La Misa de este día tiene dos momentos importantes: la procesión y bendición de los ramos y la lectura de la Pasión.
Los ramos benditos se llevan a la casa como signo de la bendición de Dios, de su protección y ayuda. Se colocan sobre un crucifijo o cuadro religioso y es un sacramental, o sea nos recuerdan algo sagrado. Nos recuerda que hemos aclamado a Jesús, nuestro Rey y que lo seguimos hasta Su Cruz y que durante el año los seguimos aclamando resucitado.
Por la tarde, las Parroquias y Capillas celebran las Misas en sus horarios habituales.
