La banda comenzó el show pasadas las 2 de la mañana, pero eso no impidió que sus seguidores se quedaran a acompañarlos entre ellos un gran grupo de motoqueros que los siguen donde vayan.
La banda suena cada vez mejor, es notable el crecimiento de Gabriel en la guitarra y la base rítmica de Gustavo y la batería son de destacar. Sin querer inventar nada nuevo y respondiendo a sus principios, las letras siguen teniendo mensajes claros y directos sin rodeos ni sutilezas. La voz de Gustavo suena clara y la banda está entrando en un terreno donde pocos entran el de los que son leales a un estilo y no lo cambian por nada.
Un verdadero power trio que sabe lo que quiere y la gente los sigue por eso, no traicionan al rock y eso no es poco en estos tiempos, donde puede más el negocio que las buenas ideas.
Como siempre ir a ver la banda es diversión asegurada y esta madrugada en Queens se vivió una fiesta de rock and roll.
