El espionaje interno es inadmisible

Lun 11/03/13 08:18 hs.-Las revelaciones sobre actividades de inteligencia interna de la Gendarmería, en el llamado Proyecto X, muestran hasta dónde es capaz de llegar el Gobierno nacional en su afán de control.

La sospecha estaba perfectamente fundada: en el país de la mala memoria, nadie está exento del escrutinio de los servicios de inteligencia, tal como lo corroboran los discos encontrados en Campo de Mayo, tras ser allanado el Centro de Reunión de Información, lo que vuelve a las primeras planas el Proyecto X y su implementación por parte de la Gendarmería.
No es un dato menor que este cuerpo, por su naturaleza y funciones, sea una suerte de policía de fronteras, algo que es notoriamente contrastado por su uso para tareas de inteligencia interna. Y no para allí la cosa: desde el retorno de la democracia en 1983, una de las preocupaciones de la sociedad política fue impedir que las fuerzas armadas y de seguridad volvieran a ser un instrumento que se utilice contra las instituciones. Por ello se promulgó una Ley de Defensa de la Democracia que el Proyecto X y los funcionarios responsables parecen ignorar olímpicamente.
Con todo, nadie está en derecho de mostrarse sorprendido: a lo largo de los últimos nueve años, ningún político, empresario, sindicalista o personaje de cierta notoriedad ha sido ajeno al temor de sufrir una operación de la Secretaría de Inteligencia del Estado (Side), modelo operacional que ha generado el neologismo “carpetazo”, sobre el que no vale la pena extenderse. Y, por si ello no alcanzare, la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) siempre está en condiciones de concretar un generoso aporte a ese temor generalizado.
Todo el Proyecto X se muestra como una genuina manifestación de estupidez vernácula, como para corroborar lo sostenido por Groucho Marx respecto de lo contradictoria que resultaba la expresión “inteligencia militar”. Pero, en un segundo plano, lo que emerge es la puesta en práctica de ese “ir por todo” que se quiere lograr a cualquier precio y aun apelando a procedimientos reñidos con una sociedad democrática. Es allí donde se impone una enérgica respuesta de la sociedad política argentina y el rechazo del conjunto.
Dirigentes sociales, gremiales, organismos de derechos humanos y hasta familiares de la víctimas de Cromañón estuvieron a tiro de los espías del Proyecto X. Incluso integrantes del servicio meteorológico y del grupo de rock Los Piojos. Quizá porque algunos pronósticos resultan terroríficos y los músicos barbados y desprolijos no son de fiar. Pero tomarse esto a risa equivaldría a la vieja práctica de contar chistes en un velorio para espantar a la muerte. Y la muerte suele triunfar.
Cabe preguntarnos si la sociedad argentina no estará en vías de acostumbrarse a cualquier abuso mientras las dosis sean homeopáticas. Por eso es perentorio el reclamo a los responsables del Gobierno nacional, pero no lo es menos que este rechazo debe ser compartido por todos los argentinos. Para no acostumbrarnos.

Fuente:lavoz.com

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