El informe, realizado por las consultoras Ecolatina y Key Market,indica que en 2015 el usuario del servicio eléctrico pagaba el 15% del costo medio de generación y en marzo de este año dicho porcentaje ascendió al 39% debido al aumento de tarifas implementado en febrero pasado. El precio estacional promedio de febrero y marzo (precio que pagan las distribuidoras y que luego trasladan al usuario según su perfil) aumentó 253% respecto al de diciembre. Sin embargo, los costos medios de generación se elevaron un 32% luego de la devaluación, debido a que los costos asociados al uso de combustibles líquidos y a los contratos de abastecimientos e importaciones se miden en la divisa estadunidense.No obstante, según datos oficiales el ahorro público rondaría los US$4 mil millones para 2016, el equivalente a $59.557 millones, teniendo en cuenta la estimación del tipo de cambio para 2016 de Ecolatina. Asimismo, resta esperar las definiciones de las tarifas para los próximos trimestres, por lo que el precio estacional podría seguir aumentando.
Por otra parte, el informe señala que el abaratamiento relativo de la energía eléctrica producto del congelamiento tarifario de los últimos años, sumado a políticas macroeconómicas de incentivo a la demanda de bienes intensivos en el uso de electricidad (por ejemplo créditos blandos para la compra de electrodomésticos), estimularon fuertemente la demanda de energía. Entre 2003 y 2015, la demanda residencial aumentó 108%, mientras que el resto lo hizo un 73%. En consecuencia, la primera paso de tener un participación del 27% al inicio del periodo, a una del 35% al final.
En cuanto a la generación, cerca de dos tercios de la electricidad esproducida a partir de combustibles. Dicha característica genera dos problemas. Por un lado, otorga inestabilidad al sistema energético al quedar expuesto a las fluctuaciones de los precios internacionales de los combustibles. El 90% del gas utilizado para generar electricidad es importado por lo que el crecimiento de la actividad depende fuertemente de la capacidad de importación. Por otro lado torna al sistema más ineficiente y más caro, principalmente teniendo en cuenta que dentro de la generación térmica los combustibles líquidos (gasoil, fueloil y dieseoil) son el insumo que más han aumentado su participación en los últimos años sustituyendo al gas natural que no ha estado disponible para la generación de eléctrica.
Asimismo, frente a costos elevados y crecientes y tarifas congeladas en el mercado eléctrico, las inversiones privadas se vieron retrasadas en el sector. En consecuencia, fue el Estado quien puso en marcha proyectos de relevancia para la generación y transporte de la energía. De la potencia incorporada entre 2004 y 2014, el 58,2% corresponde a inversión pública y en otro 17,2% el gobierno tuvo participación (inversión mixta).
PERSPECTIVAS
Los especialistas en materia energética sostienen que en el mediano y largo plazo la demanda de electricidad crecerá a un ritmo elevado, entre 3,3% y 4% anual, potenciado principalmente por el crecimiento de la actividad. No obstante, para el año en curso se espera que la demanda aumente modestamente por ser un año recesivo y por el impacto inmediato que pudiese tener el salto en las tarifas.
Ante una demanda creciente y a elevados costos de producción derivados de una matriz energética concentrada en la generación térmica de electricidad,las energías renovables toman protagonismo. La reciente reglamentación de la Ley 27.191 establece que para el 2017 el 8% del consumo de energía eléctrica nacional deberá ser cubierto por energías renovables, ascendiendo al 20% para 2025. Esto dota de atractivo al sector eléctrico al prever la sustitución de fuentes de generación ineficientes (combustibles líquidos) por otras más eficientes. No obstante, especialistas sostienen que dicha conversión se llevará a cabo en el largo plazo, por lo que se espera que en el corto y mediano plazo el parque térmico continúe ampliándose presionado por la demanda creciente.
Por otra parte, tanto medidas macroeconómicas como políticas dirigidas específicamente al sector mejoran el escenario a futuro. La apertura del cepo cambiario, y en particular la liberación del giro de utilidades, incentivaría el incremento de la Inversión Extranjera Directa (IED). Adicionalmente, la mayor inserción en los mercados de capitales internacionales permitiría a los actores sectoriales a acceder a un menor costo de financiamiento. Ambas razones alimentan la perspectiva de una mayor participación de la inversión privada en el sector. Asimismo, los cambios de tarifas y subsidios eléctricos dotan de mayor rentabilidad a la actividad, promoviendo la expansión de la cobertura y la mejora del servicio. Sumado a ello, la declaración de la Emergencia del Sector Eléctrico Nacional hasta fines de 2017 y la creación de un Fondo Fiduciario de Energías Renovables por $12.000 millones destinados a financiar los proyectos de generación que contemplen la venta de energías contaminantes, emiten señales desde el gobierno que el sector eléctrico será prioridad en la agenda y posiciona al sector como uno de los ganadores de los próximos años.
informe exclusivo de Ecolatina para www.lalicuadoratdf.com.ar
