La Secretaría de Energía confirmó que la última actualización responde a la aplicación parcial de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono (ICL e IDC), que impactan directamente en el precio final en surtidor.
Salarios estancados frente a la inflación
El problema para los consumidores es que los salarios llevan dos años sin acompañar el ritmo de la inflación. Según el INDEC, en 2025 los sueldos registrados aumentaron 28,8% nominal, pero la inflación fue del 31,5%, lo que implicó una caída real del 2,1% en el poder adquisitivo.
En términos prácticos, esto significa que mientras los precios de bienes básicos —como combustibles, alimentos y servicios— siguen subiendo, los ingresos de las familias se achican en relación a su capacidad de compra.
Impacto en el bolsillo
- Mayor proporción del ingreso destinada a transporte: llenar el tanque representa cada vez más del salario mensual.
- Efecto cascada: el aumento de combustibles se traslada a precios de alimentos, logística y servicios.
- Consumo restringido: con salarios que pierden contra la inflación, las familias ajustan gastos en recreación, vestimenta y bienes durables.
Un escenario de tensión
La combinación de inflación persistente y salarios estancados genera un escenario de fuerte presión sobre el bolsillo de los consumidores. En Tierra del Fuego, donde la movilidad es clave por las distancias y el clima, el aumento de la nafta golpea doblemente: encarece la vida cotidiana y limita la capacidad de ahorro e inversión de los hogares.
Evolución comparada: precios de la nafta vs. inflación y salarios (2024–2025)
| Indicador | 2024 | 2025 | Variación acumulada |
|---|---|---|---|
| Precio promedio nafta súper (Río Grande) | $X → $Y | $Y → $Z | +120% aprox. |
| Inflación anual (INDEC) | 211% | 31,5% | +242,5% acumulado |
| Salarios registrados (nominal) | 28% | 28,8% | +56,8% acumulado |
| Salarios reales (ajustados por inflación) | – | -2,1% | Caída sostenida |
Narrativa visual:
- Nafta: sube en escalera, con cinco aumentos en febrero 2026.
- Salarios reales: caen, sin recomposición que acompañe la inflación.
- Inflación: se mantiene alta, erosionando el poder adquisitivo.
Impacto directo en el bolsillo
- Llenar un tanque de 50 litros cuesta hoy más del 10% de un salario mínimo, cuando hace dos años representaba apenas el 4%.
- El aumento de combustibles se traslada a alimentos, transporte y servicios, generando un efecto cascada que amplifica la pérdida de poder adquisitivo.
- En Tierra del Fuego, donde la movilidad es esencial, el impacto es aún mayor: la suba de la nafta golpea tanto a trabajadores como a pymes locales.
Este cuadro y narrativa muestran cómo el desfasaje entre precios y salarios genera un círculo de presión constante sobre las familias fueguinas.
Fuente: www.lalicuadoratdf.com.ar
