No fue el mejor año de Tierra de Fuego eso está claro, se dieron todas la variables de la crisis que muchos siguen negando y esa crisis del estado provincial se trasladó a los municipios, y por ende a todos los ciudadanos de la provincia.
Tierra del Fuego sigue sin encontrar el rumbo y lo que resta por venir no nos hace pensar que sea mejor que lo que ya vivimos, los recortes a los municipios con la tristemente célebre 648, fue un primer golpe que aun hace sentir su intensidad, el ingreso a planta de más de 2600 personas que iban reemplazando a quienes se jubilaban, la quiebra del IPAUSS, y la inexistencia de políticas de estado tendientes a buscar una salida, fueron la regla.
No hubo una sola demostración de querer dar un giro a esta posibilidad, hubo un sector que fue el eje del discurso, las electrónicas, hacia allí se dirigieron todas las miradas y la prueba fueron las elecciones, todos los candidatos solo hablaron de la Presidenta y los beneficios de la Ley de Impuestos internos, todo lo demás quedó de lado, servicios esenciales, salud, educación, seguridad, todo desbordado por el aluvión de gente que llegó a trabajar a las fábricas, hasta el recorte a la Ley 19640 para el sector petrolero, fueron espacios cedidos por la administración Rios y la inclasificable participación del Fiscal de Estado y los órganos de control.
Así de repente nos vimos haciendo colas en los bancos, los supermercados, las tiendas, y hasta para cargar nafta, nada alcanza, los cajeros son insuficientes, los turnos en el hospital, las clínicas privadas, los lugares para estacionar, todo es poco. Pero sin embargo se sigue ignorando la responsabilidad del gobierno nacional en todos y cada uno de estos problemas, como por ejemplo la falta de viviendas, que ante la demanda llevaron los alquileres a niveles exagerados, impagables, abusivos, los hospitales sin profesionales, colapsados, las escuelas destruidas, y todo lo que hizo fue con los fondos nacionales enviados con cuentagotas, lo poco, muy poco que se hizo.
Por esto los intendentes debieron recurrir al gobierno nacional en busca de los fondos que la provincia ya no podía enviar y además recortaba, con un único objetivo, el último golpe se dio en la última sesión legislativa y aunque algunos lo desmientan, está comprobado que nada de todo eso servirá para detener la debacle provincial. Se seguirán pagando sueldos, se seguirá sin re invertir, sin desarrollo, sin crecimiento y dependiendo en todo del gobierno nacional y sus humores.
Tierra del Fuego llega al último mes del año y nadie sabe cómo, muchos menos se sabe que va a pasar en el 2014, aunque los analistas avizoran un primer semestre muy complicado en lo económico, la misma realidad que otras 19 provincias del país que no les son funcionales al gobierno nacional.
Un gobierno nacional que tapado de denuncias de corrupción, aumento de la pobreza, caída sin precedentes de las reservas del Banco Central, cepo cambiario, cierre de las importaciones, retenciones, aumentos de las naftas, valores de los autos de alta gama, crisis energética, pago a Repsol por incautación de bienes, no tiene una mejor imagen que la de las provincias a las que ha sometido de manera descarada a un apriete sin antecedentes, obligándolas a aumentar impuesto, como lo que aquí se conoció como la famosa tarifaria.
Los cambios en el gabinete y la entrada de Capitanich como nuevo jefe de gabinete o la salida del impresentable Guillermo Moreno, no generaron las expectativas que todos tenían en medio de la internación y posterior licencia de la Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner, las cosas no han cambiado nada y el relato oficial se diluye en medio de denuncias de corrupción, enriquecimientos ilícitos y todo tipo de sospechas.
El 2013 va terminando y no se parece en nada a lo que el pueblo fueguino en particular y el argentino en general esperaba, conflictos policiales, discriminación política, desidia, discrecionalidad económica y centralismo han sido las practicas elegidas por el gobierno nacional para hacernos saber que las cosas entran por la razón o por la fuerza, 2013 fue el año de los cacerolazos, de los reclamos, los paros y aún faltan las vacaciones, donde seguramente habrá más de lo mismo, aun así los argentinos no perdemos las esperanzas y tenemos menos miedo que antes, hemos perdido el miedo a decir las cosas como son, a plantarnos y comenzar a hacer valer nuestros derechos, ojala que siga siendo así, porque nos merecemos una mejor vida, más digna, más democrática, más libre y mas llena de sueños que se puedan cumplir.
Armando Cabral
