La situación adquiere una dimensión crítica en Tierra del Fuego: el Río Olivia es la única fuente de agua potable de la ciudad de Ushuaia. Su caudal depende directamente de los glaciares de la Sierra Alvear y del Valle Carbajal, que hoy muestran una retracción acelerada.
Señales de alerta
- En los últimos meses se registraron cortes y baja presión en barrios de Ushuaia, reflejo de la fragilidad del sistema de abastecimiento.
- El río enfrenta además presión urbana y contaminación, lo que compromete la calidad del agua.
- Autoridades locales han reconocido que el Olivia es un recurso estratégico, pero aún no existe un plan público de largo plazo para diversificar fuentes.
Riesgos a futuro
- Mediano plazo (10–20 años): reducción progresiva del caudal y mayor frecuencia de interrupciones.
- Largo plazo (30–40 años): riesgo de que el río no pueda sostener la demanda sin alternativas complementarias.
Falta de políticas públicas
A pesar de la evidencia científica y de los impactos visibles, no hay políticas de prevención ni de cuidado del consumo. No se han implementado campañas sostenidas de ahorro, ni proyectos de desalinización, reutilización de aguas tratadas o captación de otros cursos.
Una crisis en curso
El retroceso glaciar y la ausencia de gestión convierten la crisis hídrica de Ushuaia en un problema ya presente, no en un escenario lejano. La ciudad más austral del mundo enfrenta el desafío de garantizar su futuro abastecimiento de agua potable en un contexto de cambio climático global.
