Más del 40% de los neumáticos importados durante el año pasado provino de China, cuando hace una década ese porcentaje era de apenas 10%. Esto refleja un fuerte desplazamiento desde Brasil hacia el gigante asiático como nuestro principal proveedor.
Los países se protegen contra el aluvión de importaciones chinas, mientras Argentina le abre sus puertas
«China está produciendo a niveles de capacidad ociosa que le permiten justamente exportar al resto del mundo a precios que uno consideraría de dumping, entendiendo su estructura de costos, con subsidios, y bastante fomento a la exportación también», dijo en diálogo con Ámbito el economista especializado en la industria automotriz, Federico Hidalgo. Frente a esta situación, recordó que México puso cuotas de compensación antidumping que están arriba del 30% y aranceles temporales en 35%, mientras que Brasil prorrogó sus antidumping contra los neumáticos chinos.
En paralelo, no existen actualmente medidas antidumping ni investigaciones abiertas sobre posibles prácticas de competencia desleal en el mercado de neumáticos, con una excepción en el segmento de bicicletas. Todo esto, sumado a la eliminación de las restricciones cuantitativas, la flexibilización de las importaciones «puerta a puerta» y la apreciación cambiaria, genera un combo perfecto para la entrada de artículos chinos.
El efecto dual de la apertura comercial: caen los precios, pero se derrumba la producción
La apertura comercial tiene un correlato dual en el mercado local. El lado positivo es la reducción de precios; Analytica mostró que, en términos relativos la merma desde noviembre de 2023 fue del 30% y, medidos al dólar mayorista, los valores se contrajeron 43,6% en el mismo período.
Sobre este tema, Hidalgo aclaró que la influencia del costo de los neumáticos en el costo general del transporte es baja.
La contracara de esta ganancia de los consumidores es el derrumbe de la producción y la destrucción del empleo. De acuerdo con el relevamiento de Analytica, la división de neumáticos es la más afectada dentro de la industria manufacturera desde que Javier Milei llegó a la Casa Rosada. Más aún, la fabricación está incluso por debajo de los niveles de pandemia, mientras que el uso de capacidad instalada apenas supera el 33%.
Sobre este asunto, un reciente trabajo de Equilibra reportó que en 16 de los 26 sectores transables de la economía (es decir, que producen bienes comercializables con el exterior) se percibió en los últimos dos años una pérdida de mercado frente a productos extranjeros.
Especialistas advierten por la escasa compensación a productores locales y el alto costo de la apertura
Frente a este escenario, Hidalgo alertó que el ingreso de productos chinos puede generar algunas tensiones tanto a nivel regional como local. En primer lugar, porque entra en tensión con el acuerdo de integración que Argentina tiene con Brasil. En segunda instancia, agregó que, teniendo en cuenta los bajos requisitos de integración local que tiene el RIGI y el inminente vencimiento de la ley autopartista, «este tipo de políticas va a llevar al cierre de las autopartistas».
El especialista expresó que el desafío en el sector debería ser «cómo bajar los precios y tener una mayor importación, pero sin liquidar la industria». «Se puede abrir la economía paulatinamente, pero también defendiendo algunos nichos de mercado y cierto grado de integración local«, aseveró.
Analytica celebró la desinflación y que haya una economía más abierta, pero advirtió que «es menester analizar el contexto internacional de cada sector para comprender si las empresas argentinas se enfrentan a competir en igualdad de condiciones o no». En esa línea, aseveraron que «la capacidad exportadora subsidiada de la industria china plantea desafíos para todo el mundo que exceden la competitividad doméstica» y mostraron preocupación por «la pérdida de puestos de trabajo calificado y capacidades industriales difícilmente recuperables en el corto plazo».
Con una mirada similar, Equilibra afirmó que los costos de la estabilización «hasta acá parecen excesivos». «En condiciones más propicias, muchas empresas que hoy evalúan cerrar líneas de producción o plantas podrían expandirse sin necesidad de cerrar la economía. Un tipo de cambio más alto, mayor sensibilidad en la apertura comercial y políticas productivas activas podrían ayudar a revertir este proceso», sugirió la consultora.
Fuente: ämbito



