Ahora bien, es muy impresionante que todos los candidatos, incluidos los que no son afiliados al PJ, tengan el mismo discurso a la hora de ocultar una realidad de país y provincia que los ha pasado por arriba.
Ninguno de ellos ha planteado el combate a la inflación como una prioridad, ni el pago de impuestos al trabajo, o la distribución discrecional de la coparticipación federal, temas que afectan directamente a la sociedad en general y a los peronistas en particular.
Decirse peronista en Tierra del Fuego y sentarse en el Congreso Nacional a levantar la mano por lo proyectos de Cristina no solo es una flagrante contradicción, sino una traición a los que creen, pregonan y practican la doctrina peronista.
Ningún afiliado, que se precie de tal podría estar de acuerdo con un “proyecto nacional y popular”, que avanza sobre la justicia, la libertad de expresión, los derechos civiles, y todas aquellas banderas peronistas que siguen tan vigentes como cuando se dieron a conocer.
La justicia social, la soberanía económica y la independencia política, aparecen olvidadas en un escenario donde el cajero automático tiene más fuerza que que las lealtades, los principios y las convicciones. Estos precandidatos son la viva demostración de que no se puede hacer política sin plata, porque formaron, forman y formaran parte de un sistema que funciona con militancia rentada, con intereses económicos y una estrategia de cierre de puertas a cualquiera que no viva de la política, que no dependa del sistema y que no tenga compromisos, sino con la militancia, con las bases, con los militantes, que esperaban en esta oportunidad contar con alguien que hubiera ido a dialogar con los empleados de las fábricas y no con los gerentes, con alguien que le diera espacio a aquellos que desde sus lugares de trabajo podían aportar para la solución de los miles de problemas que tienen y que van desde la estabilidad laboral, hasta los problemas de salud que padecen, o lo mas simple contar con estacionamiento para su vehículo.
A ninguno se le ocurrió preguntarse en que condiciones viven, si tienen posibilidad de acceder a un terreno donde edificar su casa, si cuenta con un buen hospital, o una escuela en condiciones, no fueron a cerrar acuerdos a espaldas de la gente, eligiéndose entre ellos a dedo y sin que importe absolutamente más nada, porque ya no necesitan los afiliados que les cuenten cual es la realidad que cada uno vive porque esa realidad ya los pasó por arriba.
El diccionario de frases demagógicas se utilizó todo, pero ninguno se ajusta a este escenario de absoluta incertidumbre en todos los ámbitos. Solo un ciego puede negar esto, pero parece que es la regla a seguir, dejar de lado lo mejor del peronismo, para convertirse al kirchnerismo porque hoy es poder, y antes han sido oficialistas de de Duahlde, de Menem, o de De la Rua, no importa, hay que seguir estando, pero los tiempos han cambiado y ya no hay espacio para los conversos y no serán nuevos dirigentes los que hagan notar esto, sino las bases hartas de más de lo mismo.
No se puede vivir en un coutry de Pilar y venir a preguntar cono andas las cosas en la provincia, traer la camiseta firmada de Messi o un DNI cuando hay 5000 personas viviendo en condiciones inhumanas en los asentamientos de la Margen Sur. Ese no es el peronismo, ni son peronista quienes se presentan como tales y terminan votando el mandato de la presidenta de la nación, o se una cosa u otra, pero no las dos cosas a la vez.
Armando Cabral
