Es muy interesante escuchar hablar de bullyin a padres que le compran una Tablet a un niño para sacárselo de encima, o un celular, o la idiotizante Play estation , todos estos aparatos han alejado a los padres de los hijos, es más hay una publicidad en este momento que dice textualmente “No hables más, envía un msn”.
Así las cosas los ejemplos que se ven a diario en Rio Grande y son dignos de comentar.
Caso uno, un niño es expulsado de la clase de artes marciales por molestar a sus compañeros después de hablar con los padres en 5 oportunidades.
Al mismo niño de 8 años de edad lo sancionaron en la escuela y ya no puede ir a las casas de sus compañeritos por un comportamiento realmente malo. ¿Dónde comienza el bullyin?.
Caso dos: Una pareja invita a la otra a cenar, los invitados se niegan porque con sus hijos no se puede ir a ningún lado.
Caso tres, el niño entra al súper mercado con el padre y comienza a pedir todo lo que ve a su paso. El padre lejos de explicar que no puede comprar nada o no quiere, le pega en la cabeza con los nudillos.
Caso 4, el niño de 5 años va arrodillado en el asiento trasero del vehículo, el padre grita “te dije que te sientes bien, idiota”.
Caso cinco, un niño de 7 años llora porque quiere ir al barquito frente a la municipalidad, mientras el padre compra panchos en un carrito, la reacción, agarrarlo de los pelos, sentarlo en una banqueta y decirle sos insoportable.
Caso seis en la escuela deciden separar a un niño de 8 años del resto de sus amigos por mal comportamiento, el padre se limita a escuchar, un mes después, otro llamado de atención, ahora el niño esta marginado de toda la escuela.
Caso siete, en un cumpleaños de un niño de 8 años, un grupo toma de centro de las bromas a un compañero que es gordito. Cuando le preguntan a uno de los maltratadores porque hace eso, la respuesta es ¿no viste que es un gordito pelotudo?.
Un niño de 8 años va a visitar a otro de la misma edad, antes de saludar, dice “tu casa es muy chiquita”, obvio nunca dijo buenas tardes.
Caso ocho, un niño de 9 años vuelve de la casa de su amigo horrorizado después de un pijama party, cuando le pregunta la madre que pasó, responde, estuvimos viendo películas de terror toda la noche en la compu de Pablo.
Caso nueve. Un niño de 10 le dice a su madre frente al plato de comida, esto no me gusta, sabe raro. Actitud de la madre, ¿Qué queres que te cocine?.
Caso diez. Salida al campo, el niño dice, estoy aburrido. Los padres preguntan ¿y que queres hacer?, jugar con la Tablet.
Caso once, Cena familiar el hijo del dueño de casa no para de interrumpir las conversaciones hasta que el padre debe levantarse de la mesa e irse a la cama con él.
Caso doce. Cena en un restaurante, el niño vuelca la copa, desparrama la comida, tira las servilletas, después de media hora deben retirarse del lugar, con su hijo a los gritos.
Caso trece, dialogo entre dos madres, si mi hijo trae una nota de la escuela, no hay más Tablet, ni amigos, ni tele.
La otra madre asombrada pregunta, ¿lo pones en penitencia?, si yo hago eso me vuelve loca todo el día.
Caso catorce, la madre de una niña de 14 años, estoy agotada soy el taxi de mi hija todo el día, cocinarle, ordenarle la habitación….
La amiga pregunta, ¿pero tu hija no hace nada?, respuesta, NO.
Debo incluir aquí a los hijos rehenes del divorcio, los que quedan en medio de una batalla campal que se pone de manifiesto, con el no pago de la cuota alimentaria, negación de permisos para viajar con uno u otro padre, ser testigos de agresiones verbales y físicas, no cumplir con los regímenes de visitas, madres que no permiten que sus padres vean a los hijos, escándalos públicos, cometarios inapropiados sobre la madre o el padre.
Ultimo, el padre castiga al hijo mandándolo a la habitación, la madre delante del niño dice, ¿no te parece mucho, no ves que es chiquito?.
Así podríamos seguir hasta el infinito y seguramente al igual que yo, habrán llegado a la conclusión que está claro de quien es la responsabilidad, si de los padres, hoy no existen límites, pero además las situaciones en cada hogar se ven reflejadas en las actitudes de los niños, el mal trato, la falta de respeto, la forma de expresarse, el vocabulario neutro, y obviamente exiguo, casi inexistente, hablan en un dialecto incomprensible, pero todo lo permiten los padres y esto se traslada a la escuela, a las reuniones familiares, los cumpleaños y cualquier actividad que realicen los niños .
Ningún padre viene con un libro bajo el brazo de cómo educar a sus hijos, nadie puede decir que sean los padres perfectos, pero hay reglas básicas que deben sostenerse para que cuando esos niños sean adultos no paguen las consecuencias de la permisividad de los padres, de la falta de límites, del diálogo, la contención, del NO a tiempo.
Alguien me decía cada vez que mis hijos estaban en penitencia o había un no como respuesta, “es preferible pagar un psicólogo y no una fianza”, y es cierto, muchos padres necesitan ayuda, pero por razones que desconozco no la piden, y suelo escuchar cada vez con más asiduidad “ya no sé qué hacer con mi hijo/a”, ¿cómo es que un hijo se convierte en un ser inmanejable a los 10 años?, en el cabecilla de una patota de enanos de 8 años que ataca al gordito de la clase todos los días, entra sin saludar donde va, hace un escándalo si no le compran lo que quiere, o le arruina la cena o un día de campo a los padres.
Alguien lo dejó llegar hasta ahí, alguien permitió todo ese cumulo de malas acciones, alguien cedió ante la presión de ese niño, alguien desautorizó al que imponía una penitencia o dijo no.
Son solo ejemplos y locales, vistos y oídos aquí, en nuestra ciudad, pero si no me creen pueden consultar a cualquier docente y les dirá que a menudo los padres se olvidan de sus hijos en la escuela, que envían notas y no las contestan, que se hacen reuniones y no asisten, que mandan a sus hijos con la misma ropa una semana, que algunos van sin bañarse el fin de semana, que hay madres que jamás fueron a la escuela y por ende la maestra no las conoce.
Porque buscar en una palabra rebuscada la desaprensión de los padres, porque no asumir que el problema comienza en la casa, allí comienza todo, quienes enseñan son los docentes, pero quienes educan son los padres, los buenos modales, el respeto, todo eso se aprende en la casa y se hace perdurar en el tiempo hasta que esos niños sean adolescentes integrados a la sociedad y no borrachos al volante de un auto, o integrantes de una patota que apalea a sus iguales, o molesta con su sola presencia, hasta que la sociedad lo excluye, pero hay que tener claro, que es hijo de esta sociedad y no un marciano.
Esto no pretende ser más que un repaso de algunos de los miles de casos que a diario se ven en la calle, en la escuela, en el súper mercado, la plaza o el restaurante, aquí en Rio Grande, donde el consumismo se nota, los padres ausentes también, pero lo material ha dejado en segundo lugar todo lo verdaderamente importante y es cada vez más notorio como se evita hablar de esto, de asumir responsabilidades, casi se toma como un chiste que los niños sean inmanejables e intratables, voy a terminar esto con una frase del doctor Abel Albino Presidente de la fundación CONIN, que lucha contra la desnutrición en Argentina.
“Deberíamos dejar de pensar en las próximas elecciones, para pensar en las próximas generaciones”, deberíamos medir cuanto mal les estamos haciendo a estos niños y jóvenes de hoy, con nuestras actitudes de adultos.
Armando Cabral.
