En La Plata, la agresión física a una Vicedirectora y las denuncias de abuso sexual en varios Jardines, provocó una «caza de brujas» terrible, afectando a todos los docentes. Fue la gota que rebalsó el vaso, provocando una saludable movilización y deliberación docente, en defensa de nuestro trabajo y derechos. Exigiendo y responsabilizando a los funcionarios de la DGCyE, los que han dejado correr esta situación durante años y han provocado y provocan, dramas personales de difícil resolución.
Desde Alternativa Docente, en la conducción de SUTEBA en el distrito, intentamos aportar al diagnóstico y propuestas ante esta problemática.
El nivel de violencia en la escuela creció como en la sociedad. Reduciendo el aprendizaje al ser el clima escolar, la variable que más influye en el rendimiento de los alumnos.
Es alarmante la generalización de denuncias de forma irreflexiva e impulsiva, donde no media la posibilidad de abordaje entre la sospecha y las acciones violentas. Lo que es agravado y alentado por la misma DGCyE que parte de que el padre siempre tiene razón, desplazando al docente e iniciando una superficial investigación. Pero en la mayoría de los casos y después de años, ésta termina en la absolución, con un altísimo costo para los docentes y la institución.
Tampoco debemos caer en la simplificación de culpabilizar a los padres cuando, desde los niveles más altos del gobierno, se baja un discurso intolerante; se alienta la falta de respeto o se desacredita al docente, (recordar el discurso de Cristina y el video divulgado por Casa de Gobierno ante el día del maestro).
No garantizan el personal necesario para atender a los alumnos. Sólo un 40% de las escuelas tiene equipo de orientación escolar. Faltando preceptores, auxiliares, etc. Con cursos superpoblados, en el distrito hay una matricula excedente de más de 2.000 alumnos sin cupo en los jardines públicos. Más los problemas graves de infraestructura que van contra la declamada “inclusión”.
¿Violencia “escolar” o violencia de un sistema social que se expresa en las escuelas?
La escuela no es una isla y la violencia que entra en ella no difiere de la que aparece en el tránsito, los videojuegos, en las canchas, los boliches o la que se recibe de la policía por estar en una esquina, o reclamar por sus derechos.
La mal llamada “violencia escolar” no proviene de la escuela sino que cruza sus puertas desde una sociedad crispada, fracturada y alienada por una crisis social que persiste, a la par que el gobierno anuncia niveles de crecimiento históricos y recaudación récord. Crecimiento que agrava la responsabilidad oficial y de los sectores dominantes al mantener las carencias y fractura social.
Ni se visualiza el valor del límite, frente al descrédito que viene del discurso oficial y la propia presidenta Cristina Kirchner que cuestiona a los docentes por las deficiencias educativas a partir de los paros y demandas.
Si lo que se pretende es encontrar soluciones, se debe decir que la violencia está relacionada con políticas gubernamentales que no resuelven la desigualdad social ni el avance del delito y la impunidad. Es más, la mantienen al favorecer la concentración económica, la fuga de riquezas, pagar una deuda externa ilegítima y la corrupción. Mientras dicen que no hay plata y mantienen salarios de pobreza, con desocupación y marginalidad.
El gobierno K construye un “relato” para encubrir la realidad social y educativa.
Esta crisis social está en la base de la violencia que cruza a la sociedad y tiene expresiones en las escuelas.
Algunas propuestas para abordar esta problemática
1) Esta realidad marca la necesidad de batallar porque los hechos de violencia que se producen en cada escuela se transformen -de una cuestión aparentemente individual- en un problema social e institucional. Involucrando a las autoridades, al conjunto de la comunidad, docentes y trabajadores del establecimiento.
Paralizando las actividades si es necesario hasta que se discuta y resuelva cómo abordarlo entre todos. Poniendo en común el problema, sus causas y posibles salidas.
2) Unir el reclamo al de otros establecimientos. Reclamar que el gobierno provincial se haga cargo, ya que no sirve hablar de “inclusión” y seguir delegando en los docentes la resolución de los problemas escolares.
3) Participar con propuestas propias en la Jornada de Reflexión del 30 de septiembre. Jornada lograda en la reunión con Ribet con nuestra movilización del pasado martes 10 de setiembre.
Entre ellas, algunas de las propuestas planteadas en esa reunión:
a) Es responsabilidad de la DGCyE garantizar las condiciones laborales donde se proteja la integridad fisica y psicológica de TODOS, de niños y docentes
b) La DGCyE, a través de sus funcionarios no debe privilegiar las denuncias sobre los derechos y honorabilidad de los docentes. Ante una denuncia se debe convocar a los implicados, junto a sindicatos del sector para viabilizarla y garantizar seriamente su investigación.
c) Celeridad en las investigaciones.
d) No a la separación del cargo (art 139) de manera apresurada y automática, sin consentimiento de los involucrados. Sólo se logra la estigmatización del docente.
e) Enmarcar situaciones de riesgo para pautar acciones.
f) Implementacion de la Ley de Educación sexual integral.
4) Exigir mayor presupuesto educativo, más becas, partidas para comedores, refacción edilicia, terminando con ámbitos escolares que denotan violencia hacia alumnos y docentes. Reclamando también el aumento del valor del salario docente, retrasado sistemáticamente ante la inflación, lo que obliga a trabajar en 2 y 3 turnos, desjerarquizando al docente y su función.
El Estado, como garante de la integridad de las personas, es responsable de generar consenso con los docentes, alumnos y padres, para establecer una normativa clara que permita actuar en estos hechos.
Frente a estos hechos de tanta gravedad y a su extensión, desde SUTEBA Provincia y el Frente Gremial Docente deben convocar a medidas provinciales, rompiendo con su silencio preocupante.
Estos pueden ser los primeros pasos para empezar a abordar esta grave problemática que expresa la violencia de una sociedad partida, que seguirá en aumento si no superamos el “modelo” social vigente.
Fuente:SUTEBA
