras de crecimiento o de pobreza.
Las estadísticas de empleo no son la excepción: según el INDEC, el empleo total creció 0,6% en 2009, en línea con el incremento oficial de la actividad económica (+0,9%). Lamentablemente, no sucedió una cosa ni la otra. Como hemos comentado en otros informes la actividad cayó casi 4% el año pasado, lo que implica necesariamente algún grado de destrucción neta de puestos de trabajo.
El primer punto a destacar es la divergencia entre las fuentes oficiales. Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), la cantidad de cotizantes en relación de dependencia y de puestos de trabajo del sector asalariado formal cayeron en 2009 (-2,9% y -0,3% respectivamente). En cambio, de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) se desprende que el empleo registrado en relación de dependencia creció 1,4% el año pasado.
Dado que la información sobre la evolución del trabajo formal del SIPA es más precisa, resulta difícil explicar el incremento total de la ocupación registrada por el INDEC. De hecho, si la EPH hubiese captado el descenso en la cantidad de asalariados formales, el nivel de ocupación habría caído.
Más aún, como el gobierno implementó medidas para sostener el empleo registrado (blanqueo laboral, Programa de Recuperación Productiva -REPRO-, Ingreso Social con Trabajo), es muy probable que la ocupación informal haya descendido aún más durante la recesión. De hecho según la EPH, la tasa de informalidad de los asalariados descendió casi 1 p.p. respecto de 2008.
Más allá de las cifras oficiales, el empleo efectivamente cayó en 2009 por la intensa destrucción de puestos de trabajo y la escasa creación de empleo. Según Tendencias Económicas el año pasado la cantidad de despidos fue tan elevada que alcanzó casi la mitad de los casos registrados en 2002. Asimismo, por el lado de la creación de empleo pudo verse un brusco descenso del índice de demanda laboral elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT).
Sin embargo, la destrucción neta de puestos de trabajo no fue tan elevada respecto de otras crisis (estimamos que se ubicó en torno de 1%) por varios factores. Entre ellos se destacan, las políticas mencionadas, la expansión del empleo público, la reticencia de las empresas a perder capital humano y que la mayor contracción de la actividad se produjo en sectores capital-intensivos.

La estabilidad laboral del personal del sector público estatal es característica en épocas de crisis, pero el año pasado se observó una fuerte expansión de los puestos de trabajo registrados tanto a nivel nacional, como provincial y municipal.
Asimismo, la reticencia de las firmas a perder recursos humanos se explica por las dificultades experimentadas a la hora de encontrar mano de obra calificada en los últimos años. La presión de los gremios e incluso del Ejecutivo Nacional también contribuyó a retener la mayor parte del personal.
Por último, la fuerte caída en la producción industrial y la cosecha agrícola no tuvieron un impacto tan significativo en la ocupación ya que estas actividades son intensivas en el uso del capital. Además, el REPRO y la suspensión de turnos en las fábricas permitieron un ajuste gradual del empleo.

Baja creación de puestos de trabajo en el sector privado
La cantidad de puestos de trabajo formales cayó sólo 0,3% en 2009, gracias al dinamismo del empleo registrado en el sector público. Éste trepó 6% el año pasado mientras que en el ámbito privado se contrajo 1,6%.
Si bien el impacto fue significativo, la caída en el sector privado se pudo acotar vía el recorte de las horas trabajadas (eliminación de turnos extra heredados de la fase de crecimiento) y suspensiones temporales.
De esta forma, la leve caída de los asalariados formales se explica únicamente por el fuerte incremento de la dotación de personal público. Esta vez, el Estado no sólo garantizó la estabilidad laboral sino que incorporó trabajadores en épocas de demanda laboral privada deprimida.
De hecho, el año pasado 18,4% del total de los asalariados formales trabajó en el Estado, un punto porcentual por encima de la cifra de 2008.
Cabe destacar que el crecimiento del empleo público como política contracíclica es posible gracias a la disponibilidad de recursos fiscales. Sin embargo, dada la dificultad de recortar empleo en el sector público, el salto en la estructura del Estado puede convertirse en una pesada herencia en el mediano plazo.
En el primer trimestre de 2010, la creación de puestos registrados en el sector público continuó creciendo a un ritmo acelerado (+6,1% i.a.) performance que se mantuvo entre abril y junio, por lo que el semestre habría cerrado con una expansión del 6,5% i.a.
Una vez más, el Estado explica el incremento de la cantidad de trabajadores asalariados formales, ya que en plena recuperación los puestos de trabajo registrados en el sector privado sólo crecieron 0,5% i.a. en el primer trimestre.

Para el segundo trimestre estimamos un mayor repunte de los puestos de trabajo registrados en el sector privado (en torno de 2,5% i.a.). Esta expansión es consistente con la mejora de las expectativas de empleo en el período. Según Manpower, 22% de las empresas encuestadas esperaba aumentar su dotación de personal entre abril y junio mientras que sólo 4% respondió que disminuirá.
Sin embargo, las perspectivas para el tercer trimestre del año no son tan favorables ya que la diferencia entre las respuestas favorables y desfavorables en torno a la creación de empleo cayó de 18% a 12% respecto del trimestre anterior (ver gráfico).
Más aún, en términos desestacionalizados el Índice de Demanda Laboral en el GBA creció en los primeros tres meses del año 20% respecto del nivel promedio de 2009. Sin embargo, el rebote no logró mantenerse en el segundo trimestre exhibiendo una nueva contracción (-6% comparado al primer trimestre).
En definitiva, el empleo privado no exhibe una recuperación dinámica como lo hacen el consumo o la actividad. Las dificultades estructurales existentes explican el límite a la creación de puestos de trabajo genuinos. Dentro de estos obstáculos, se destacan la falta de un clima propicio para las inversiones y los elevados y crecientes costos laborales.
En este sentido, en 2009 el salario promedio en dólares se ubicó en US$ 874,5, sólo 7,6% por debajo de su valor de fines de la convertibilidad. Este año el costo laboral volverá a trepar en moneda norteamericana superando los guarismos de fines de los noventa. De hecho, estimamos una depreciación del tipo de cambio nominal menor a 10%, mientras que los aumentos de salarios acordados en paritarias cerraron en promedio entre 25% y 30% .

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