Boudou arremetió con todo el poder del estado contra tres medios, Clarín, La Nación y Perfil, este último le ganó un juicio al estado nacional por distribución discrecional de la pauta publicitaria y aun así el ejecutivo no cumplió con la orden de la justicia.
Todos los que soportamos estoicamente los 47 minutos de sanata del vicepresidente, esperábamos que aclarara la situación con Ciccone calcográfica y su participación en lo que se ha dado en llamar el “Bodougate”, los resultados del allanamiento a su departamento y los pagos de expensas concretados por su amigo Vandenbroele», pero los argumentos no aparecieron, no dijo la verdad respecto de los resultados del accionar de la justicia ya que en las computadoras se encontraron intercambios de mails con sus amigos de las épocas en que era Ministro de Economía, todo lo que pudo decir es que no había llevado a cabo ninguna acción que pudiera perjudicar al estado y después fueron descalificaciones a los medios, intentar quedar bien con los periodistas que trabajan en ellos diciendo “lamento que tengan que trabajar en esos lugares, pero entiendo esa situación”, cayendo a lo mas bajo que lo puede hacer una persona con sus responsabilidad siendo la segunda persona con mas poder en el país.
Otro de los argumentos utilizados fue “soy vicepresidente electo, en elecciones limpias”, como si eso fuera suficiente para sacarse de encima un procesamiento en marcha y un escándalo que es tapa de todos los medios de comunicación del mundo. EN medio de los calificativos y descalificativos, Boudou no pudo zafar de la vergüenza ni del embrollo en que ha metido a la Presidenta Fernández de Kirchner y que seguramente fue quien lo mandó a tratar de aclarar este ya indisimulable hecho de corrupción que la salpica, al punto de hacerla caer en las ultimas encuestas de imagen.
Mal momento para llevar adelante una fantochada de estas características, distractiva y mal encarada que lejos de lograr el objetivo de desviar la atención, generó mas suspicacias, sospechas y criticas de todos los sectores, entre ellos del colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires que salio a respaldar al Juez Rafecas, como todo el arco opositor que coinciden en calificar al magistrado como uno de los mejores que tiene el fuero federal y agregaron que quizá el vicepresidente pretende que el proceso lo lleve adelante el inclasificable Juez Oyarvide, amigo del poder y que ya le ha sacado varias causas de encima al kirchnerismo, como la de enriquecimiento ilícito.
Por ultimo la gravedad de poner todo el aparato del estado para atacar sin ningún miramiento a una persona, una persona como lo es el CEO de Clarín, al parecer, y junto a La nación y Perfil la única oposición que hoy tiene el gobierno nacional y a los que se han propuesto desaparecer, aunque no parece que esta sea la mejor forma.
Armando Cabral.
